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CALIFORNIA (1) : Needles, la puerta de entrada al Estado Dorado. Km 3.291

CALIFORNIA (1) : Needles, la puerta de entrada al Estado Dorado. Km 3.291

La llegada a Needles por la I-40 es muy poco memorable, así, quien quiera llegar a Needles de una forma auténtica tendrá que ascender desde Kingman por las Montañas Negras y disfrutar de la mística y de su paisaje espectacular, con el evidente atractivo de la excepcional visita a Oatman.

Una vez en California, la ruta 66 original, conocida como National Old Trail Highway, se embarca en un apasionante viaje hacia el oeste desde el río Colorado en Needless hasta las hermosas playas de Santa Monica. 

Needles California

Needles, California

Needles

El abrasador Valle de Mojave se extiende a ambos lados del río Colorado, que hace de frontera natural entre California y Arizona. En la orilla occidental se situa Needles,  la puerta de entrada al estado dorado, cuyo clima desértico es todo un desafío para sus poco menos de 5.000 habitantes (2020). 

Y es que con tan sólo 23 días de lluvia al año, aquí se observan algunos de los registros de temperatura más elevados de toda la nación. 

Históricamente, estas tierras han sido el hogar de los indios Mojave, que ya vivían aquí mucho antes de que existiera Needles. Y aunque todavía hay una comunidad nativa relativamente grande, no son, ni mucho menos, la mayoría.

La fundación de Needles llegó con la llegada del ferrocarril al río Colorado en 1883. Su nombre se inspiró en las «agujas» de los afilados e irregulares pináculos de una cadena de montañas volcánicas que hay en el extremo sur del valle.  La estación original, de madera, fue destruida por un incendio y fue sustituida en 1908 por el el hotel estación El Garces Harvey House, cuya clase y belleza lo convirtió en un lugar muy popular para los viajeros que recorrían la National Old Trail Highway, que se conoció más adelante como Ruta 66.

Needles: Población 4926  (2020). Altura: 151 m.  Pertenece al condado de San Bernardino. Zona horaria: Pacífico (PST): UTC menos 8 horas. Verano: PDT (UTC-7).

La Ruta 66 en Needles

Al terminarse la Ruta 66, miles de personas que huían del Dust bowl  viajaron hasta California por necesidad. Más adelante, oleadas de turistas lo hicieron simplemente por placer. 

Para satisfacer las necesidades de unos y otros, en Needles surgieron todo tipo de estaciones de servicio, moteles, cafeterías y restaurantes, algunos de los cuales pueden verse todavía

Cuando se creó la U.S. 66 en 1926, se abrió camino a través de las Montañas Negras, donde se encontraban las minas de Oatman y Goldroad, ignorando el trazado de la ruta adoptada por el ferrocarril y la National Old Trails, que tenía pendientes bastante más fáciles de asumir. 

En 1952, se realineó de nuevo discurriendo, ahora sí, por el terreno llano cerca del ferrocarril.

En 1966, la I-40  cruzó el río Colorado y enterró esta sección de la Ruta 66.

 

 

Needles, cuya carretera era, precisamente, su calle principal, no fue ajena a las oportunidades de negocio relacionadas con el paso de la Carretera Madre, pero a diferencia de otras ciudades, cuando la interestatal amenazó con rodear la ciudad, condenándola a una muerte lenta y segura, sus ciudadanos se opusieron ferozmente, consiguiendo finalmente que esta atravesara el pueblo.

Así, hoy en día todavía se puede disfrutar de al menos 15 quilómetros intactos de la vieja Ruta, donde se conservan algunos iconos de la época, como el Motel Route 66, el motel Palm, que ahora permanece cerrado bajo el nombre de Old Trails Inn, el antiguo hotel El Garces Fred Harvey o el Historic Needles Theatre.

Visita a Needles

Carty´s Camp

Si se viene desde Oatman, el recorrido por la ciudad comienza en la Mojave Valley Hwy, atravesando el puente sobre el río Colorado… Habrá que ir a a la entrada de la ciudad por el este, donde la alineación de 1952 de la Ruta 66 se convierte en Broadway St., la calle principal de Needles. 

