La ciudad abandonada de Prípiat.

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Prípiat

A diferencia de otras ciudades de la URSS, como San Petersburgo, Kiev o Moscú, Prípiat no existía antes de la Revolución Rusa. Se creó en años de cierta bonanza económica para acoger al personal de la planta nuclear y sus jóvenes familias. La emergente ciudad proporcionaba a sus habitantes todo lo que se podía desear en aquella época, por lo que podía presumir de cumplir con el estereotipo de ciudad auténticamente soviética: limpia, ordenada, ajardinada y segura.

En pocos años se convirtió en una de las ciudades más modernas y agradables de la Unión Soviética.

El plan era que Prípiat fuera una de las ciudades más bellas de Ucrania, con enormes avenidas y grandes edificios de apartamentos de hasta de 16 pisos de altura, con una gran distancia entre uno y otro, para poder albergar áreas comunes y abundante vegetación.

Con una edad promedio de 26 años, tenía todo lo que representaba el sueño utópico del desarrollismo socialista. Disponía de todos los lujos de una ciudad próspera:  estación de trenes, puerto, hospital, centro de cultura, piscina pública, gimnasio, cine, hotel, escuelas, sala de conciertos, restaurantes, comisaría de policía, estación de bomberos… y más de 10 guarderías. Hasta un parque de atracciones a punto de estrenarse el 1 de mayo.

La central nuclear Vladimir Ilich Lenin, a sólo 3 km, era una fuente de orgullo para los muchos residentes que se desplazaban hacia allí para trabajar. La propaganda soviética la presentaba como un logro nacional bajo el eslogan: “átomo pacífico”.

El panorama pues, era próspero. Una prosperidad que muy pronto se vería truncada. El 26 de abril de 1986 las vidas de los casi 50.000 vecinos de Prípiat quedarían destrozadas para siempre.

La ciudad abandonada de Prípiat

La ciudad aparece de improviso. 

Hace apenas unos años, los jóvenes habitantes de Prípiat cruzaban el puente en busca de prosperidad. Ahora lo llaman “el puente de la muerte”.

Las primeras crónicas biográficas de la fundación de Prípiat se escribieron el 4 de febrero de 1970, cuando se colocaron las primeras piedras en el suelo. Su origen va íntimamente unido a la construcción de la planta nuclear Vladimir Ilich Lenin y se llamó así por el hermoso río afluente, que gira caprichosamente conectando bielorrusa y ucrania, para, finalmente, llevar sus aguas al Dnieper. 

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LA PRIMERA PLANTA NUCLEAR EN UCRANIA

La proximidad de un ferrocarril y una autopista, así como la presencia de un río, fueron los factores clave en la decisión de construir la primera planta nuclear en Ucrania. 

El 15 de agosto de 1972, en un ambiente festivo, el primer metro cúbico de hormigón formó los cimientos del edificio principal de la central. En 1986, cuatro bloques de energía de la planta  funcionaban a plena potencia, mientras seguía la construcción  de los bloques de potencia 5 y 6. Con la adición de estos, la central nuclear de Chernóbil se convertiría en la central nuclear más poderosa de Europa.

Se prestó mucha atención a la construcción de varios establecimientos preescolares y deportivos, ya que la edad promedio de los ciudadanos era de 26 años. Cada año nacían más de mil niños. Cada mañana se podía ver un desfile de cochecitos cuando mamás y papás paseaban con sus pequeños. La juventud llenaba los estadios, las piscinas, los complejos deportivos… Media ciudad se involucraba de una u otra forma en el deporte. Había equipos que participaban en competiciones regionales y estatales.

Y la ciudad seguía creciendo a un ritmo asombroso. A un ritmo de enormes edificios de 16 plantas muy bien conectadas con la vegetación y un gran respeto hacia la naturaleza.  Aquí, siempre había flores frescas. Y rosas, muchas rosas. 

