La Ruta 66 en Arizona: paisajes legendarios, pueblos históricos y el espíritu del Oeste
✍️ Guía escrita por Xavi, viajero por carretera y creador de Carreteras Infinitas, basada en experiencia real recorriendo la Ruta 66 | Última actualización: 2025
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Inicio: Gallup, NM (frontera con Nuevo México)
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Final: : Needles, CA (frontera con California)
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Longitud total: 624 km
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Duración recomendada: 4–5 días para recorrerla con calma.
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Qué la hace especial: Algunos de los tramos originales mejor conservados de toda la Ruta 66, pueblos históricos como Seligman y Oatman y el espectacular paso por las Black Mountains…
Recorrido completo de la Ruta 66 en Arizona por tramos

Salvaje y extensa, Arizona es conocida por su clima àrido y sus paisajes desérticos… Popularmente conocida como el «Estado del Gran Cañón» está configurada en su mitad norte por la meseta del Colorado, un área de enormes llanuras y espectaculares gargantas que contiene lugares de una belleza natural insuperables como el Gran Cañón, Black Mesa, el Desierto Pintado, las espectaculares formas del Antelop Canyon, el mil veces fotografiado Horseshoe Bend o los clásicos paisajes de Monument Valley.
También se pueden pequeños pueblos que se han resistido al progreso y al inevitable paso del tiempo, nativos americanos que se ganan la vida en modestos comercios o pintorescos negocios que hoy no son más que ruinas.
La Ruta 66 cruza la parte norte de Arizona, de este a oeste, a travesando el río Little Colorado, las montañas cerca de Flagstaff, las Montañas Negras y el río Colorado, antes de ingresar en California.
- Área: 295.234 km2
- Población: 7,276 millones (2021).
- Capital : Phoenix, con 1,625.000 habitantes, 4.948.203 con el área metropolitana (2021)
- Punto más alto: Humphreys Peak, 3.852 m
- 15º estado más poblado.
- Admisión como estado de la Unión: 14 de febrero de 1912.
- Longitud de la Ruta 66 en Oklahoma: 624 km, el segundo más largo después de Nuevo Mexico.
- Etimología: Los españoles tomaron las palabras nativas americanas «ali sonak», que significan «pequeño manantial», para nombrar a una zona que rodeaba una mina de plata. Luego el nombre se expandió por toda la región.
El Gran Cañón es uno de los lugares más conocidos, ya no de Arizona, sino de toda la tierra. Un desfiladero de 1,6 km de profundidad con paredes empinadas y coloridos estratos de rocas perfiladas pacientemente por el río Colorado. Sus medidas son impresionantes: 447 km de largo por 6 a 29 km de ancho.
El norte del estado, conocido como la meseta del Colorado, es una región árida de tierras altas con muchos cañones y algunas cadenas montañosas. Aquí se encuentran Monument Valley, el Desierto Pintado y el Bosque Petrificado, así como el Humphreys, el pico más alto del estado.
A lo largo del estado es fácil encontrar tiendas de recuerdos y artesanías de los nativos americanos, especialmente en las Reservas Nativas.

Un poco de historia…
Los primeras tribus nativas americanas llegaron a lo que ahora es Arizona hace más de 10.000 años.
La expedición de Francisco Vázquez de Coronado exploró sin éxito la región en la década de 1540 en busca de la mítica ciudad de Cibola.
Los jesuitas establecieron misiones a finales del siglo XVII, difundiendo la doctrina cristiana a los aborígenes.
Arizona era parte del Virreinato español de Nueva España y pasó a formar parte de Mexico después de su independencia en 1821.
Tras la guerra entre Estados Unidos y México (1846-48), el presidente de los Estados Unidos, Lincoln, lo anexó y estableció el Territorio de Arizona en 1862.
Finalmente, en 1912 el estado fue admitido en la Unión.
Cuando los EE.UU entraron en la Primera Guerra Mundial, la economía del estado de Arizona creció. Después de la Gran Depresión, el New Deal y el boom económico que supuso la Segunda Guerra Mundial, estabilizaron de nuevo la economía.
En esa época, industrias como el algodón, la agricultura y la minería de cobre crecieron por todo el estado. El ejército utilizó a las ciudades de Phoenix y Tucson como bases y academias militares, con el ejército erigiéndose como una de las mayores fuentes de ingresos del estado.
Hoy, Arizona se ha convertido en un importante destino turístico, y una gran parte de esa industria gira en torno al Gran Cañón, sobre todo, pero también a los parques nacionales y demás atracciones naturales.
Y, como no, a la Ruta 66.