En el 201 E Broadway St está la estación de servicio abandonada, pero bastante bien conservada, que en su día se conoció como Carty’s Camp. Tenía una marquesina plana en forma de caja que promocionaba «Almuerzo, bebidas frías y calientes y víveres», además de gasolina, lubricantes y baterías.

William Carty y Dick Mansker abrieron su camping y estación de servicio en 1923, tres años antes de que se creara la Ruta 66. El matrimonio Carty  se había alojado en un lugar parecido en el Gran Cañón y le contaron la idea a su amigo Dick Mansker en Needles, al que por lo visto le pareció bien la idea. Al cabo de unos años, Carty compró su parte a Mansker y cambió el nombre a Carty’s Camp. 

Carty's Camp Needles
Carty's Camp Needles

Carty’s Camp, en Needles. El dosel sobre las islas de bombas cambió de forma y tamaño a lo largo de los años. Fotos: 66PostCards.com

El campamento no sólo ofrecía alojamiento y gasolina, sino también comestibles y artículos para el coche.

A principios de los años 40, Howard Carmody compró el campamento, que entonces contaba con 28 cabañas, le cambió el nombre a Havasu Auto Court and Service Station y pasó de veder gasolina Shell a Standard Oil.

Cuando Howard se alistó en el ejército estadounidense en 1943, dejó el negocio en manos de otra persona. A partir de entonces, la historia está menos clara…

Carty´s Camp Needles

La antigua gasolinera y tienda del Carty’s Camp, en Needles, se encuentra frente a la Ruta 66. El edificio ha sido repintado y parece que tiene algo de mantenimiento. A su alrededor todavía siguen en pie algunas de sus cabañas. Foto: Google Maps

Parece que las cabañas fueron abandonadas después de la guerra, pero que la estación de servicio funcionó hasta principios de la década de 1970.

Como curiosidad, el Carty´s Camp aparece brevemente en una rápida secuencia de la película Las uvas de la ira (1940).

66 Motel

Justo detrás de Carty’s, a su izquierda, a lo largo de Desnok Street, se encuentra el clásico 66 Motel, inaugurado después de la Segunda Guerra Mundial. Sus seis habitaciones estaban dispuestas alrededor de la oficina, todas en un solo edificio. Después de que la I-40 pasara por alto la ciudad en la década de 1970, el flujo de huéspedes disminuyó, pero no cerró del todo. Hoy permanece cerrado al público en general, pero se utiliza como apartamentos de una sola habitación desde los años 90.

Su histórico letrero de neón de los años 50 todavía luce en buen estado después de una exhaustiva reparación.

66 motel Needles

El 66 es un típico motel de un piso con planta rectangular: una oficina central rodeada por seis unidades.  El letrero que anuncia el negocio está enfrente del motel. El letrero fue restaurado y luego vuelto a encender en una ceremonia el 23 de junio de 2012. Los números 66 presentaban contornos de neón que rodeaban 29 bombillas incandescentes en cada número. Foto: Google Maps

Palms Motel

Ocupando la mayor parte de la manzana delimitada por Front St, Broadway y A St. se encuentra el antiguo Palms Motel, que abrió en la década de 1930 con varias «cabañas» separadas para acomodar a automovilistas.

En su origen fue propiedad de Guy y Orsavella Austin, estaba (… y sigue estando) rodeada de las típicas palmeras en Needles. Con el tiempo cerró, pero en los años 90 reabrió como Bed and Breakfast cambiando su nombre a «Old Trails Inn».

En el mismo terreno hay una gasolinera abandonada cuyo edificio principal sigue anunciando el desaparecido Motel.

Old-Trails-Inn-Needles

Hoy, el negocio sigue abierto bajo el nombre de Palms Apartments, con pequeñas cabañas como apartamentos. Delante hay algunos escudos de la US 66 pintados en la carretera. Foto: Google Maps

Justo enfrente, en un bonito edificio antiguo,  se encuentra el «Club de mujeres de Needles«, constituido en 1954.