El carácter innovador y creativo de los arquitectos y constructores permitió la consolidación de monumentos, cerámicas decorativas y todo tipo de detalles que pretendían embellecer la ciudad, como un escudo de armas en la cima de uno de sus enormes edificios. En otro,  todavía se lee en lo alto un eslógan soviético, un cartel de propaganda que ensalza las virtudes de la energía nuclear civil: “Que el átomo sea un trabajador, no un soldado”.

Prípiat 1970
Prípiat 1970
Prípiat 1970

No podemos evitar pensar en todas las personas que dejaron está señal atrás convencidos de que regresarían en poco tiempo, tal y como aseguraban las autoridades soviéticas

Las evacuaciones comenzaron 36 horas después del accidente. La tarde del 27 de abril de 1986 llegaron a Prípiat más de 1.000 autobuses con la misión de evacuar la ciudad. A la gente se le dijo que volverían al cabo de 3 días y que únicamente se llevaran la documentación, ropa y una pequeña maleta para guardar los objetos básicos de higiene y comida. 

En 1985, la población era de 47.500 personas. Con un desconocimiento total y absoluto de lo que les esperaba, subieron a los autobuses y abandonaron Prípiat, convirtiéndola en una ciudad fantasma.

Treinta y cinco años más tarde, el acceso está vigilado por la policía militar y las calles están cubiertas de arbustos y árboles. El tiempo parece congelado para el ser humano, pero no para la naturaleza. Chernóbil es un ejemplo perfecto de la capacidad de la naturaleza de sobreponerse a la torpeza del hombre. 

El tiempo y  el clima han roto vidrios, desprendido pinturas y destruido construcciones.  Del resto, se encargaron los saqueadores.

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LOS SAQUEOS

En 1987 los residentes tuvieron la oportunidad de recuperar algunas de sus pertenencias, pero para muchos de ellos fue demasiado tarde. Toda la ciudad había sido saqueada. La policía y el ejército vigilan tanto la ciudad de Prípiat como la zona de exclusión de 30 kilómetros. A pesar de las patrullas, a lo largo de estos años han habido muchos robos y saqueos, sobre todo en 1991 después de la desintegración de la Unión Soviética, cuando la zona de Chernóbil estuvo menos vigilada. A lo largo de todos estos años los ladrones entraron en todos los pisos y se llevaron todos los objetos valiosos que pudieron encontrar. 

Literalmente, Prípiat es la última ciudad soviética.

Lo que queda de aquella ciudad orgullosa es una cápsula del tiempo que se desmorona poco a poco. Su destino ha sido diferente al de otros pueblos vecinos, que han sido completamente destruidos.  Prípiat se conserva ahora como un auténtico museo al aire libre sobre el pasado soviético. Y es que por toda la ciudad se puede ver todo tipo de simbología socialista ya sea en forma de letreros, carteles o monumentos. Incluso todavía luce la hoz y el martillo en lo alto de alguno de sus grandes edificios de hormigón.

La figura de Lenin también está muy presente, de hecho, la entrada principal a la ciudad era el BOULEVARD LENIN, que llegaba hasta la PLAZA LENIN, donde se agrupa un complejo de edificios que incluyen el Hotel Polissya, el Palacio de Cultura Energetick, un centro comercial y un restaurante. 

Las fotografías históricas nos ayudan a imaginar cómo era todo antes del accidente. 

Por seguridad se prohíbe entrar a los edificios abandonados. Y no es por capricho, sólo hay que ver el aspecto de algunos edificios para entender que el principal riesgo que hay en Prípiat no es la radiación, sino el estado de algunas estructuras, que están en malas condiciones y en cualquier momento pueden derrumbarse. Es una pena, porque esos interiores ofrecen magníficas oportunidades para la fotografía. 

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No hay que andar mucho para ver que la degeneración se ha convertido en la norma. Árboles gigantes cubren casi por completo enormes bloques de edificios que sólo se dejan ver en invierno.  Algunos de ellos colapsaron parcialmente debido a la falta de mantenimiento y la exposición al medio ambiente (incluyendo temperaturas extremas y grandes cantidades de nieve año tras año). En pocos años, si nadie lo evita, la ciudad permanecerá en ruinas.

