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Zalissya Village. Zona de exclusión de Chernóbil (I).

La visita a la zona de exclusión de Chernóbil es, definitivamente, una experiencia hipnótica, casi mística, respetuosa con el sufrimiento de las víctimas de la catástrofe y tan empática que te obliga a sentir su dolor de cerca. Las ciudades y los pueblos que aún quedan en pie mantienen edificios extemporáneos, abandonados, ruinosos que esperan pacientemente a que la maleza se apodere definitivamente de ellos.  Zalissya Village, es una buena muestra
Zalissya Village. Visita a la zona de exclusión de Chernóbil
5 Ene, 2022
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¿QUÉ MUEVE A LAS PERSONAS A VISITAR ESTA TIERRA CONTAMINADA?

Chernóbil fue un auténtico desastre creado por el hombre. Más de 35 años más tarde, una vasta zona alrededor de la central nuclear sigue contaminada y desahuciada. 

¿Qué mueve a las personas a visitar una tierra despoblada y abandonada a su suerte? Su encanto es difícil de explicar, pero lo cierto es que muchas personas encuentran algo de fascinación en el hecho de contemplar el esqueleto de una ciudad fantasma o en fantasear con lugares donde alguna vez existió vida. Más allá de la tragedia y sus consecuencias, el sitio tiene ahora el encanto particular de la decadencia: los edificios abandonados se han convertido en un formidable lienzo para los artistas de la fotografía y las calles que un día conquistaron el orgullo y la admiración de toda la Unión Soviética se van consumiendo poco a poco.

Nosotros hemos ido hasta allí, a la zona de exclusión de Chernóbil, y podemos asegurar que la visita es, definitivamente, una experiencia hipnótica, casi mística, respetuosa con el sufrimiento de las víctimas de la catástrofe y empática al obligarte a sentir su dolor de cerca.

Zalissya Village, es el primero de los pueblos en aparecer después del primer puesto de control. Es uno de las pocas aldeas que aún quedan en pie en Chernóbil, aunque sus edificios intemporales, abandonados y ruinosos  esperan pacientemente a que la maleza se apodere definitivamente de ellos…

Visita a la zona de exclusión de Chernóbil Zalissya-Village

VISITA A LA ZONA DE EXCLUSIÓN DE CHERNÓBIL (I)

Ha pasado hora y media desde que nuestro guía nos recogiera en nuestro hotel de Kiev y la carretera se va haciendo cada vez más pequeña. Hemos pasado el último pueblo antes de la zona de exclusión y, por momentos, una atmósfera apocalíptica se va apoderando del paisaje. 

En el horizonte vemos unos soldados. Hemos alcanzado el puesto de control “Checkpoint Dityatky”, que marca la entrada a la zona de exclusión de 30km. El acceso está estrictamente vigilado por el ejército, que sólo deja pasar a aquellos que tienen permiso.

El acceso al perímetro de 30 km está estrictamente prohibido a las mujeres embarazadas y a los menores de 18 años.

Los únicos que pueden entrar a la zona de exclusión son los viejos residentes, que siguen visitando los cementerios, y aquellos que tienen permisos de entrada (turistas y empleados). Alrededor de 150 personas, sobre todo personas mayores, siguen viviendo en la zona de exclusión bajo su propia responsabilidad. Además de los habitantes, hay alrededor de 3000 trabajadores que están sometidos a un régimen especial y cuidan de la zona de Chernóbil, incluyendo la central nuclear, a pesar de que esta cerrara en 2000. 

La zona de exclusión tiene 30 km, pero luego hay otras dos zonas más pequeñas. La zona de exclusión de 10 km es donde se concentra la alta contaminación, y luego está la zona de exclusión de Prípiat, que rodea la ciudad fantasma.

Después de ingresar en territorio prohibido nos detenemos en Zalissya Village, una aldea a 10 minutos del puesto de control de Dytiaky.

ZALISSYA VILLAGE

Zalissya Village es la primera parada en la mayoría de recorridos guiados. Aquí, los niveles de radiación son completamente normales. 