Welcome Wagon

El Rancho Motel Needles

El Rancho Motel en una foto de archivo. Foto: Rancho Motel, alrededor de la década de 1940. University of Nevada, Las Vegas University Libraries.  https://d.library.unlv.edu/

Al lado está el fotogénico WELCOME WAGON un antiguo vehículo de transporte de bórax ( un tipo de sal ) que prestó sus servicios en el Valle de la Muerte en la década de 1880. 

Originalmente formaba parte de la decoración del desaparecido El Rancho Motel, situado en el lado oeste de la ciudad, que fue derribado para dar paso a la autopista a fines de la década de 1950.

El carro se conservó, se reconstruyó, se quitó su pintura blanca y ahora, en lugar de publicidad, luce las palabras «Needles» y «California», dando la bienvenida desde 2009 a los viajeros que entran a este desértico pueblo por la Ruta 66.

Welcome-wagon-Needles-California

El Welcome Wagon está ubicado en la misma Ruta 66. Originalmente, estos carros eran tirados por equipos de dieciocho mulas y dos caballos.

Needles Theatre

A la altura del número 823 W Broadway St, se conserva el Needles Theatre, que la Orden Masónica hizo construir en 1929. Alquilaron los bajos al Teatro, a un negocio inmobiliario y a una tienda de dulces y, mientras tanto, ocuparon el segundo piso. Cuando se inauguró disponía de 700 asientos, pero este aforo se redujo significativamente en una remodelación posterior.

El edificio ha sufrido varias incidencias a lo largo de los años:

En 1992, un incendio en el tejado provocó su cierre hasta 1997, cuando la Orden Masónica lo donó a la Ciudad, que lo restauró parcialmente. 

En  2012 y 2014, sendas tormentas afectaron gravemente a la mayor parte del techo del edificio. E

En 2019 una sección del techo voló debido a otra tormenta, lo que generó otro revés importante y dudas para cualquier iniciativa para restaurar el edificio.

Needles Theater
Needles Theatre

Antigua foto del Needles Theatre. Foto superior: 66PostCards. Hoy, el edificio parece estar cerrado al público. Foto inferior: Google Maps

Antiguo Hotel El Garcés

En el  950 Front St. se encuentra el edificio largo de dos pisos que acogió en su día al Hotel El Garcés.  Después de que la estación de tren original se incendiara en 1906, el ferrocarril construyó una nueva que incluía un hotel y un restaurante. El hotel se inauguró en 1908 y llevaba el nombre de un misionero español que exploró la región entre 1771 y 1774, Francisco Garcés, el primer europeo en cruzar el desierto de Mojave.

HOTEL EL GARCÉS

EL GARCÉS, estaba dirigido por la Fred Harvey Company y, por tanto, era una «Casa Harvey», una cadena de hoteles y restaurantes de lujo que  se extendía a lo largo de la línea del ferrocarril de Santa Fe ofreciendo comidas y alojamiento de la más alta calidad.

El Garcés Harvey House era considerado como la joya de la corona de la cadena, y era conocido por las comidas de la más alta calidad, su fina ropa de cama, su cubertería de plata, su peculiar vajilla de porcelana y las flores frescas que decoraban las habitaciones.  Los vecinos también utilizaban sus instalaciones para celebrar elegantes cenas y banquetes.

La disminución de la popularidad del ferrocarril en favor del automóvil afectó a muchas Harvey Houses en todo el oeste de Estados Unidos. Los viajes en coche eran accesibles para personas que podían permitirse viajar pero no cenar o pernoctar en un lugar tan lujoso como este, así que, finalmente El Garces cerró en el otoño de 1949, convirtiéndose en las oficinas ferroviarias de Needles. 

El edificio se abandonó en 1988, pero un grupo local autodenominado «Amigos de El Garcés» lo rescató en 1999, logrando que ingresara en 2002 en el Registro Nacional de Lugares Históricos y empezando en 2007 su restauración. El plan original para abrir un hotel-restaurante de lujo se abandonó en 2009, sin embargo, la rehabilitación de las instalaciones continuó.

