CALIFORNIA (3): Amboy / Bagdad. Los pueblos fantasma del desierto. Km 3.443
Desde Kelbaker Rd., a la que se llega después de haber dejado la I-40, hay que incorporarse a la National Trail Highway, (cortada a partir de aquí en dirección este) para llegar a Amboy. En el mismo cruce, una rustica señal que antaño anunciaba el Parque Nacional de Joshua Tree ahora no es más que un lienzo para grafitis y pegatinas…
Un poco más adelante, avanzando hacia el oeste y a 1,4 millas del cruce con Kelbaker Rd, y separados entre sí por 400m, unos misteriosos «Leones Guardianes Chinos» o «Guardian Lions» custodian el paso de los pocos vehículos que circulan a estas alturas de carretera.
Tradicionalmente, las figuras de los leones guardianes, o Leones de Fu, han permanecido frente a templos, palacios, tumbas imperiales, oficinas del gobierno u hogares de funcionarios del gobierno o de familias ricas, ya se creía que otorgaban poderosos beneficios protectores.
Hoy en día, la pareja de leones guardianes sigue siendo un elemento decorativo y un símbolo de protección frente a las entradas de restaurantes, hoteles u otros negocios, tanto en China como en otros lugares del mundo donde el pueblo chino se ha asentado. Normalmente los leones se muestran en parejas, uno es un macho inclinando su pata sobre una bola bordada (simboliando la supremacía sobre el mundo) y una hembra con un cachorro sobre su espalda (representando la crianza)
El Joshua Tree Sticker Sign era originalmente era un letrero que anunciaba el Parque Nacional. Ahora está grafiteado y cubierto de pegatinas. Si se está buscando Joshua Tree, esta es la dirección correcta, aunque todavía hay que seguir conduciendo hasta Twenty-Nine Palms.
Una de las estampas más conocidas de la Ruta 66
En su día, AMBOY, un pequeño pueblo que llegó a ser el hogar de 800 residentes, acogió una oficina de correos, un aeropuerto, una iglesia y un Cafe-Motel, cuyo cartel es uno de los más fotografiados de la Ruta 66.
Este último lleva el nombre de Roy Irving Crowl (1902-1977), que en 1924, de camino hacia Los Angeles con su esposa Velma, averió su coche en Amboy. Para pagar la reparación trabajó como mecánico mientras que ella lo hizo de camarera en uno de los cafés de la ciudad. El matrimonio, finalmente, se estableció en la ciudad.
En 1938, Roy y su yerno Herman «Buster» Burris eran los propietarios de un garaje y una estación de servicio. Transformaron una parte del garaje en una cafetería, que se abrió en 1945 y añadieron un motel en 1948. Con el tiempo y la demanda, el número de habitaciones creció. Después de la guerra el negocio siguió creciendo y en 1952 el motel disponía ya de 30 habitaciones.
Para celebrar sus jubilación en 1959, «Buster» construyó el famoso letrero que todavía hoy sigue dando la bienvenida a los visitantes.
Cuando en 1972 la I-40 pasó por alto a la pequeña comunidad, esta rápidamente se abandonó, convirtiéndose de la noche a la mañana en un desolado pueblo fantasma a un lado de una carretera igual de desolada e igual de fantasma. Para entoces, «Buster» se había convertido en el dueño de toda la ciudad.
En 1989, demasiado mayor para seguir con el negocio la puso a la venta por 2.5 millones de dólares. No consiguió venderla, sino que la arrendó a Timothy White y Walt Wilson, quienes la usaron como localización de películas.
Con el tiempo, los arrendatarios incumplieron con los pagos y Bessie, hija de Roy y, para entonces, viuda de Buster, recuperó la propiedad. Esto pasó en 2005 y, de nuevo, se puso el pueblo a la venta en una subasta que fracasó. Finalmente, Albert Okura, presentó una oferta en efectivo de 425.000 dólares y acabó comprando toda la ciudad.
Antigua foto del Roy´s Cafe. Foto: 66PostCards.com
Sin duda, el Roy´s Cafe, con el maravilloso letrero que lo anuncia, es uno de los lugares más emblemáticos de la Ruta 66.
Albert Okura (1951-2023), además de empresario de éxito ( lanzó la cadena de restaurantes de Juan Pollo), también era un filántropo interesado en preservar y restaurar la Ruta 66. Ya había salvado el puesto original de McDonald’s en San Bernardino en 1998, que hoy es la sede corporativa de Juan Pollo y un museo con recuerdos sobre este hito clásico.
Sus planes para Amboy incluían restaurar la cafetería, el letrero de neón y la gasolinera. Los reabrió en 2008, pero la falta de agua potable retrasó algunos de sus proyectos a largo plazo, como la reapertura del motel que, finalmente, se ha visto truncado por su prematura muerte en 2023, a la edad de 72 años.
El pueblo como tal ha desaparecido pero todavía cuenta con un pequeño aeropuerto operativo, una iglesia restaurada en 2016, una oficina de correos cerrada junto a la carretera, una vieja escuela que cerró en 1999 por falta de alumnos, un budda que parece completamente fuera de lugar, y un antiguo cementerio, cuyas lápidas recuerdan a los residentes que un día vivieron allí.
Al fondo, la antigua iglesia católica de St. Raymond, cuyo terreno fue donado por Roy Crowl en 1951, cerró definitivamente el 3 de agosto de 1970. Ahora la propiedad es de los herederos de Albert Okura. Frente a ella, se eleva un extravagante «totem» lleno de zapatos y todo tipo de recuerdos.
La vieja escuela de Amboy, en cuya entrada todavía se leen las descoloridas palabras «Amboy School».