La ciudad tiene los puntos más contaminados de toda la zona de exclusión.  El musgo, las hojas, las flores, … todo lo que crece de la tierra ha absorbido las partículas radiactivas que se han filtrado en el suelo a través de sus raíces y luego ha crecido hacia la superficie. Aún así, cada vez atrae a más gente. Quizá porque en pocos años esta ciudad no será más que escombros… La falta de mantenimiento y la exposición ambiental no darán demasiada tregua más.

En cada calle hay algo que llama la atención. Algún detalle que, de alguna manera, es el reflejo del desastre.  Un árbol que ha engullido un banco, una silla ginecológica en frente a las puertas de un hospital, un edificio colapsado…  Sorprende ver cómo la vida se abre camino y de qué forma lo está devorando todo.

En Prípiat, la naturaleza es la prueba implacable del paso del tiempo. 

La ciudad abandonada de prípiat

Una de las maltrechas aulas de la Escuela Secundaria No. 1 de Prípiat. 

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La Escuela Secundaria No. 1. Parte de la pared exterior se derrumbó en el verano de 2005. Desde entonces, el edificio se ha ido deteriorando. 

La mayoría de los edificios de la ciudad están prácticamente vacíos, pero no las escuelas. Los libros y las revistas de clase no tenían ningún valor para los saqueadores y los residentes estaban más interesados en salvar sus propiedades personales. Es por eso que la gran mayoría del equipamiento educativo ha quedado intacto. 

Hotel Polissya

El Hotel Polissya, recreado en Chernobyl, fue el cuartel general de todas las operaciones de limpieza tras la evacuación de la ciudad. Fue construido a mediados de la década de 1970 para albergar a las delegaciones e invitados que visitaban Pripíat y la central eléctrica de Chernóbil. Según los planos originales, en el último piso del hotel debería haberse instalado una cafetería con una terraza de verano y una plataforma de observación…, pero el café nunca se abrió.

Los liquidadores utilizaron el edificio del hotel, para coordinar actuaciones sobre la central. Los helicópteros que arrojaron arena, plomo y ácido bórico al reactor en llamas fueron dirigidos por observadores ubicados en el techo del hotel, ya que desde aquí la planta nuclear era claramente visible.  

Los funcionarios del Partido podían dormir aquí. Incluso se rumorea que en 1986 el presidente soviético Mikhail Gorbachev vino a supervisar el avance de los trabajos de liquidación y se hospedó en el hotel. 

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Hotel Polissya

Centro de Prípiat. Hotel Polissya 1985-1986 Foto: Larisa Boyko

Una vez finalizada la fase activa de la liquidación, el edificio fue abandonado. Ahora el hotel, como muchos otros edificios de Pripyat, está en mal estado. No queda mucho dentro del edificio, solo paredes y deterioro. Los muebles fueron sacados y enterrados. 

Palace of culture “Energetik”

El Palacio de la Cultura  “Energetik” fue uno de los primeros edificios levantados en Prípiat. Se construyó a principios de la década de 1970 y era uno de los uno de los más importantes de la ciudad. Incluía una sala de teatro y conciertos con capacidad para 800 personas, una biblioteca, un polideportivo, una piscina, salas de baile, de reuniones, una discoteca, que no sólo reunía a los jóvenes de Prípiat sino también a los de los alrededores. Hasta disponía de un ring que hacía las delicias de los aficionados al boxeo.

Palacio-de-Cultura-Energetik

Después del desastre, los liquidadores utilizaron el complejo como sala técnica y cuando la central cerró por completo, tambíen lo hizo el palacio de cultura. 

Hace mucho tiempo que los saqueadores robaron todo lo valioso y, ahora, en enorme gimnasio en el que se desarrollaban físicamente los residentes de Prípat, en lugar de parquet, crece el musgo.