Hotel El Garces Needles

Antigua foto del Hotel El Garcés. Las camareras recibieron el sobrenombre de Harvey Girls. Eran jóvenes y cultas, y aunque se les solicitaba que firmaran un contrato en el que se comprometían a no casarse en un año, muchas de ellas terminaban por contraer matrimonio con trabajadores del ferrocarril. Foto: 66PostCards

Hotel El Garces Needles

Hoy en día, el edificio funciona como un centro comunitario para eventos locales, con un espacio disponible para arrendar a empresas o comercios. Foto: 66PostCards

Frente a la plaza de Santa Fe, a cuyo lado opuesto se encuentra el Hotel El Garces, está el Museo Regional de Needles, donde se exhiben unos cuantos recuerdos y artefactos del pasado de Needles. El museo está dirigido por voluntarios locales y está abierto todos los días de martes a sábado. Hay un interesante mural que cubre el lateral del edificio, encima del cual sigue grabada la palabra Penny´s, un pequeño recuerdo de cuando este edificio era la tienda de J. C. Penny.

A la salida de la ciudad por la Ruta 66 (Needles Hwy) hay una antigua y sencilla estación de servicio Texaco cuidadosamente restaurada. En su momento fue propiedad de Bea y Harold Stout, y luego se convirtió en Mobil hasta que cerró en la década de 1970. 

El paseo por Needles acaba aquí. Hay que disfrutar del bello desierto que rodea la ciudad y del impresionante río Colorado antes de continuar el viaje …

Ahora esperan más de 240 kilómetros de yermo desierto sin apenas estaciones de servicio ( hay una en Goffs, a 48 km de distancia por la Ruta 66, y alguna más en la I-40), así que lo más prudente sería rellenar el depósito aquí, o mejor aún,  antes de entrar en California, si lo que no se quiere es verse  obligado a pagar precios unos desorbitados.

Mejor reserva ese dinero para tomar algo fresco después de cruzar  el largo y caluroso desierto de Mojave.

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ARIZONA (9) : Oatman, algo más que burros salvajes. Km 3.255

ARIZONA (9) : Oatman, algo más que burros salvajes. Km 3.255

Burros salvajes, tiroteos al estilo Salvaje Oeste y un pueblo polvoriento en un tramo desolado de la Carretera favorita de los Estados Unidos…. Bienvenidos a Oatman, uno de los destinos más especiales de la Ruta 66, pues sus vecinos más famosos son, en realidad, burros salvajes que pasean tranquilamente junto a residentes y turistas. 

Oatman

Las vistas, los sonidos y los sabores de EE.UU cobran vida en este pequeño pueblo que combina historia, leyendas y excentricidades. 

Oatman: Población: 84 (2025). Altura: 826 m. Está ubicada en el condado de Mohave. Zona horaria: Mountain (MST): UTC -7. En esta zona no hay horario de verano.

La mayor parte del estado de Arizona usa la Zona horaria de Montaña UTC -7, y no observa el horario de verano, solo una pequeña porción del noreste de Arizona usa el horario de verano con UTC -6.

Oatman está situada en las Black Mountains, en la frontera entre Arizona y California, y sólo se llega después de sortear las pendientes más empinadas y las curvas más estrechas y cerradas de toda la  Ruta 66, a través de una antigua sección que todavía conserva su aspecto original.

Oatman es la recompensa por circular por esta carretera estrecha, sinuosa y sin arcenes. La ciudad representa una de las estampas más curiosas de la Ruta 66. Está situada en la frontera entre Arizona y California, en una antigua sección de la ruta que todavía conserva su aspecto original.

En su día fue un próspero pueblo minero que, como tantos otros, fue abandonado tras agotarse la mina y condenado a la desaparición después de construirse el desvío por la autopista I-40 en 1953.

Oatman Ruta 66 Arizona
Podría haber sufrido el mismo destino que muchas ciudades mineras de Arizona y haberse desvanecido en una ciudad fantasma si no hubiera sido por la nostalgia de la Ruta 66 y el filón turístico que supone tener a un montón de simpáticos asnos salvajes campando a sus anchas a lo largo de la estrecha calle principal.

