CARRETERAS INFINITAS

Las primeras mujeres en correr la Maratón de Boston

En 1967, Kathrine Switzer, se convirtió en la primera mujer en inscribirse en la maratón de Boston, aunque no fue la primera que lo intentó. El año anterior, Roberta “Bobbi” Gibb había sido la primera en participar de forma no oficial. Ninguna mujer había corrido jamás una maratón. Las dos desafiaron unas normas sexistas e injustas. Ambas cruzaron la línea de meta. Las dos hicieron historia. Esta es la crónica de las gestas de dos mujeres que no se conformaron con ser valientes, sino que lucharon por cambiar la historia de la maratón y la vida de todas las corredoras del mundo.
Maratón de Boston. Kathrine Switzer
9 Abr, 2021
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Maratón de Boston de 1967.

Una joven corredora con el dorsal 261 es atacada por uno de los organizadores, que intenta sacarla a la fuerza de la carrera por ser mujer. Un año antes, en 1966, otra atleta quiso enfrentarse a los que consideraban que las mujeres no eran fisiológicamente capaces de correr grandes distancias y se “coló” en la Maratón de Boston.

Probablemente conozcas mucho más la historia de Kathrine Switzer que, en 1967, se convirtió en la primera mujer en inscribirse en la maratón de Boston, aunque no fue la primera que lo intentó. El año anterior, Roberta Bobbi” Gibb había sido la primera en participar de forma no oficial. NINGUNA MUJER HABÍA CORRIDO JAMÁS UNA MARATÓN. LAS DOS DESAFIARON UNAS NORMAS SEXISTAS E INJUSTAS, AMBAS CRUZARON LA LÍNEA DE META, LAS DOS HICIERON HISTORIA. 

LA DIFERENCIA ÚNICA DIFERENCIA ES QUE UNA LLEVABA DORSAL Y LA OTRA NO. 

Esta es la crónica de las gestas de dos mujeres que no se conformaron con ser valientes, sino que lucharon por cambiar la historia de la maratón y la vida de todas las corredoras del mundo.

Maratón de Boston. Kathrine Switzer

Kathrine Switzer, asaltada por el director de la prueba Jock Semple

¿SABES QUIÉN FUE LA PRIMERA MUJER EN CORRER UNA MARATÓN? 

La respuesta tiene sus matices. Oficialmente, KATHRINE SWITZER corrió en 1967 inscribiéndose con un nombre ambiguo, aunque un año antes ROBERTA GIBB había hecho lo mismo, pero sin haberse registrado. Vamos a verlo.

Kathrine Switzer

. A sus 19 años, Kathrine era una estudiante de periodismo de la Universidad de Siracusa, en Nueva York, que entrenaba en el equipo masculino de atletismo (en aquellos tiempos no estaba contemplado el atletismo de fondo para mujeres). En ese contexto era habitual escuchar frases del tipo «Ninguna mujer puede correr un maratón». 

Ella sabía que eso no era cierto y se veía capaz de conseguirlo, aunque ni siquiera su entrenador confiaba en que fuera posible. Y es que en 1967 las mujeres no tenían permitido participar en muchas pruebas deportivas y la Maratón de Boston no era una excepción.  En aquellos tiempos a la mujer se la consideraba incapaz de completar los 42 kilómetros corriendo.

Pero Kathrine estaba dispuesta demostrar al mundo que una mujer podría correr un maratón e hizo un pacto con su entrenador:  si era capaz de conseguir correr esa distancia en un entrenamiento, él mismo la llevaría a Boston.

Y lo hizo.

Ahora sólo faltaba inscribirse en la carrera. Las normas de la competición no prohibían explícitamente correr a la mujer, simplemente no existía esa posibilidad, así que hizo la solicitud firmando como K.V.Switzer un nombre que fonéticamente sonaba masculino.  

Cuando llegó a la zona de salida notó cómo el resto de participantes la miraban pero, lejos de molestarse o sorprenderse, le deseaban suerte.

Y fue así como, con el dorsal 261, una sudadera y unos pantalones largos se lanzó a las calles de Boston.

Hacia el tercer kilómetro ser valiente no fue suficiente. En una sociedad sexista y misógina, a las mujeres se les exige más. Uno de los directores de la carrera,  Jock Semple, intentó sacarla por la fuerza, al grito de: ¡Fuera de mi carrera! ¡Dame ese dorsal! Otros corredores, su entrenador y su novio defendieron su derecho a seguir corriendo.  