Supermercado

Ubicado también en la plaza central, el supermercado era el más grande de Prípiat. No tiene cristales. En realidad, ningún edificio de la ciudad los tiene. Fueron retirados para evitar que la radiación y el gas xenón se acumularan en su interior. 

La planta baja era principalmente para la comida y disponía de grandes congeladores, que ahora están oxidados. En 1987, todos los alimentos fueron enterrados por los liquidadores para detener la propagación de enfermedades infecciosas.

En el primer piso del supermercado había un RESTAURANTE con hermosas vistas de la plaza Lenin. 

Supermercado-Prípiat

Pripyat City Hall

El Ayuntamiento de Prípiat era la principal institución administrativa de la ciudad. El jefe del Comité Ejecutivo, el equivalente soviético del alcalde, era Vladimir Voloshko.  En el edificio también albergaba una oficina para el comité de la ciudad del PCUS, el Partido Comunista de la Unión Soviética. Debido al sistema de partido único, el estatus de un miembro del PCUS era más importante que el del propio alcalde. En el último piso del Ayuntamiento había un departamento de la KGB.

Después del desastre, las oficinas no fueron abandonadas del todo. Fueron utilizadas por la State Enterprise Kompleks, una empresa que, antes del accidente, estaba especializada en la gestión y descontaminación de desechos radiactivos, y que después de abril de 1986 tuvo que reconducir su propósito para limpiar la Zona de Exclusión de Chernóbil. 

City-Hall-Pripyat

El edificio del Ayuntamiento está abandonado desde 2001

Actualmente, la empresa es la propietaria y responsable del estacionamiento de los robots y equipos robóticos que trabajaron para eliminar las consecuencias del accidente. Son tan radiactivos que su descontaminación no es posible.

Cine “Prometheus”

El «Prometheus» fue construido en los años 70 en el centro de Prípiat. Con una capacidad para 1220 asientos era el único cine de la ciudad y uno de los lugares más populares para los jóvenes de la ciudad. Frente a sus puertas había una estatua de Prometeo. 

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EL MITO DE PROMETEO

En la mitología griega, Prometeo es el titán que le roba el fuego a los dioses para dárselo a los hombres, es decir, simbólicamente trajo la luz y el calor a la tierra, exactamente como la Central Nuclear de Chernóbil, cuya ciudad satélite es, precisamente, Prípiat.

Tras el accidente, el cine tuvo el mismo destino que la mayoría de las instalaciones de Prípiat: el abandono y el saqueo. Para protegerla de eso mismo, la estatua fue trasladada a un sitio cerca de la planta nuclear, donde se mantiene a salvo.

Hoy, el área cercana al cine está cubierta de malas hierbas que se abren paso entre las grietas de las losas de hormigón. El propio cine está rodeado de árboles. En la pared lateral del cine se ha conservado un mosaico con un interesante patrón abstracto.

El interior está repleto de escombros, aunque no es difícil hacerte una idea de cómo era todo antes de la tragedia. 

Cinema-prometheus

El edificio fue decorado con el mosaico denominado «Energía» de Ivan Litovchenko (1975). Todavía se puede admirar esta obra de arte, porque está bien conservada.

Cafe Pripyat

Cafe-Prípiat

El Cafe Pripyat siempre fue un destino muy popular entre los jóvenes habitantes de la ciudad (la edad promedio era de 26 años).

En verano, todos los fines de semana, cientos de personas venían al río a navegar, a hacer un pícnic o a tomar algo en la terraza con vistas al lago del Cafe.  

En invierno, cuando el lago se congelaba, los niños y las familias patinaban sobre hielo y los hombres hacían hoyos para pescar.

 

Cafe-Prípiat
Cafe-Prípiat

Avangard Stadium

El FC Stroitel Pripyat se fundó a mediados de la década de 1970 y jugaba en divisiones amateur de la región de Kiev. Al principio, el equipo, formado mayoritariamente por trabajadores de la central nuclear, jugaba en un pequeño campo a las afueras de la ciudad. Los buenos resultados de 1985 y el creciente interés por el fútbol hicieron replantearse la construcción de un nuevo estadio.