Una breve historia de Oatman

La historia de este simpático pueblo empieza en la década de 1860, cuando se encontró oro en las montañas cercanas. No fue hasta principios del siglo XX cuando el campamento inicial se convirtió en una bulliciosa ciudad que llegó a tener una población de 3.500 habitantes. Entre 1900 y 1940 fue el hogar de más de 10,000 personas.

En 1921, un incendio arrasó la ciudad, destruyendo la mayoría de edificios de Oatman. En 1924, la mina más grande cerró.

Después de que Estados Unidos se involucrara en la Segunda Guerra Mundial, las minas fueron cerrando ya que en ese momento sólo interesaba la extracción de minerales útiles para la guerra.

La consecuencia directa fue una disminución importante de la población, pero Oatman no llegó a desaparecer del todo. 

La Carretera Madre atravesaba el corazón de la ciudad, sosteniendo un negocio turístico que se mantuvo saludable entre 1926 y 1952, atendiendo y acomodando a los viajeros antes de que entraran en el tórrido desierto de Mojave.

El auge del turismo no duró mucho. La Interestatal 40 pasó por alto a Oatman a principios de la década de 1950 y en 10 años, toda el área quedaría prácticamente abandonada.

Un interés revitalizado en la histórica Ruta 66 salvó al pueblo de la desaparición. Y aunque a menudo se refieren a Oatman como una ciudad fantasma, eso no es del todo exacto. La población humana actual de Oatman, Arizona ronda las 84 personas…

… La de burros se acerca a los 2000.

Hoy, el mal llamado pueblo fantasma de Oatman recibe más de 500.000 visitantes al año. Los asnos que deambulan libremente por sus calles son los descendientes de las bestias de carga de los antiguos mineros.

Olive Oatman, la chica del tatuaje azul en la barbilla

Así es como se conoce a la chica que dio nombre a la ciudad. Una mujer con una apasionante y reveladora historia de vida que intentó adaptarse y sobrevivir a cada revés que le deparó el destino.

Estamos en 1850, en un camino solitario y pedregoso en las áridas tierras de Colorado, donde circula una caravana de colonos abriéndose paso con sus animales, sus carros y sus infinitas esperanzas por prosperar en el “nuevo mundo”. Entre ellos estaba la familia Oatman, que no conocía nada sobre aquellas tierras. No advirtieron que estas ya tenían propietarios, una tribu salvaje y muy violenta: los Yavapai.

Los indios acabaron con prácticamente toda la expedición y decidieron llevarse a dos niñas como esclavas: Olive, de 14 años y su hermana Mary Ann, de 8.

Después de ver morir a su familia, las dos pequeñas tuvieron que resistir casi  un año de maltrato, de carencia y de humillación continua por parte de aquella tribu india que despreciaba profundamente al hombre blanco. Sin embargo, su suerte cambiaría cuando una tribu vecina se enteró de la historia de aquellas niñas blancas. Eran los Mohave, que decidieron rescatarlas entregando a cambio varios caballos y mantas.

Con el intercambio sellado, Olive y su hermana menor iniciaron una nueva vida con el afable pueblo Mohave. Para demostrar su unión con la comunidad, se les hizo el tatuaje tradicional de su pueblo, con el que culminaba la comunión con los suyos. Fueron unos años tranquilos, donde Olive tuvo la oportunidad de asumir el duelo por la pérdida de sus padres y estrechar lazos con aquella, su nueva familia.

Hubo también momentos difíciles, años de sequía donde el pueblo pasó hambre y donde murieron muchos niños, entre ellos Mary Anne, la hermana de Olive. A ella se le permitió enterrarla según su propia religión, regalándole incluso un pedazo de tierra donde Olive plantó un jardín de flores silvestres.

Olive Oatman tenía casi 20 años cuando al poblado Mohave llegó un mensajero del Fort Yuma. Se habían enterado de la presencia de una mujer blanca y exigían su devolución. Cabe decir que esta tribu jamás tuvo cautiva a la joven, siempre le dijeron que era libre de irse cuando así lo deseara, pero Olive nunca tuvo especial interés por marcharse.