El Roy´s Motel & Cafe se mantiene en pie desde que abrió en 1938. Durante los años dorados de la Ruta 66 ofrecía a los viajeros descanso, provisiones, gasolina, buenas hamburguesas e incluso un taller de reparación. La cafetería y la gasolinera se volvieron a abrir en 2008 tras años de abandono. El motel ahora está cerrado y, aunque había algún proyecto para rehabilitarlo y abrirlo, este se frustró con la muerte en 2023 de Albert Okura. Su emblemático letrero de neón es una fotografía obligada para todo aquel que recorra la Ruta por el desierto.
El Roy´s aparece como una de las ubicaciones reconocibles en Kalifornia (1993), la road movie con aires de thriller en el que participan unos jóvenes Brad Pitt y Juliette Lewis. También tiene su protagonismo en Carretera al infierno (1986)
A unos cientos de metros al este de Roy´s había un árbol solitario de cuyas ramas se descolgaban decenas de pares de zapatos. Una tormenta lo destruyó en 2013, pero aún sigue agonizando a orillas de un arroyo.
AMBOY CRATER
A las afueras de la ciudad, el Amboy Crater se eleva 76 metros sobre el desierto. En su momento fue una de las atracciones turísticas de la Ruta 66, pero hoy el cráter reposa silencioso y solitario, calculándose su última erupción fue hace unos 10.000 años.
Si alguien está tentado de subir, hay un sendero que lleva a la base donde comienza la emocionante ascensión hasta la cima. Un recorrido de 5,6 km que se puede completar en una hora y media. Al llegar a la cima, la recompensa es doble: la impresionante vista panorámica y la oportunidad de descender al interior del cráter para maravillarse con los enigmáticos restos de lava.
Su relevancia geológica le valió el reconocimiento como Monumento Natural Nacional en 1973.
Dentro del cráter, la arcilla de color claro ha creado dos pequeñas plataformas planas que invitan a la exploración. Para disfrutar de esta aventura, lo ideal es comenzar el ascenso al amanecer, equipado con calzado adecuado y una buena provisión de agua. Es importante no olvidar que la naturaleza aquí es salvaje e impredecible y, aunque es fascinante, hay que tener cuidado con la fauna autóctona, sobre todo con las serpientes y los escorpiones.
Bagdad
A unos 12 km de Amboy y antes de llegar a Ludlow se pasa por la antigua ciudad de BAGDAD, de la cual no queda absolutamente nada más que un cedro, un pequeño cementerio con 17 tumbas olvidadas hace mucho tiempo y un viejo y solitario cartel de ferrocarril. Pero Bagdad fue una vez una ciudad próspera, y ya contaba con casi medio siglo de historia cuando la Ruta 66 pasó por aquí por primera vez a finales de la década de 1920. En apogeo, la ciudad ofreció todas las comodidades que el viajero pudiera desear…, con el Bagdad Cafe como verdadero centro social en medio del vasto desierto.
LA CIUDAD DE BAGDAD
Bagdad nació en 1883 como una pequeña parada de repostaje de carbón y agua para las locomotoras de vapor, que tenían que reponer agua con bastante frecuencia.
Su nombre es probablemente un error ortográfico deliberado derivado de la capital de Irak, un lugar que se creía que tenía un clima similar. Seguramente, la «h» que falta se eliminó para comodidad de los operadores de los telégrafos ferroviarios.
Cuando, hacia finales de siglo, se encontró oro en las minas cercanas se convirtió en una importante pueblo minero de casi 600 habitantes, con un hotel de la cadena Harvey House en la estación y una oficina de correos.
Con el declive de la industria minera, la fortuna de la ciudad menguó y hacia los años 40 ya sólo quedaban veinte residentes.
Después de la Segunda Guerra Mundial, los motores diésel reemplazaron a las antiguas locomotoras de vapor, por lo que las paradas para repostar agua ya no eran necesarias.
Cuando la línea de ferrocarril demolió la estación, los negocios de la Ruta 66 mantuvieron parte de la ciudad con vida. El Bagdad Cafe era el único lugar en muchos quilómetros a la redonda con pista de baile y máquina de discos. La cafetería, que además contaba con una gasolinera y una tienda siguió sirviendo a los viajeros hasta 1973, cuando se abrió la interestatal y se inició el rápido declive de la ciudad.
La película Bagdad Cafe (1987), se inspiró en esta ciudad y en su cafetería, aunque se filmó en el Sidewinder Cafe, en Newberry Springs, 85 km más al oeste.
En 1991 el lugar fue empleado como almacén para un proyecto de gas natural y la ciudad fue totalmente barrida del mapa.
Las únicas evidencias de que alguna vez la ciudad llegara a existir son un árbol solitario a unos 13 km de Amboy, un viejo letrero de ferrocarril que señaliza la estación de Bagdad y un pequeño cementerio con 17 tumbas, que podrían pertenecer, en su mayoría, a trabajadores del ferrocarril chinos que sucumbieron a una epidemia de cólera a finales del siglo XIX y principios del XX, aunque realmente nunca se sabrá la verdad sobre quién descansa en el cementerio ya que los registros de los entierros se quemaron en un incendio.
Que el desierto es un lugar seco es algo obvio, pero como anécdota, Bagdad será recordado por registrar el período de sequía más largo en la historia del país, desde octubre de 1912 hasta noviembre de 1914. Además, en la década de 1920, Bagdad tuvo la desafortunada distinción de tener la segunda temperatura más alta jamás registrada en California, 51,1 ° C.
Enlaces Externos
- https://www.theroute-66.com
- Theroadwanderer.net
- Route66times.com
- National Register of Historic Places : nps.gov
- 66PostCards
- Legends of America
- Library of Congress: log.gov
- Roadhouse66.com














