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Visita a la zona de exclusión de Chernóbil

La visita a la zona de exclusión es, sencillamente una experiencia única, casi mística. Tan empática y respetuosa con el sufrimiento de las víctimas que te obliga a imaginarte su dolor cuando compruebas cómo las ciudades y los pocos pueblos que aún quedan en pie mantienen edificios extemporáneos, abandonados y ruinosos que esperan pacientemente a que la maleza se apodere definitivamente de ellos.
Zona de exclusión de Chernóbil
2 Feb, 2022
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¿Qué mueve a las personas a visitar esta tierra tan contaminada?

Chernóbil fue un auténtico desastre creado por el hombre. Una desgraciada combinación de experimento mal ejecutado, una infame mezcla de autoridad, obediencia y encubrimiento propios del régimen soviético de la época y graves fallos en el diseño del reactor de la central nuclear.

Treinta y cinco años más tarde, una extensa zona alrededor de la central nuclear sigue contaminada y desahuciada.

Chernóbil es una demarcación delimitada y sencilla, con reglas propias y permanentemente custodiada por militares. Los turistas son los únicos que dan un poco de calor humano al lugar, especialmente a Prípiat, donde las calles que un día conquistaron el orgullo y la admiración de toda la Unión Soviética se van consumiendo poco a poco. Y es que, con más de 50.000 visitantes cada año ( y ese número no para de crecer ),  La zona de exclusión de Chernóbil

Pero,  ¿Qué mueve a tantas personas a visitar una tierra despoblada y abandonada?

Su encanto es difícil de explicar, pero lo cierto es que muchas personas encuentran fascinante el hecho de contemplar el esqueleto de una ciudad fantasma o  fantasear en lugares donde alguna vez existió vida. Más allá de la tragedia y sus consecuencias, lo cierto es que los edificios abandonados tienen el encanto particular de la decadencia,  conformando un formidable lienzo para periodistas, aficionados al turismo oscuro y los artistas de la fotografía.

La visita es, sencillamente, una experiencia única, casi mística. Tan empática y respetuosa con el sufrimiento de las víctimas que te obliga a imaginarte su dolor cuando compruebas cómo las ciudades y los pocos pueblos que aún quedan en pie mantienen edificios extemporáneos, abandonados y ruinosos que esperan pacientemente a que la maleza se apodere definitivamente de ellos.

La Zona de exclusión de Chernóbil

En los últimos años, sobre todo a raíz del éxito de la fabulosa serie de HBO, la zona de exclusión de Chernóbil, ha aumentado considerablemente su número de visitantes, tanto que hay quien lo considera excesivo.   Se trata de un emplazamiento único en el mundo, uno de los pocos sitios en la tierra donde es la madre naturaleza la que se apodera de las construcciones humanas. Sin duda, un lugar más que interesante para mucha gente, sobre todo, para los amantes de la exploración urbex.

Desde luego, la presencia de autocares repletos de turistas puede desvirtuar un poco la atmósfera del lugar, por eso es recomendable ir fuera de temporada y contratar un guía privado al menos durante dos días. Alejarse de las multitudes es bastante más costoso, pero merece la pena ya que puedes conseguir un acceso prácticamente sin restricciones a la mayoría de sitios.

Zona de exclusión de Chernóbil

Monumento a la “Amistad de las Naciones”. Pripyat, Ucrania.

Para quien no necesite tanta exhaustividad ni tanta exclusividad, las excursiones estándar de un día desde Kiev siguen una ruta popular que cumple de sobras con las expectativas del visitante y son bastante asequibles. De hecho, este tipo de salidas constituyen la mayor parte del turismo de Chernóbil.

Hay decenas de tour operadores que se encargan de gestionar todo lo necesario para obtener los permisos y organizar el transporte desde Kiev. No esperes hoteles de lujo ni tiendas de recuerdos. Sólo un lugar sencillo, donde la exploración y el silencio son los mejores compañero de viaje.