Se planificó una instalación a lo grande en un afán por profesionalizar el club. Se eligió el terreno, se escogieron los arquitectos y se empezó a diseñar el proyecto. Estaría construido en el centro de Prípiat, cerca de un nuevo y flamante parque de atracciones. Dos de las infraestructuras que impulsarían, más si cabe, a una ciudad que no paraba de crecer.

El estadio era todo un logro para un equipo tan modesto, pero así funcionaban las cosas en una ciudad que era un referente para el comunismo. 

En apenas unos meses el estadio se terminó y se preparó una gran gala de apertura para el 1 de mayo, una fecha muy significativa en la Unión Soviética por aquel entonces. El mismo día también se inauguraría el parque de atracciones. 

El estadio fue bautizado como Avangard, un apelativo que se empleó para más estadios soviéticos de la época, y tenía una capacidad para albergar a 11.000 personas. La grada principal, con largos bancos de madera en la que alojar a 5.000 personas y una gran cubierta para proteger el palco, era un sello de identidad. También disponía de una pista de atletismo de tierra alrededor del campo para la práctica de otras modalidades deportivas.

No faltaba ningún detalle para ser la nueva casa de un equipo amateur.

El partido entre el FC Stroitel Pripyat y Mashinostroitel Borodyanka sería el partido que inauguraría el estadio.  Y habría doble celebración ya que se había aprobado la construcción del quinto reactor de la central nuclear. Esto significaba que la ciudad de Prípiat continuaría creciendo junto a su equipo de fútbol. El nuevo reactor significaba más trabajo y una economía en crecimiento. También se beneficiaba el club ya que llegarían más trabajadores y aumentaba la posibilidad de reforzar la plantilla con una variedad más amplia de jugadores. Esto traería más familias, más pasión por el fútbol y serviría para enriquecer a las categorías inferiores con los jugadores del futuro. Un futuro que acabó truncándose.

No hubo celebración. La explosión del reactor echó al traste todos los planes.

Las puertas nunca llegaron a abrirse aquel 1 de mayo, las gradas no llegaron a llenarse de aficionados, ni siquiera saltaron los jugadores al verde impoluto de un estadio que jamás abriría sus puertas. 

El único uso que tuvo la instalación no fue de carácter deportivo, sino que fue empleado como pista de aterrizaje para helicópteros.  Posteriormente, se colocó una estación meteorológica en el campo de fútbol con equipos para monitorear la radiación en la Zona de Exclusión.

Avangard-Stadium
Avangard-Stadium

Junto a la piscina Lazurny, el Estadio Avangard fue la infraestructura deportiva más importante de la ciudad. Con una población tan joven, el deporte tenía un papel muy importante en la vida cotidiana de sus habitantes. Hoy el campo está cubierto de maleza y la tribuna se está derrumbando.

Ya no queda rastro del terreno de juego. Ni de la pista de atletismo, que desapareció al mismo ritmo que creció la vegetación, la misma que penetró en las gradas vacías. Los restos metálicos de los focos caídos ocupan parte del terreno de juego que los jugadores del Stroitel deberían haber surcado con el balón. La fachada va cayendo poco a poco dejando a la vista una estructura de ladrillos deteriorados. El estadio va desapareciendo como lo hicieron los sueños de una sociedad que quería ver a su equipo jugar en Avangard.

Hospital

El Hospital № 126, en Prípiat era un complejo médico con 410 camas distribuidas entre varios edificios interconectados entre sí. Además de las consultas para las diferentes disciplinas médicas disponía de un depósito de cadáveres, una sala de maternidad, una sala de enfermedades infecciosas y una clínica dental.

Después de la explosión, la prioridad era apagar los incendios, así que los bomberos fueron los primeros en entrar en escena. Durante su trabajo se expusieron mucho, por lo que fueron llevados al hospital de Prípiat para ser tratados inmediatamente. Las enfermeras, en primer lugar, les quitaron los zapatos y la ropa, que estaban empapados de radiación, y los colocaron en el sótano. Sus ropas aún permanecen allí, demasiado contaminadas para ser movidas.