Todo cambió cuando se enteró que quien la reclamaba era Laurence, su hermano pequeño, al que creía muerto desde el brutal ataque de los Yavapai. Olive decidió marcharse y volver con los suyos… Por su parte, los mohave, lo aceptaron resignados.

Aquella fue una decisión de la Olive se arrepentiría años después.

Tras su vuelta a la civilización todo pasó muy rápido. La apodaron la “mujer del tatuaje azul”. Y es que los trajes victorianos con los que la obligaron a vestirse para borrar su pasado indio no pudieron cubrir el llamativo tatuaje que adornaba su barbilla. Eso sí, los de sus brazos y sus piernas nunca más verían la luz del sol.

Se escribió un libro sobre su historia, cuyas ganancias le sirvieron para estudiar una carrera universitaria y pagar la formación de su hermano Laurence. Lo que se contaba en el libro eran anécdotas sobre el salvajismo, ignorancia e inhumanidad de los indios. Era lo que la gente quería leer.

Más adelante, empezó a dar conferencias por todo Estados Unidos para hablar de su experiencia con los Yavapai y los Mohave. Olive, presionada, tuvo que mentir para sobrevivir en ese pueblo que ahora la había acogido en una nueva etapa de su vida.

En 1865 se casó con un rico ganadero. Un hombre que le pidió que olvidara su pasado, que dejara las conferencias y que para salir, se pusiera un velo que cubriera el tatuaje. Y así lo hizo.

De esta forma fue sometida, año tras año, al que quizá seria el peor cautiverio de su vida, donde se originó en ella un nuevo tatuaje: el del dolor y el recuerdo de aquellos años con los Mohave, en los que su existencia era completa, libre y feliz…

Olive-Oatman

Olive Oatman nunca se sintió tan libre como en esos días en los que convivió con los Mohave. De hecho, casi 100 años después, se le puso su nombre a una pequeña ciudad, un rincón donde vivió aquella joven en compañía de los nativos y donde curiosamente, fue más feliz que nunca.

Olive Oatman

Secuestrada de niña por los indios Yavapai, acogida posteriormente por los indios Mohave y rescatada finalmente por su hermano, Olive Oatman dedicó parte de su vida a hablar sobre la supervivencia y la fortaleza del ser humano sin percibir lo rota que había quedado su mente e incluso su propia identidad.

Olive sufrió dos tragedias que la marcaron de por vida: primero la pérdida de su familia biológica por el ataque de los yavapais, y después, al ser arrancada de su segunda familia, los mojaves.

Falleció a los 65 años, después de pasar gran parte de su vida con una terrible depresión y la inmensa añoranza de su verdadera familia adoptiva. 

Una de las estampas más curiosas de la Ruta 66…

Lo que queda de aquel poblado minero es una pequeña localidad con curiosas tiendas alineadas a lo largo de su única calle y habitada por más burros salvajes que personas.

Welcome-to-Oatman
Oatman
Oatman
Oatman Arizona

Y es que aquel antiguo asentamiento, hoy atrae a miles de visitantes cada año y disfruta de su reputación como parada icónica de la Vieja Ruta 66.

Y es que los habitantes más amigables y pacíficos del pueblo son los asnos, que campean a sus anchas y se acercan a los turistas para que les den las zanahorias que previamente han comprado en cualquiera de las tiendas de Main St…

Porque además de burros, hay más de 40 tiendas, restaurantes y otras atracciones para entretenerte en la ciudad.

Oatman

Planes para un día perfecto…

En seguida darán la bienvenida los habitantes más amigables y pacíficos del pueblo: los asnos, que campean a sus anchas y se acercan a los visitantes para que les den las zanahorias que previamente han comprado en cualquiera de las tiendas de la calle principal. Después de años de recibir comida de los turistas, estas adorables criaturas son extremadamente amables con los visitantes.

Oatman Arizona

Los asnos fueron abandonados en su día por los mineros y estos son sus auténticos descendientes, que han continuado viviendo por los alrededores del pueblo, al que vienen en busca de alimento.