Yo, por mi parte, he querido compartir el relato de mi viaje a la Zona a finales de noviembre de 2021, una aventura que me sirvió de estímulo para estudiar el desastre con mayor profundidad. Fue una experiencia muy intensa que cambió algunos aspectos de mi vida por completo. 

Te invito a que me acompañes a este lugar fantasma y que disfrutes de las fotografías incluidas en la narración, que las tome yo personalmente durante este viaje.

“Checkpoint Dityatky”. Entrada a la zona de exclusión de 30 km.

LUNES, 29 de noviembre de 2021. 9:30h

Ha pasado una hora y media desde que nuestra guía nos recogiera puntualmente en nuestro hotel en la Plaza de la Independencia de Kiev y la carretera cada minuto que pasa parece más pequeña. Hemos pasado el último pueblo antes de la zona de exclusión y, por momentos, la tristeza se va apoderando del paisaje.

En el horizonte vemos unos soldados. Llegamos al puesto de control “Checkpoint Dityatky”, que marca la entrada a la zona de exclusión de 30km. El acceso está estrictamente vigilado por el ejército, que sólo deja pasar a aquellos que tienen permiso.

Chernóbil tiene sus propias normas. Para empezar, el acceso al perímetro de 30 km está estrictamente prohibido a las mujeres embarazadas y a los menores de 18 años. Los turista están obligados a firmar una extenso documento de obligaciones y prohibiciones.  Nada que no sea de sentido común.

¿Quién puede entrar a la zona de exclusión?

Los únicos que pueden entrar a la zona de exclusión son los viejos residentes, que siguen visitando los cementerios, y aquellos que tienen permisos de entrada (turistas y empleados). Alrededor de 150 personas, sobre todo personas mayores, siguen viviendo en la zona de exclusión bajo su propia responsabilidad. Además hay alrededor de 3000 trabajadores que cuidan de la zona de Chernóbil ( y de la central, a pasar de que cerrara en 2000) que están sometidos a un régimen especial de pernoctaciones. 

¿cuántas zonas de exclusión hay en chernóbil?

La zona de exclusión tiene 30 km, pero luego hay otras dos zonas más pequeñas. La zona de exclusión de 10 km es donde se concentra la alta contaminación, y luego está la zona de exclusión de Prípiat, que rodea la ciudad fantasma.

Después de ingresar en territorio prohibido nos detenemos en Zalissya Village, una aldea a 10 minutos del puesto de control de Dytiaky.

Zalissya Village

Zalissya Village. Visita a la zona de exclusión de Chernóbil
Zalissya Village. Visita a la zona de exclusión de Chernóbil

Zalissya Village, es el primero de los pueblos en aparecer después del primer puesto de control y suele ser la primera parada para la mayoría de recorridos guiados por la zona de exclusión de Chernóbil.  Es una de las cientos de aldeas que fueron abandonadas tras el desastre y una de las pocas que aún quedan en pie dentro del área restringida, aunque sus edificios, intemporales, abandonados y ruinosos, se están consumiendo poco a poco.

Otras tuvieron menos suerte, por decirlo de alguna manera. Simplemente, desaparecieron. Estaban demasiado contaminadas y fueron arrasadas por el ejército.

Con nuestro dosímetro comprobamos que, aquí, LOS NIVELES DE RADIACIÓN SON COMPLETAMENTE NORMALES.

¿CÓMO SE MIDE LA RADIACIÓN?

Una de las unidades para medir la radiación es el Sievert (Sv) aunque, como es una unidad relativamente grande, es más habitual utilizar el microsievert (µSv), que es la que marcan los dosímetros personales (µSv/hora). SE CONSIDERA NORMAL TODO AQUELLO QUE ESTÉ COMPRENDIDO ENTRE 0 y 0.18 µSv/h. El umbral de la muerte estaría en los 10 millones de µSv/h.

Un cartel a la entrada nos informa que Zalissya está ubicada a 3 kilómetros de distancia de la ciudad de Chernóbil y que, antes del accidente fue el hogar para 3.062 personas. Aunque en su momento era bastante grande, ahora hay sólo dos calles por las que los visitantes pueden caminar. 