El sótano del hospital se considera el lugar más peligroso de Pripyat

Posteriormente, los pacientes fueron trasladados en avión a Moscú, al único hospital de la Unión Soviética capacitado para tratar las lesiones por radiación. 

El hospital fue abandonado los días posteriores al desastre. Ya no era posible trabajar en un entorno con tanta radiactividad en el interior. Las herramientas, los instrumentos médicos y los documentos quedaron desperdigados por todas partes. 

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Edificio del hospital N.126 de Prípiat. En el letrero del techo se puede leer un eslogan: Salud de la nación, la riqueza del país.

Hospital-de-Prípiat

Ignoramos por qué alguien ha sacado a la calle una silla ginecológica. Quizás para dar dramatismo a la foto…

La entrada a la ciudad se iluminará con un nuevo parque de atracciones….

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Visita a la zona de exclusión. Prípiat

Prípiat también tenía su parque de atracciones.

Situado cerca de la Plaza Lenin, detrás del Palacio de la Cultura y el Hotel Polissya, debía haber sido inaugurado durante las celebraciones del primero de mayo de 1986, pero el accidente lo canceló todo. Sólo se abrió durante un par de horas el 27 de abril, sino como una medida desesperada para entretener a la gente antes de que se hiciera el anuncio de la evacuación de la ciudad.

Hoy, el parque, y en particular los autos de coche y la noria, con sus cabinas de color amarillo brillante, claramente visibles y reconocibles, se ha convertido en un verdadero símbolo de la ciudad y de toda la zona de exclusión.

Prípiat Azure Swimming Pool

Situada en el centro de la ciudad,  junto a la escuela secundaria núm 3, la piscina Azure o Lazurny es la más conocida de las tres piscinas cubiertas de Pripyat.

Esta gran piscina de cinco carriles de natación y dos trampolines se inauguró en 1970 y se mantuvo en funcionamiento incluso después del accidente de 1986 y la posterior evacuación. Tras los trabajos de liquidación, se consideró que el edificio era, en términos de radiación, uno de los lugares más limpios de la zona de exclusión  por lo que muchos de los trabajadores que continuaron trabajando en la central, pudieron disfrutar de este complejo deportivo.

Zona de exclusión de Chernóbil. Prípiat

Además de la  icónica piscina, las instalaciones cuentan, además, con un polideportivo en una sala adyacente.

Finalmente, tras años sin mantenimiento y atendiendo al estado semi ruinoso del edificio, se reconsideró su uso y se cerró. Hoy, la piscina es uno de los lugares más populares para los turistas que visitan la ciudad abandonada de Prípiat.

La piscina vacía y las silenciosas canchas de baloncesto son un macabro recuerdo de una ciudad que una fue próspera.

Treinta y siete años después, Prípiat sigue siendo una ciudad fantasma sin ningún futuro. Sus edificios, parques y monumentos están a merced de las fuerzas de la naturaleza…

Tómate tu tiempo para recrearte en la historia, porque la ciudad se está derrumbando lentamente bajo la influencia del paso del tiempo y el medio ambiente.

La aldea de Kopachi

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Kopachi

La aldea de Kopachi se encuentra a cuatro kilómetros al sur de la central eléctrica de Chernóbil. En 1986 tenía una población de 1114 habitantes,  pero lo que queda hoy de aquel pequeño pueblo es un memorial de la Segunda Guerra Mundial  y  el jardín de infancia. Todos los demás edificios fueron demolidos y enterrados debido a los altos niveles de contaminación. 

Casa por casa.

Kopachi Kindergarten
Kopachi-kindergarten

Interiores del jardín de infancia

Situada a 4 km al sur de la Central Nuclear de Chernóbil, Kopachi era un pequeño y próspero pueblo cuando ocurrió el accidente en la cercana planta nuclear. Su población, 1.114 el día del desastre, era joven.