La Ruta 66 en Arizona

Las modernas autopistas han acabado con buena parte de lo que fue el trazado original de la Ruta 66, pero no con todo. En Arizona, por ejemplo, se puede conducir por el tramo practicable más extenso de la vieja carretera, a través del cual se pueden encontrar pueblos muy interesantes que se han resistido al progreso y al inevitable paso del tiempo. Como Oatman, uno de nuestros favoritos, donde los burros silvestres, descendientes de las mulas de carga usadas por los buscadores de oro, se pasean a sus anchas por su calle principal.
Todo lo que hay que hacer para crear el viaje definitivo es conducir con calma, tener curiosidad por la historia, dejarse llevar por las circunstancias y no tener miedo explorar los destinos menos comunes. Alojarse en alguno de los moteles antiguos que persisten a lo largo de la carretera es un atractivo adicional.
Salvaje y extenso, es de sobras conocida por su clima árido y sus paisajes desérticos. En el norte alberga algunos de los parajes naturales más conocidos del mundo: el increíble Gran Cañón, los clásicos paisajes de Monument Valley, el Bosque Petrificado y el Desierto Pintado, las espectaculares formas del Antelop Canyon o el mil veces fotografiado Horseshoe Bend. Vastos e impresionantes monumentos naturales de colores fascinantes que se pueden visitar como complemento a los propios atractivos de la Ruta 66.
También encontrarás pequeños pueblos que siguen siendo pequeños, nativos americanos que se ganan la vida en modestos comercios, antiguas cafeterías que, además de abundante comida, sugieren nostalgia, comunidades indias que han definido la historia del lugar y que ahora operan tierras, atracciones, tiendas, museos o centros culturales..
O pintorescos negocios que ahora no son más que ruinas…
Breve historia de la Ruta 66 en Arizona
1926
TRAZADO FUNDACIONAL
Con la designación oficial de la Ruta 66 en 1926, Arizona pasó a formar parte del gran corredor que unía Chicago con Los Ángeles. El trazado atravesaba algunos de los paisajes más espectaculares del suroeste estadounidense, conectando ciudades como Flagstaff, Winslow, Kingman y Holbrook.
A diferencia de otros estados, Arizona ofrecía una combinación única de desiertos, bosques de pinos, formaciones rocosas y territorios indígenas, convirtiendo el viaje en una experiencia tan visual como cultural
1930s
LA GRAN DEPRESIÓN Y EL DUST BOWL
Durante la Gran Depresión, miles de familias procedentes de Oklahoma, Texas y otros estados afectados por el Dust Bowl atravesaron Arizona rumbo a California. La Ruta 66 se convirtió en una auténtica vía de esperanza para quienes buscaban trabajo y una nueva vida en la costa oeste.
Poblaciones como Holbrook, Winslow y Kingman se transformaron en importantes puntos de descanso, abastecimiento y reparación para los viajeros que cruzaban el árido territorio del estado.
1930s - 40s
MEJORA DE INFRAESTRUCTURAS
Durante las décadas de 1930 y 1940 continuaron los trabajos de mejora de la carretera. Arizona fue uno de los últimos estados en completar la pavimentación total de la Ruta 66, un proceso que culminó en 1938.
La mejora de las infraestructuras facilitó el transporte de mercancías y reforzó la importancia estratégica de la ruta durante la Segunda Guerra Mundial, especialmente para el movimiento de personal y suministros militares a través del suroeste.
1940s - 50s
EL ESPLENDOR DEL VIAJE POR CARRETERA
Tras la guerra, Arizona vivió una auténtica edad dorada de la Ruta 66. Moteles, restaurantes, estaciones de servicio y atracciones turísticas florecieron a lo largo del recorrido.
Flagstaff se consolidó como una parada clave gracias a su clima más fresco y su cercanía al Gran Cañón. Mientras tanto, ciudades como Kingman y Winslow prosperaron gracias al constante flujo de viajeros.
Durante estos años aparecieron numerosos iconos de carretera que hoy forman parte de la leyenda de la Ruta 66, incluyendo neones, moteles temáticos y comercios orientados al turismo.
1956 -1970s
AUTOPISTAS Y DECLIVE
La aprobación del Sistema Interestatal en 1956 inició el declive de la Ruta 66 en Arizona. La construcción de la Interestatal 40 (I-40) fue sustituyendo progresivamente el trazado original por una vía más rápida y eficiente.
Muchas localidades perdieron el tráfico que sostenía su economía. Negocios familiares, estaciones de servicio y moteles cerraron sus puertas a medida que los viajeros abandonaban la antigua carretera.