Vemos casas particulares en un estado que queda lejos de ser perfecto. Muchas de ellas fueron saqueadas. Aún así, desde las ventanas se pueden ver algunos enseres de la época. También vemos el esqueleto de una tienda sencilla. De las de antes, de las que te atendían mientras te daban conversación.

Al otro lado de la carretera hay un memorial en recuerdo a las víctimas locales de la segunda Guerra Mundial. Sorprende ver lo bien conservado que permanece. El misterio nos lo resuelve la guía: 1) los monumentos han sido respetados por los saqueadores, 2) su mantenimiento básico corre a cargo del personal que trabaja en la zona de exclusión. 

Estamos en el centro del pueblo, aunque ahora no lo parece porque la vegetación lo consume todo.

La calle principal fue una vez ancha y transitada. Caminamos por lo que ahora es poco menos que un camino forestal y vemos como avanza el bosque. Cada año que pasa, la calle se vuelve un poco más estrecha y los edificios apenas se dejan ver. Hay un teatro abandonado, la Casa de la Cultura. Su estado es ruinoso. Los techos se derrumban y las ventanas se desplazan perezosamente con la brisa. Sobre el escenario aún se puede ver una pancarta que reza “El comunismo es un futuro brillante para toda la humanidad”.

Residuos de un pasado que nunca tuvo futuro.

Zalissya Village. Visita a la zona de exclusión de Chernóbil
Zalissya Village. Visita a la zona de exclusión de Chernóbil

Un poco más adelante, un viejo Lada y un vehículo del ejército han sido abandonados y despojados de la mayoría de sus piezas. Permanecen expuestos a los elementos, demasiado radioactivos para ser de utilidad para nadie.

La vegetación se está tragando las casas. Algunas han sido destruidas por árboles caídos. En su interior, nada parece estar donde debería estar. 

Zalissya Village. Visita a la zona de exclusión de Chernóbil
Zalissya Village. Visita a la zona de exclusión de Chernóbil

Ciudad de Chernóbil

A unos minutos de ZALISSYA está la ciudad de Chernóbil. En 1986, tenía unos 13.000 habitantes. Hoy, oficialmente, no hay ninguno.

Aparentemente todo está en calma. Casi congelado. Sin embargo, hay señales de vida.

La ciudad de Chernóbil, que presta su nombre a todo el área de exclusión, sigue estando parcialmente habitada, ya que está mucho menos contaminada que otros puntos. Aquí es donde viven la mayoría de trabajadores y liquidadores modernos de Chernóbil, que son los que actualmente desmantelan la planta energética. No hay comercios, pero podemos encontrar un pequeño supermercado ( escaso de productos pero con los estantes llenos de alcohol ) y un sencillo pero suficiente hotel/restaurante, donde comen y duermen los turistas y sus guías. No hay mucho más.

Aquí pasaremos la noche.

el hotel 10 o hotel Desyatka

El hotel 10 ( está a 10 km de la central nuclear) desafía toda lógica comercial. Su único reclamo es su ubicación,  en Chernóbil, dentro de la Zona de Exclusión. Este hecho, que disuadiría a cualquier turista normal, es otro de los incentivos de la visita.

Existen alojamientos mucho mejores en Kiev, pero para el turista oscuro, dormir en Chernóbil añade mucho valor a la experiencia.

Su página web ofrece un recibimiento acogedor: “Comparte con nosotros una experiencia inolvidable en Chernóbil”.

El hotel en sí mismo está bien, doy fe. Amabilidad, buena y abundante comida, conexión WiFi, una cama limpia y no pasas frío. Eso sí, el lavabo lo encontrarás en el pasillo.

Ciudad de Chernóbil. Tercer-angel-de-la-apocalipsis

En la plaza central está el “Wormwood Star Memorial”, una estatua que representa el tercer Ángel de la Apocalipsis, un personaje bíblico que guarda una macabra relación con este lugar. Según la Biblia, cuando sonó esa trompeta, un astro de grandes dimensiones se precipitó sobre la tierra, contaminando las aguas y todo lo que encontró a su paso. 