Como resultado de la catástrofe, la aldea entera quedó fuertemente contaminada, por lo que, además de ser evacuada, todas sus casas de madera tuvieron que ser demolidas y enterradas. Desde entonces ha permanecido bajo tierra.

El soterramiento no fue la mejor solución ya que tanto los edificios como la tierra contaminada fueron enterrados en fosas excavadas a toda prisa, permitiendo que los isótopos radioactivos filtraran a la capa freática y contaminaran las aguas. Las autoridades nunca reconocieron el hecho de que estas casas altamente contaminadas transmitieron la radiación a las aguas subterráneas, aunque sí que lo hicieron de forma implícita ya que esa práctica se dejó de hacer.

Todo lo que queda hoy de la vieja aldea  es una guardería que se desmorona lentamente y un memorial de cerámica que rinde homenaje a los héroes de la Segunda Guerra Mundial, el mantenimiento de la cual es llevado a cabo por el personal de la central. Por los alrededores hay una serie de montículos coronados por una señal de radioactividad.

Esa es la única evidencia de la que fue la ubicación de las casas dentro del pueblo. 

Kopachi Kindergarten

De todos los monumentos que homenajean a los caídos en la Gran Guerra Patria en la Zona, este es quizás el más visitado.

Kopachi-kindergarten

Entrada a la guardería

Memorial de la Gran Guerra Patria

Este monumento a los caídos en la Segunda Guerra Mundial se encuentra inmediatamente fuera del jardín de infancia. La estatua representa a un soldado en posición de firmes elevado sobre un pedestal cuya inscripción reza: “Gloria eterna a los héroes caídos en las batallas por la libertad e independencia de nuestra Patria”.

En el panel conmemorativo situado frene al pedestal, la lista de nombres se divide en dos columnas: una para los residentes de Kopachi que murieron en la guerra y otra para los soldados soviéticos que murieron durante la liberación de Kopachi en 1943.

Los bloques colocados a izquierda y a derecha muestran la siguiente dedicatoria: “Nadie se olvida, nada se olvida” y “Eterna memoria para los que salvaron a la patria del fascismo”. 

En todos los pueblos  soviéticos hay un memorial parecido, en el que una lista, más o menos extensa, da cuenta de los fallecidos en la contienda, lo cual ofrece una idea aproximada de hasta qué punto la Segunda Guerra Mundial, o la Gran Guerra Patria como la llaman ellos, fue una interminable sangría de víctimas para el ejército soviético.  

Kopachi Kindergarten

El jardín de infancia es una parada popular en los recorridos por Chernóbil, ya que se encuentra en la carretera entre la ciudad abandonada de Prípiat y Chernóbil . Es el único edificio que, inexplicablemente se escapó de la demolición (que no de la radiación).

Aquí, el tiempo parece congelado para los seres humanos, pero no para la naturaleza. El camino hacia la guardería está lleno de vegetación y el pequeño vallado verde que rodea las instalaciones agoniza entre las hojas y el imparable crecimiento de los árboles.  La guardería fue construida en 1967, pero hace más de 35 años que permanece en silencio. Desolada y fría. A merced de los caprichos de la existencia.

Una pequeña placa de hojalata en la fachada nos señala que fue: ‘Construida en honor al 50 aniversario de la Gran Revolución de Octubre’.

El edificio es bonito. No es sobrio ni cuadrado y está hecho en ladrillo. Su puerta y sus ventanas son de un llamativo azul. No parece la típica construcción soviética. Aquí, los niveles de radiación son relativamente altos en comparación con otras áreas dentro de la zona. En el suelo, frente al edificio es anormalmente alta, pero es junto a la base de un árbol cuando se dispara a 15mSv. 

En el interior, el panorama es desolador. Todo está muy deteriorado.