La unidad para medir la radiación es el microsievert por hora (µSv/h). Se considera normal todo aquello que esté comprendido entre 0 i 0.18 µSv/h. El umbral de la muerte estaría en los 10 millones de µSv/h.

Zalissya es una de las cientos de aldeas que fueron abandonadas tras el desastre. Algunas de estas simplemente desaparecieron. Estaban demasiado contaminadas y fueron arrasadas por el ejército. 

Más allá de Chernóbil y Prípiat, Zalissya era el pueblo más grande del área que luego formó la zona de exclusión. Un cartel a la entrada nos recuerda que está ubicado a 3 kilómetros de distancia de la ciudad de Chernóbil y que, antes del accidente fue el hogar de 3.062 personas. Tras el desastre, sus habitantes fueron trasladados a la Nueva Zalissya, en el distrito de Borodyanskyi, cerca de Kiev.

Aunque en su momento era bastante grande, ahora hay sólo dos calles por las que los visitantes pueden caminar. 

En la primera de ellas, vemos la casa de un médico al principio. Un edificio pequeño y sencillo transformado en un lugar donde la gente podía visitarse y las mujeres podían dar a luz a sus hijos.  También hay una tienda y muchas casas particulares a lo largo del corto paseo. Su estado queda lejos de ser perfecto. Muchas fueron saqueadas, pero aún así, puedes asomar por la ventana y ver algunos enseres de la época.  

Hay un memorial en recuerdo a las víctimas locales de la segunda Guerra Mundial que permanece bastante bien conservado al otro lado de la carretera. Desde aquí se llega al centro del pueblo, aunque ahora no lo parece porque la vegetación lo consume todo.

La calle principal de Zalissya, una vez fue ancha y transitada. Caminamos por lo que ahora es poco menos que un camino forestal y vemos como avanza el bosque. Cada año que pasa la calle se vuelve un poco más estrecha y las casas y los edificios públicos apenas se dejan ya ver. 

En el pueblo, hay un teatro abandonado. Los lugareños simplemente lo llamaban Casa de la Cultura. Un edificio imponente que incluía entre otras cosas, un teatro, una biblioteca y una sala de conciertos. Hoy su estado es ruinoso. Los techos se derrumban y las ventanas se desplazan perezosamente con la brisa. Sobre el escenario aún se puede ver una pancarta que reza “El comunismo es un futuro brillante para toda la humanidad”. Un residuo del pasado que nunca tuvo futuro.

Como en muchos de los pueblos de Ucrania, la Casa de la Cultura era el epicentro de la vida social de la comunidad y, subliminalmente, un instrumento  de control y propaganda soviética. Después del desastre, se convirtió en un cuartel para los soldados que enviaron para limpiar el reactor y la cercana ciudad de Prípiat.

La hoz y el martillo que han presidido la aldea hasta aquí, chocan de frente con la realidad soviética cuando uno se aleja del Centro de Cultura. La calle, por ejemplo, deja de estar asfaltada y las casas que siguen al camino se adivinan sencillas. La intimidad de lo privado contrasta con la exhibición de lo público. En este sentido, Zalissya Village es un ejemplo magnífico de cómo las reglas soviéticas coexistieron con la cultura ucraniana.

Un viejo Lada y un vehículo del ejército han sido abandonados y despojados de la mayoría de sus piezas. Permanecen expuestos a los elementos, demasiado radioactivos para ser de utilidad para nadie.

La vegetación se está tragando las casas. Algunas han sido destruidas por árboles caídos. En su interior, nada parece estar donde debería estar. 

Muchos de los fallecidos en estos últimos años han querido ser enterrados en las aldeas donde nacieron. A las afueras de Zalissya hay un viejo cementerio en el que todavía se celebran discretos entierros. 

El pueblo se está desvaneciendo lentamente. El pasado se diluye poco a poco a medida que la naturaleza recupera lo que, en el fondo, le pertenece.

Zalissya Village. Visita a la zona de exclusión de Chernóbil

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