El nombre de la estrella en cuestión era Ajenjo, un dato que sería insignificante si no fuera porque ajenjo en ucraniano significa Chernóbil.

Ciudad de Chernóbil

Justo delante de la Estrella Ajenjo hay un memorial llamado “Alley of memory and hope”, una pequeña avenida con los nombres de las aldeas que fueron abandonadas o, simplemente, desaparecieron. Hay más de 100.

En Chernóbil, hay un parque de bomberos operativo. En frente, un monumento recuerda a aquellos que, en la madrugada del 26 de abril de 1986 libraron su última batalla. Los recuerdan también sus familiares que, una vez al año les traen comida y bebida. Estos hombres y los que estaban de guardia en Prípiat fueron los primeros que atendieron las llamadas de emergencia de la central y las primeras víctimas del accidente. Ninguno de ellos sobrevivió más de 4 meses.

Debido a que permanece congelado en el tiempo, la zona de exclusión de Chernóbil es uno de los pocos lugares del país donde todavía se pueden ver hoces, martillos y … ¡estatuas de Lenin!. Pues sí, como si de un viaje en el tiempo se tratara, de repente nos situamos en la época soviética y encontramos algo inexistente en la Ucrania posterior a 1991: una estatua de LENIN.

Ciudad de Chernóbil. Monument of Those-who-saved-the-world

Monument to Those Who Saved the World, uno de los monumentos más icónicos de la Zona. Se encuentra frente a la Estación de Bomberos No. 3, desde donde se enviaron equipos la noche del desastre.

Estatua-de-Lenin-Ciudad-de-Chernóbil

Estatua de Lenin en el centro de Chernóbil. Hoy vigila la calle principal, desde una desgastada plataforma frente a la casa de la cultura (donde se celebró el juicio por el accidente de la central nuclear).

La sencilla IGLESIA DE SAN ELÍAS, construida en 1877 es la única en funcionamiento en la zona de exclusión. Sus paredes son nítidas y blancas, con arcos de color azul y amarillo oro, como la bandera de Ucrania. Dos cúpulas doradas coronan el techo. El contraste entre la iglesia y los 30 km de escombros que la rodean, es muy llamativo y triste a la vez.

Los vehículos expuestos en el MUSEO DE MECÁNICA fueron utilizados por los liquidadores para descontaminar la zona. Hay un pequeño robot (en la foto de la derecha) que se utilizó para las tareas de limpieza del tejado del reactor.

Iglesia-de-la-ciudad-de-Chernóbil

Iglesia de San Elías

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Museo de mecánica

Kopachi Village

La aldea de Kopachi se encuentra a cuatro kilómetros al sur de la central eléctrica de Chernóbil. En 1986 este pequeño y próspero pueblo tenía una población de 1114 habitantes. Como resultado de la catástrofe, la aldea entera quedó fuertemente contaminada, por lo que, además de ser evacuada, todas sus casas de madera tuvieron que ser demolidas y enterradas. Desde entonces ha permanecido allí, bajo tierra.

Todo lo que queda hoy en Kopachi es una guardería que se desmorona lentamente y un memorial de cerámica que rinde homenaje a los héroes de la Segunda Guerra Mundial, el mantenimiento de la cual es llevado a cabo por el personal de la central. Por los alrededores hay una serie de montículos coronados por una señal de radioactividad. Esa es la única evidencia de la que fue la ubicación de los edificios dentro del pueblo. 

Kopachi Kindergarten

Memorial a los héroes de la Segunda Guerra Mundial, justo delante de la guardería. La inscripción dice: “Gloria eterna a los héroes caídos en las batallas por la libertad e independencia de nuestra Patria”..

Kopachi-kindergarten

Entrada al jardín de infancia

Central Nuclear de Chernóbil

Entramos en la zona de alta contaminación, en la zona de 10 km alrededor de la planta. La radiación aquí llega a niveles potencialmente peligrosos si no se toman las medidas adecuadas. 

Debemos pasar por un nuevo control militar. 

En el camino pasamos por el BOSQUE ROJO, el primer lugar que sobrevoló la nube radioactiva. 

