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HISTORIAS DE LA RUTA 66: Memorias de un Pontiac Catalina de 1968 aparcado frente a una estación de servicio.

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19 Dic, 2022
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HISTORIAS DE LA RUTA 66: Memorias de un Pontiac Catalina de 1968 aparcado frente a una estación de servicio.

por | Dic 19, 2022 | RUTA 66, NUEVO MÉXICO

Frente a la antigua estación de servicio Texaco de Glenrio todavía permanece estacionado el viejo vehículo de la familia de Roxanne Travis, un Pontiac Catalina de 1968, blanco y oxidado, que esconde un oscuro pasado que ignora la inmensa mayoría de turistas y aficionados a la fotografía que se acercan a él.

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Estación de servicio Texaco en Glenrio

Uno de los lugares más fotografiados de la Ruta 66 es un Pontiac Catalina de 1968 abandonado frente a los restos de una antigua gasolinera Texaco en el pueblo fantasma de Glenrio, Nuevo México. Sorprendentemente, pese a soportar años de abandono bajo un duro clima, todavía conserva los surtidores de gasolina y su puerta de entrada originales.

El vehículo en sí hace años que permanece a la intemperie, pero tiene dueño y no está a la venta. Los carteles de aviso de «Propiedad privada» y Prohibido el paso» intentan mantener distancia con los turistas, aunque no siempre es suficiente.

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Estación de servicio Texaco en Glenrio

No son pocas las estaciones de servicio, los moteles o las viviendas abandonadas a lo largo de la Ruta 66. Los vehículos viejos y averiados también habitan muchas de las cunetas de esta antigua carretera.

Este blanco y oxidado Pontiac Catalina de 1968 sigue estacionado frente a la vieja estación de servicio Texaco en Glenrio, con un oscuro pasado que desconoce la gran mayoría de turistas y aficionados a la fotografía que se plantan frente él.

Esta es la historia:

En 1950, Joseph “Joe” Brownlee, nacido en Glenrio, construyó la gasolinera y, el restaurante adyacente. Su casa, donde vivía con su esposa Roxie y su hija Roxanne, era un bungalow de la década de 1930 que aún se encuentra detrás de la estación de servicio. En 1970, cuando Roxanne contaba con tan sólo 19 años, se casó con Larry Lee Travis, de 22.

En un principio vivieron en Adrian, Texas donde el padre de Larry era predicador en la iglesia metodista, pero pronto se mudaron a Glenrio.

Hacia 1975, casi todos los negocios de Glenrio habían cerrado después de que la interestatal hubiera pasado por alto el pueblo tres años antes. En esas fechas Larry y Roxanne tenían un hijo pequeño que mantener, así que Larry alquiló una estación de servicio cerrada en Adrian, Texas,  para abrirla de nuevo y administrarla,

Durante seis meses condujo los 40 km que separaban Glenio de Adrian. 

En aquellos tiempos, los tramos solitarios de la carretera podían ser peligrosos, así que los comercios locales se agrupabab para formar un cuerpo de vigilancia para patullar la calles y asegurar los negocios. La iniciativa tuvo mucho éxito y los delitos prácticamente desaparecieron, por lo que, a principio de 1976, las patrullas cesaron.

El domingo 7 de marzo, Larry, con 28 años condujo su Pontiac al trabajo por última vez.

Sobre las 20:30, Lewis Steven Powell, de 23 años, entró en la estación y exigió el dinero de la caja registradora. Nadie supo lo pasó durante el atraco, pero Powell acabó disparando en la nuca a Larry. Cuando 15 minutos más tarde, dos turistas entraron al establecimiento se encontraron el cuerpo sin vida de Larry. No había nada que hacer. Faltaba la caja registradora y su contenido, y las llaves de Larry todavía estaban en la caja registradora.

No era la primera vez que Powell asesinaba a alguien. 36 horas antes, había matado a otra persona en Dallas. Finalmente fue detenido después de un tiroteo con la policía de Colorado. También se enfrentaría a los cargos por el asesinato de Dallas y a los del tiroteo de Colorado. Se declaró culpable y fue condenado a cadena perpetua, pero inexplicablemente, tan sólo siete años después obtuvo la libertad condicional. Lo último que se sabe de él es que en 2017, volvió a estar en prisión por violar la condicional.

La estación de servicio Standard Oil de Adrian cerró después de la muerte de Larry y ya no existe. El Pontiac Catalina de Larry fue trasladado hasta la estación de servicio de la familia de Roxanne en Glenrio, donde permanece estacionado desde entonces,  como un memorial silencioso.

Roxanne Travis sigue viviendo en la casa de detrás de la gasolinera, y son sus perros lo que ladran si alguien aparca su coche demasiado cerca de su casa.

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No hace falta decir que explorar no es incompatible con el respeto hacia la Propiedad Privada, ni recordar que el Pontiac no es sólo un buen escenario para tomar una buena fotografía,…

… es una parte de la historia de Glenrio.