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La aldea de Kopachi

Entre tanto dato sobre la catástrofe de Chernóbil, a veces se nos olvida el drama humano del desastre. El panorama dentro de la la guardería de Kopachi, es desolador. Frío, triste y lleno de polvo Por un momento tratamos de imaginar cómo era este lugar antes de la tragedia, cuando los niños corrían por los pasillos.
Kopachi Kindergarten
25 Ene, 2022
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Kopachi

La aldea de Kopachi se encuentra a cuatro kilómetros al sur de la central eléctrica de Chernóbil. En 1986 tenía una población de 1114 habitantes,  pero lo que queda hoy de aquel pequeño pueblo es un memorial de la Segunda Guerra Mundial  y  el jardín de infancia. Todos los demás edificios fueron demolidos y enterrados debido a los altos niveles de contaminación. 

Casa por casa.

Kopachi Kindergarten
Kopachi-kindergarten

Interiores del jardín de infancia

Situada a 4 km al sur de la Central Nuclear de Chernóbil, Kopachi era un pequeño y próspero pueblo cuando ocurrió el accidente en la cercana planta nuclear. Su población, 1.114 el día del desastre, era joven.

Como resultado de la catástrofe, la aldea entera quedó fuertemente contaminada, por lo que, además de ser evacuada, todas sus casas de madera tuvieron que ser demolidas y enterradas. Desde entonces ha permanecido bajo tierra.

El soterramiento no fue la mejor solución ya que tanto los edificios como la tierra contaminada fueron enterrados en fosas excavadas a toda prisa, permitiendo que los isótopos radioactivos filtraran a la capa freática y contaminaran las aguas. Las autoridades nunca reconocieron el hecho de que estas casas altamente contaminadas transmitieron la radiación a las aguas subterráneas, aunque sí que lo hicieron de forma implícita ya que esa práctica se dejó de hacer.

Todo lo que queda hoy de la vieja aldea  es una guardería que se desmorona lentamente y un memorial de cerámica que rinde homenaje a los héroes de la Segunda Guerra Mundial, el mantenimiento de la cual es llevado a cabo por el personal de la central. Por los alrededores hay una serie de montículos coronados por una señal de radioactividad.

Esa es la única evidencia de la que fue la ubicación de las casas dentro del pueblo. 

Kopachi Kindergarten

De todos los monumentos que homenajean a los caídos en la Gran Guerra Patria en la Zona, este es quizás el más visitado.

Kopachi-kindergarten

Entrada a la guardería

Memorial de la Gran Guerra Patria

Este monumento a los caídos en la Segunda Guerra Mundial se encuentra inmediatamente fuera del jardín de infancia. La estatua representa a un soldado en posición de firmes elevado sobre un pedestal cuya inscripción reza: “Gloria eterna a los héroes caídos en las batallas por la libertad e independencia de nuestra Patria”.

En el panel conmemorativo situado frene al pedestal, la lista de nombres se divide en dos columnas: una para los residentes de Kopachi que murieron en la guerra y otra para los soldados soviéticos que murieron durante la liberación de Kopachi en 1943.

Los bloques colocados a izquierda y a derecha muestran la siguiente dedicatoria: “Nadie se olvida, nada se olvida” y “Eterna memoria para los que salvaron a la patria del fascismo”. 

En todos los pueblos  soviéticos hay un memorial parecido, en el que una lista, más o menos extensa, da cuenta de los fallecidos en la contienda, lo cual ofrece una idea aproximada de hasta qué punto la Segunda Guerra Mundial, o la Gran Guerra Patria como la llaman ellos, fue una interminable sangría de víctimas para el ejército soviético.  

Kopachi Kindergarten

El jardín de infancia es una parada popular en los recorridos por Chernóbil, ya que se encuentra en la carretera entre la ciudad abandonada de Prípiat y Chernóbil . Es el único edificio que, inexplicablemente se escapó de la demolición (que no de la radiación).

Aquí, el tiempo parece congelado para los seres humanos, pero no para la naturaleza. El camino hacia la guardería está lleno de vegetación y el pequeño vallado verde que rodea las instalaciones agoniza entre las hojas y el imparable crecimiento de los árboles.  La guardería fue construida en 1967, pero hace más de 35 años que permanece en silencio. Desolada y fría. A merced de los caprichos de la existencia.

Una pequeña placa de hojalata en la fachada nos señala que fue: ‘Construida en honor al 50 aniversario de la Gran Revolución de Octubre’.

El edificio es bonito. No es sobrio ni cuadrado y está hecho en ladrillo. Su puerta y sus ventanas son de un llamativo azul. No parece la típica construcción soviética. Aquí, los niveles de radiación son relativamente altos en comparación con otras áreas dentro de la zona. En el suelo, frente al edificio es anormalmente alta, pero es junto a la base de un árbol cuando se dispara a 15mSv. 

En el interior, el panorama es desolador. Todo está muy deteriorado.

Nada más entrar se pueden ver las taquillas de los niños. Encima de ellas, un par de muñecas rotas. Más adelante, siguiendo los pasillos, hay dos dormitorios y lo que parece ser una biblioteca, con sus estanterías a un lado. Intentamos imaginar cómo era este lugar antes de la tragedia, cuando los niños corrían por ese pasillo hacia la clase, cuando se entretenían con sus juguetes o cuando guardaban sus cosas en las taquillas.

O cuando echaban la siesta en sus camas. Unas camas que ahora están oxidadas y cubiertas de polvo. Es bastante triste, la verdad.

Kopachi-kindergarten
Kopachi Kindergarten
Kopachi Kindergarten

Al visitar este tipo de sitios, uno se da cuenta de que entre tanto dato, a veces se nos olvida el drama humano del desastre. Donde un día jugaban niños con sus juguetes y sus muñecas, hoy sólo hay polvo. Quién sabe si polvo radioactivo.

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El panorama pues, era próspero. Una prosperidad que muy pronto se vería truncada. El 26 de abril de 1986 las vidas de los casi 50.000 vecinos de Prípiat quedarían destrozadas para siempre.

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