Levantamos la vista y, a lo lejos, vemos una enorme estructura de acero. Estamos a pocos quilómetros del Nuevo Sarcófago Seguro (NSS), una gigantesca obra de ingeniería que mantendrá a Europa a salvo de las fugas radioactivas durante los próximos 100 años. 

Central-Nuclear-de-Chernóbil-.-Nuevo-Sarcófago-Seguro

Monumento a los que protegieron al mundo del desastre nuclear. El memorial fue erigido en 2006, para conmemorar el 20 aniversario de la finalización del primer sarcófago protector.

Durante el recorrido hacemos una parada en el monumento conmemorativo,  situado junto al bloque 4 y al NSS, que en la actualidad cubre el antiguo sarcófago.  En el se representa unas manos abrazando una reproducción del edificio del reactor siniestrado.

Desde fuera  vemos el complejo de la central y todos los edificios administrativos. Imaginamos cómo era este lugar en 1986 y pensamos en la nueva clase de héroes que aquí se forjaron. 

Como pone en la placa a los pies del monumento que les recuerda, ellos fueron “aquellos que dieron sus vidas por salvar al mundo del desastre nuclear”. Héroes pero también víctimas. Y es que ser liquidador era saber que tu vida, tal como la conocías, se había acabado.

voces de cherNóbil.

Los héroes de Chernóbil tienen un monumento. Es el sarcófago que han construido con sus propias manos y el que han depositado la llama nuclear. Una pirámide del siglo XX. 

Svetlana Alexiévich, Voces de Chernóbil. Entrevista de la autora consigo misma… Ed. Debolsillo, pag 51.

Aquí mismo, hace 37 años, los niveles de radiación estaban millones de veces por encima de lo normal y era, sin duda, el lugar más peligroso de la tierra.

Aún hoy, el reactor 4 sigue siendo el edificio más contaminado del mundo. Aquí fuera, el dosímetro marca 6 µSv/h, más de 30 veces por encima de lo normal. Eso quiere decir que si estuviéramos aquí durante una hora, acumularíamos la radiación que normalmente recibimos en un año.

No nos vamos a quedar aquí para absorberlo, así que la guía nos dice cuál es nuestro próximo destino…. el hotel 10.

Prípiat

Al día siguiente, en Chernóbil, nos despierta un típico día frío y gris de finales de noviembre. Por una ventana empañada de vaho, vemos que afuera se han formado pequeños charcos de una ligera lluvia nocturna. No es un amanecer espectacular, pero es muy apropiado para capturar la atmósfera y el estado de ánimo, por decirlo de alguna manera, de la ciudad que vamos a visitar esta mañana. 

Después de un buen y abundante desayuno en el hotel avanzamos en dirección Prípiat, a 20 km de Chernóbil

Un poco antes de llegar, la carretera se divide en dos. En la bifurcación, el monumento que hemos visto tantas veces en fotografías señala los camino hacia la ciudad abandonada de Prípiat, por  un lado y, por el otro, hacia la Central Nuclear.

Este es el momento más intenso del viaje. Hemos leído mucho acerca de Prípiat y sobre cómo la tarde del 27 de abril de 1986, 36 horas después del accidente. más de 1.000 autobuses llegaron a la ciudad con la misión de evacuar a todos sus habitantes. Se les dijo que volverían al cabo de 3 días y que únicamente se llevaran la documentación, ropa y una pequeña maleta para guardar los objetos básicos de higiene y comida.

No podemos evitar pensar en todas las personas que dejaron atrás está señal convencidos de que regresarían al poco tiempo, tal y como aseguraban las autoridades soviéticas. Con un desconocimiento total y absoluto de lo que les esperaba, subieron a los autobuses y abandonaron Prípiat, convirtiéndola en una ciudad fantasma.

Antes de entrar, hay que cruzar el controvertido  “PUENTE DE LA MUERTE”. Cuenta la leyenda que al día siguiente de la explosión del reactor, algunas personas, movidas por la ignorancia y la curiosidad, acudieron al puente para ver cómo se quemaba la planta, ya que desde ahí había unas buenas vistas sobre la central. Según ese relato, uno de los mitos más extendidos sobre Chernóbil, todos recibieron dosis letales de radiación.