Pero estos simpáticos animales son sólo una de las muchas razones para visitar Oatman, que puede que no sea tan próspera como en los tiempos de la fiebre del oro, pero que tiene mucho que ofrecer a aquellos visitantes que disfrutan de ese lado kitsch de la cultura americana.

Oatman
Medio día es todo lo que se necesita para explorarlo a fondo, pero si se dispone de suficiente tiempo, no hay que dejar de pasear por las pocas calles secundarias, donde se puede encontrar alguna sorpresa, como esta extravagante casa-tienda-museo.
Main Street

Main Street, la calle que atraviesa el pueblo es pequeña, con sólo un puñado de tiendas de recuerdos y restaurantes que dependen por completo de los dólares de los turistas.  Algunos de sus edificios todavía se conservan de los tiempos de la fiebre del oro y la Ruta 66.

Oatman Arizona
Oatman Arizona
Oatman Arizona
El Hotel Oatman

Inscrito en el REGISTRO NACIONAL DE LUGARES HISTÓRICOS en 1983.

El Hotel Durlin original fue construido en 1902 y destruido en un incendio. El actual edificio de dos plantas fue levantado, también como Hotel Durlin en 1924.

A lo largo de los años pasó por varias propiedades hasta 1967, cuando Robert Whitaker lo compró y lo rebautizó como Oatman Hotel, que hoy se conserva como el más antiguo de los construidos con adobe en el condado de Mohave y comos una de las atracciones de visita obligada en la ciudad.

Y no sólo por el exterior, de puertas adentro también tiene su encanto.

Hotel Oatman

El fabuloso cartel del Hotel Oatman da la bienvenida a los visitantes. 

Oatman-Hotel
Oatman-Hotel

Resulta que este hotel de 8 habitaciones hacia negocio, sobre todo, con los mineros locales, que tomaron por costumbre cubrir las paredes y el techo con billetes de un dólar firmados y fechados. Esa práctica todavía está muy viva y son muchos los turistas que dejan su billete con dedicatoria como recuerdo.

El hotel ya no alquila sus habitaciones, pero sigue manteniendo la suite que ocuparon en su día Clark Gable y Carole Lombard cuando se casaron en Kingman en 1939. Esa habitación sigue siendo una de las principales atracciones del hotel. El propietario asegura que la pareja tuvo tan buen recuerdo de su paso por el hotel que se negó a abandonarlo definitivamente.

Muchos lugareños afirman que  a menudo se les oye susurrar y reír en la habitación vacía. Pero el célebre matrimonio no es el único Poltergeist en el hotel. Se cree que otro fantasma, Oatie, es el espíritu de William Ray Flour, un minero irlandés que murió detrás del hotel.

Ver a los pistoleros en Main Street

La ciudad se enorgullece de mantener el vínculo con el salvaje oeste a través de unos cuantos edificios de madera, unos tiroteos que se celebran puntualmente todos los días a las 13:30 y un montón de tiendas kitsch.

Al mediodía el tráfico se detiene para una performance de los Oatman Ghost Riders, el grupo de pistoleros más antiguo de Arizona. ¡Tienen hasta su propia web!.  El espectáculo combina historia, teatro y comedia, y puede durar una media hora. ¡A los niños les encanta!

Comprar caramelos en Gold Rush Candy Shop

A aquellos a los que les gusten los dulces no deben perderse una de las sorpresas agradables de la visita a Oatman. Los chocolateros deberán abstenerse de comprar,, a menos que se lo vayan a comer en seguida.

Freír huevos en la acera
Dicen que en Oatman hace tanto calor que se pueden freír huevos en la acera. En consecuencia, el 4 de julio se celebra el Oatman Sidewalk Egg Fry, donde los concursantes tienen 15 minutos para freír sus huevos usando solo energía solar. Todo el mundo está invitado, así que…

Durante años, los turistas han alimentado a los burros con zanahorias y un “burro chow” especial que podían comprar en casi todas las tiendas. En los últimos años, la Oficina de Administración de Tierras ha comenzado a desalentar la alimentación de los burros de Oatman. Consideran que permitirles pastar en las colinas es más saludable y seguro, tanto para los burros como para los visitantes.

Oatman, Arizona
Oatman, Arizona

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