Sin embargo, Arizona fue uno de los estados donde sobrevivieron más kilómetros del trazado histórico gracias a la geografía y a la menor presión urbanística.
1985
EL FIN OFICIAL DE LA RUTA 66
En 1985, la Ruta 66 fue oficialmente retirada del sistema federal de carreteras. En Arizona, numerosos tramos quedaron integrados en carreteras estatales y locales, mientras otros fueron absorbidos por la I-40.
A pesar de ello, gran parte de la memoria de la carretera permaneció viva en las comunidades que habían crecido a su alrededor.
1980- actualidad
PRESERVACIÓN Y MEMORIA
Arizona se ha convertido en uno de los estados mejor conservados de toda la Ruta 66. Localidades como Seligman desempeñaron un papel fundamental en el movimiento de preservación que contribuyó a salvar la historia de la carretera.
Hoy, ciudades como Kingman, Flagstaff, Winslow y Seligman mantienen numerosos edificios históricos, moteles clásicos y letreros de neón restaurados. Además, Arizona conserva algunos de los tramos continuos más largos y auténticos de la Ruta 66 original.
Recorrer la Ruta 66 en Arizona significa atravesar algunos de los paisajes más emblemáticos del Oeste americano: desiertos interminables, montañas, pueblos históricos y escenarios que siguen evocando el espíritu de libertad y aventura asociado a la carretera más famosa del mundo.
Nuestro viaje por Arizona
La entrada a Arizona se produce poco después de dejar atrás Gallup y cruzar la frontera estatal. El cambio no es brusco, pero sí perceptible: el paisaje comienza a abrirse y adquiere una dimensión aún más monumental. Mesetas, formaciones rocosas y horizontes interminables acompañan los primeros kilómetros.
La primera gran parada es Holbrook, un clásico de la Ruta 66. Sus antiguos moteles y referencias al Viejo Oeste recuerdan la época en que miles de viajeros cruzaban diariamente estas carreteras. No es una ciudad espectacular, más bien todo lo contrario, pero todavía posee algo de encanto.
Poco después aparece Winslow, una localidad que durante años pasó desapercibida hasta convertirse en lugar de peregrinación para los aficionados a la música y a la Ruta 66. Su centro histórico restaurado invita a pasear con calma y ofrece una atmósfera mucho más agradable de lo que muchos esperan al llegar.
A medida que avanzamos hacia el oeste, el paisaje cambia de nuevo. Los desiertos dejan paso a zonas más elevadas y boscosas hasta alcanzar Flagstaff, probablemente una de las ciudades más atractivas de toda la Ruta 66. Su centro histórico conserva numerosos edificios de época, viejos neones y una animada vida local. Además, la altitud y los bosques de pinos crean un ambiente completamente distinto al que solemos asociar con Arizona.
Desde aquí, muchos viajeros aprovechan para realizar una excursión hacia el Gran Cañón, una de las maravillas naturales más impresionantes del mundo. Aunque no forma parte de la Ruta 66 original, su proximidad convierte a Flagstaff en una base ideal para visitarlo.
Al abandonar Flagstaff, la carretera atraviesa algunos de los tramos más bellos y evocadores de toda la ruta. Pequeñas localidades como Williams conservan una fuerte identidad rutera, con fachadas históricas, moteles clásicos y un ambiente que parece resistirse al paso del tiempo.
Más adelante aparece Seligman, considerada por muchos el corazón emocional de la Ruta 66. Aquí la carretera dejó de ser únicamente una vía de transporte para convertirse también en un símbolo cultural. Sus coloridos comercios, vehículos clásicos y personajes locales han contribuido decisivamente a mantener viva la leyenda de la ruta.
El recorrido continúa hacia Kingman, otro de los grandes nombres de Arizona. Situada entre montañas y desiertos, la ciudad conserva una estrecha relación con la historia de la carretera y constituye una de las últimas grandes paradas antes de dirigirse hacia el río Colorado.
Y finalmente llega uno de los momentos más memorables del viaje: el descenso hacia Oatman por una carretera sinuosa que atraviesa las montañas Black Mountains. Curvas cerradas, panorámicas espectaculares y un trazado que conserva toda la esencia de la vieja Ruta 66 conducen hasta este antiguo pueblo minero donde los burros pasean libremente por las calles.
Poco después, el río Colorado marca el final del recorrido por Arizona. Al cruzar hacia California, queda la sensación de haber atravesado uno de los estados más emblemáticos de toda la Ruta 66: un territorio de contrastes, donde bosques, desiertos, montañas y pueblos históricos se combinan para ofrecer algunos de los paisajes y experiencias más inolvidables de la carretera más famosa de América.
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