Ciudad de Prípiat

Señal de Prípiat, Este cartel modernista,  a las puertas de la planta nuclear, señala en dirección a la ciudad a 4 km de distancia.

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Puente de la muerte. No se sabe cuántas personas murieron por estar de pie sobre el puente, pero es muy probable que el puente en sí fuera una frontera entre la vida y la muerte

Como suele pasar en este tipo de historias populares, el mito y la realidad se han ido entremezclando creando un relato paralelo. Es lógico pensar que tanto la proximidad del puente a la ciudad como el hecho de que la unidad explotada sea la más cercana al puente son los principales argumentos para demostrar que allí se agruparon curiosos, pero la lógica deductiva tiende a demostrar más bien lo contrario. 

En la CIUDAD DE PRÍPIAT , la última ciudad soviética,  tiempo parece congelado. Fue construida en 1970 para acoger a los trabajadores de la planta nuclear, que está a escasos 3 k, proporcionando a sus habitantes todo lo que se podía desear en aquella época.  

Hoy, Prípiat, es una ciudad  completamente rodeada por alambres y la degeneración es la norma

La policía y el ejército vigilan el perímetro, pero a pesar de las patrullas, a lo largo de estos años han habido muchos robos y saqueos, sobre todo en 1991 después de la desintegración de la Unión Soviética, cuando la zona de Chernóbil estuvo menos vigilada.

Por otro lado, la naturaleza, prueba implacable del paso del tiempo, lo está devorando todo.

La vida, sin la presencia del ser humano, se abre camino. Vemos árboles gigantes que apenas dejan ver los enormes bloques de edificios de viviendas.

En cada calle, hay algo que llama la atención. Algún detalle que, de alguna manera, es el reflejo del desastre. Nos topamos con un edificio colapsado. Una de las cinco escuelas de educación secundaria de la ciudad.

La guía nos cuenta que la mayoría de los edificios de la ciudad están prácticamente vacíos, pero no las escuelas. Los libros y las revistas de clase no tenían ningún valor para los saqueadores y los residentes estaban más interesados en salvar sus propiedades personales. Es por eso que la gran mayoría del equipamiento educativo ha quedado intacto.

En pocos años, esta ciudad no será más que ruinas… La falta de mantenimiento y la exposición ambiental no dan tregua.

La ciudad abandonada de prípiat

Una de las maltrechas aulas de la Escuela Secundaria No. 1 de Prípiat. 

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La Escuela Secundaria No. 1. Parte de la pared exterior se derrumbó en el verano de 2005. Desde entonces, el edificio se ha ido deteriorando. 

La ciudad está llena de simbología socialista y la figura de Lenin está muy presente. De hecho, la entrada principal a la ciudad era el BOULEVARD LENIN, que llegaba hasta la plaza más importante de Prípiat, la PLAZA LENIN.

Aquí nos recibe un complejo de edificios que incluyen el Hotel Polissya, el Palacio de Cultura Energetick, un centro comercial y un restaurante.

Gracias a los fotografías históricas, la guía nos ayuda a imaginar cómo era antes del accidente. 

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Ayuntamiento de Prípiat.

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Hotel Polissya

Además de un agradable paseo por la plaza principal de Prípiat, nuestra visita incluye otras paradas en lugares emblemáticos de la ciudad, como el Ayuntamiento, el cine “Prometheus”, el café Prípiat, el hospital, el Avangard Stadium y, en particular, el parque de atracciones, con su emblemática noria, y la simbólica piscina.

No se puede entrar a los edificios abandonados, lo que es una pena, porque ofrecen magníficas oportunidades para la fotografía. Y no es por capricho, sólo hay que ver el aspecto de algunos edificios para entender que el principal riesgo que hay en Prípiat no es la radiación, sino el estado de algunas estructuras. 