Esa escena fue captada por el autobús de prensa en una secuencia de imágenes que ha quedado para la crónica anecdótica del atletismo y para la historia del deporte femenino. Al pobre Semple le salió muy mal la jugada, no sólo no pudo sacar a Kathrine de la carrera sino que partir de ese momento, ella monopolizó toda la atención del autobús, que decidió seguirla.

Por ella misma, por todas las mujeres que no tuvieron la oportunidad de hacerlo y por el deporte femenino en general, Kathrine debía terminar la maratón.

Y el día 19 de abril de 1967, con los pies doloridos y llenos de ampollas,  Kathrine Switzer traspasó la línea de meta. Tras 4 horas y 20 minutos, pasó a la historia como la primera mujer en correr una maratón con dorsal.

Su proeza dio la vuelta al mundo. Prácticamente sin quererlo, se convirtió en un icono del feminismo y de la lucha por la igualdad entre mujeres y hombres.

Roberta “Bobby” Gibb

Ahora volvamos a 1966.

En febrero de ese año, ROBERTA “Bobby” GIBB, una joven deportista nacida en Boston presentó una solicitud de inscripción para la maratón de la ciudad que la vio nacer. En ese momento ella vivía en San Diego y su entrenamiento incluía más de diez kilómetros diarios, que corría sin problemas.

La carta que acompañaba el rechazo a su solicitud exponía, básicamente, que era fisiológicamente imposible que una mujer pudiera correr una maratón.

Lo que comenzó como un desafío personal se había convertido en una cuestión de orgullo: lejos de conformarse, se propuso correrla de todas formas.  

En vísperas de la carrera, Bobby, pasó tres noches y cuatro días en un autobús desde California hasta casa de sus padres, en Boston. Y el día del Patriota de 1966, su madre le acompañó hasta la salida, en Hopkinton.

Vestida con unas bermudas de su hermano y con su pelo rubio escondido bajo una capucha, se calzó unas zapatillas de hombre y, sin permiso, una vez la mitad del pelotón ya se había puesto a correr, se unió al grupo. Los corredores rápidamente se dieron cuenta de que era una mujer y la apoyaron. A partir de ese momento, se quitó la sudadera y siguió corriendo con alivio.

Para entonces, la radio ya había empezado a informar sobre su progreso hacia Boston.

Con el apoyo de corredores y público, Bobbi Gibb llegó a la meta con un tiempo de 3 horas, 21 minutos y 41 segundos. No sólo consiguió terminar la carrera, sino que ¡más de 2/3 de participantes llegaron tras ella!.

Maratón de Boston: Kathrine Switzer fue la primera mujer en inscribirse y correr una maratón – BBC News.

Maratón de Boston: Bobby Gibb, la primera mujer en completar una maratón. CBS Boston.

LA MARATÓN FEMENINA DESDE 1967 

El ejemplo de Bobbi llegó a oídos de Kathrine Switzer, de quien ya hemos dicho que al año siguiente consiguió con astucia inscribirse oficialmente en la maratón. En 1967 volvió a correr sin dorsal , finalizando en 3 horas y 27 minutos, casi una hora por delante de Switzer, que se había inscrito oficialmente con arreglo a las reglas de la carrera. Esta última fue asaltada varias veces por la organización para persuadirla de salir de la carrera, mientras que Gibb, que corría sin dorsal, no fue molestada de la misma forma.

En 1968 ya fueron cinco las que corrieron la maratón y tuvieron que pasar otros 4 años más para que, oficialmente se permitiera a las mujeres competir en el maratón de Boston.

Hasta 1984 el maratón femenino no se reconoció como disciplina olímpica.

Hoy, el 45% de los participantes de la maratón de Boston son mujeres. Switzer y Gibb desafiaron las normas y despejaron el camino. Corrieron contra los prejuicios y vencieron, haciendo visible la discriminación a las mujeres.

Las dos cambiaron la historia de la maratón y de la vida de todas las corredoras del mundo.

ENTREVISTA DE KATHRINE SWITZER 

BBVA, en colaboración con El País : entrevista a Kathrine Switzer , la mujer que cambió la historia del maratón para siempre.

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