Dicho esto,  el piano en la escuela de música, los gimnasios, el trampolín de la piscina son típicos objetos de interior con los que sueñan los aficionados a la fotografía. Y el peligro le da un plus de valor a la experiencia de tomar esa fotografía. En un tour privado, puedes tener tu oportunidad para sortear la prohibición. Sólo hay que tener un poco de descaro (sin pasarte de listo), contar con la confianza del guía y esperar tu momento. Puede que un poco de dinero ayude, aunque yo no lo he necesitado, la verdad.

Cafe-Prípiat

Cafe Prípiat

Avangard-Stadium

Avangard Stadium

Prometheus Cinema

Cine Prometheus

Piscina-Prípiat

Azure Swimming Pool

Visita a la zona de exclusión. Prípiat

Autos de choque en el parque de atracciones de Prípiat

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Parque de atracciones de Prípiat.

Nos despedimos de Prípiat recreándonos un poco más en la antigua Unión Soviética y echamos un último vistazo a sus fascinantes edificios de la era comunista.

Chernóbil II

Nuestro recorrido por la zona de exclusión de Chernóbil también incluye una parada para visitar algunas de las instalaciones más secretas e impresionantes de la maquinaria de guerra soviética. Auténticas e imponente reliquias de la guerra fría cuya existencia era desconocida. 

Nos referimos al espectacular Radar Duga y la ciudad secreta de Chernobil II, situados a unos 10 km de Prípiat. 

Para acceder a las instalaciones tenemos que desviarnos de la carretera principal y entrar en una pequeña vía secundaria por la que un día circularon vehículos pesados y que hoy está casi cubierta por la vegetación. Tras unos quilómetros, una imponente estructura aparece en el horizonte. Es el RADAR MILITAR DUGA, uno de los recintos más importantes y reservados que tuvo la unión soviética. Este imponente transmisor formó parte del sistema de alerta de la URSS durante la Guerra Fría y su misión era actuar como escudo antimisiles y su radio de acción llegaba hasta el océano pacífico.

Nuestra guía bromea y nos comenta que el Radar cuenta con las 3 características más reconocibles del patrimonio del ejército rojo: es grande, caro e inútil. También nos cuenta que se ganó el sobrenombre de “pájaro carpinterio ruso” porque las ondas que emitía eran muy parecidas al sonido de estos pájaros. 

Como este tipo de infraestructuras necesitan de un gran suministro eléctrico, suena lógico que la situaran cerca de una central nuclear. 

Llegamos y aparcamos el vehículo a la entrada, donde hay un control militar. En cuanto nos han olido, los perros salvajes de Chernóbil han venido a saludarnos para que les demos algo de comida.

El conjunto en sí es impresionante. Son dos estructuras que, juntas, tienen una longitud de 750 metros y una altura que alcanza los 150 metros. 

Lo recorremos a pie  hasta llegar a la base militar que hay en el mismo recinto. Hemos pasado por el interior del pasillo de conexión entre las antenas de Duga y las salas de control, de unos 800 m de longitud y que se situa en paralelo al Radar. Vemos el cuartel general, las cocheras de los tanques y Chernóbil II, la ciudad donde residían las familias de los militares, en la que hay varios bloques de pisos, tiendas y una guardería rodeada de un frondoso bosque.

Radar-Duga

Radar Duga

Chernobyl 2

Gimnasio en Chernóbil II

Nuestra visita a la zona de exclusión de Chernóbil acaba aquí. se hace de noche. Es noviembre y los días son cortos. Hemos visto carreteras desiertas, pueblos vacíos, casas deshabitadas… lugares donde antes había vida y ahora sólo hay silencio. Sitios en los que el tiempo, simplemente se ha detenido.

¿Es así como sería nuestro planeta tras un holocausto nuclear? No lo sabemos, pero esta experiencia es lo más parecido a un viaje en el tiempo, Tampoco sabemos si hemos viajado al pasado o a un apocalíptico futuro, pero lo que está claro es que no parece que estemos en el presente.

El entorno gris deprimente crea una atmósfera única que personalmente, en estos dos días inolvidables, he aprendido a amar.

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