Nada más entrar se pueden ver las taquillas de los niños. Encima de ellas, un par de muñecas rotas. Más adelante, siguiendo los pasillos, hay dos dormitorios y lo que parece ser una biblioteca, con sus estanterías a un lado. Intentamos imaginar cómo era este lugar antes de la tragedia, cuando los niños corrían por ese pasillo hacia la clase, cuando se entretenían con sus juguetes o cuando guardaban sus cosas en las taquillas.

O cuando echaban la siesta en sus camas. Unas camas que ahora están oxidadas y cubiertas de polvo. Es bastante triste, la verdad.

Kopachi-kindergarten
Kopachi Kindergarten
Kopachi Kindergarten

Al visitar este tipo de sitios, uno se da cuenta de que entre tanto dato, a veces se nos olvida el drama humano del desastre. Donde un día jugaban niños con sus juguetes y sus muñecas, hoy sólo hay polvo. Quién sabe si polvo radioactivo.

La ciudad de Chernóbil

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Ciudad de Chernóbil

En 1986, la ciudad de Chernóbil, que presta su nombre a todo el área de exclusión, tenía unos 13.000 habitantes. Hoy, oficialmente, no hay ninguno, pero no es una ciudad fantasma. Sigue estando parcialmente habitada, ya que está mucho menos contaminada que otros puntos.

Ciudad-de-Chernóbil

La ciudad de Chernóbil

Curiosamente, la ciudad de Chernóbil está bastante más lejos de la central nuclear que Prípiat. 

Históricamente, Chernóbil ha sido la población más grande de lo que ahora es la zona de exclusión. El pacífico pueblo, que data del siglo XII fue una vez una vibrante ciudad judía, pero a principios del siglo XX muchos de sus habitantes fueron asesinados primero por el Ejército Rojo y luego durante la ocupación nazi. Con los años, la industria nuclear volvió a traer crecimiento y prosperidad a esta ciudad humilde históricamente castigada por la fatalidad.

En la entrada hay un memorial en forma de puesto de control. Una sencilla recreación histórica que se estableció por iniciativa del Departamento de la Policía Nacional en la región de Kiev y que está dedicada al coraje y sacrificio del personal encargado de hacer cumplir la ley durante la liquidación del accidente en el Central nuclear de Chernóbil.

Señal de Ciudad de Chernóbil
Ciudad de Chernóbil

Aparentemente todo está en calma, casi congelado. Parece una ciudad triste. Medio viva, medio muerta. Sin embargo, hay señales de vida. Aquí viven unas 600 personas,  la mayoría trabajadores de la planta energética. Son los liquidadores modernos de Chernóbil, que desmantelan la central nuclear. Se les permite permanecer en la zona durante 15 días, pero luego tienen que irse los 15 siguientes. Esa es la norma para no superar la exposición a la dosis de radiación. Mientras están aquí, viven en pisos o residencias abandonadas y compran lo que necesitan en las tiendas locales. 

En el centro hay un pequeño supermercado, con productos escasos, eso sí,  con los estantes llenos de alcohol.  Además, hay un hotel/restaurante donde comen y duermen los turistas y sus guías.

el hotel 10 o hotel Desyatka

El hotel 10 ( está a 10 km de la central nuclear) desafía toda lógica comercial. Su único reclamo es su ubicación,  en Chernóbil, dentro de la Zona de Exclusión. Este hecho, que disuadiría a cualquier turista normal, es otro de los incentivos de la visita.

Existen alojamientos mucho mejores en Kiev, pero para el turista oscuro, dormir en Chernóbil añade mucho valor a la experiencia.

Su página web ofrece un recibimiento acogedor: “Comparte con nosotros una experiencia inolvidable en Chernóbil”.

El hotel en sí mismo está bien, doy fe. Amabilidad, buena y abundante comida, conexión WiFi, una cama limpia y no pasas frío. Eso sí, el lavabo lo encontrarás en el pasillo.

Ciudad de Chernóbil
Ciudad-de-Chernóbil
Ciudad-de-Chernóbil
Ciudad-de-Chernóbil

Las casas fueron abandonadas inmediatamente después del desastre. La gente lo dejó todo. Algunas personas han regresado y han organizado nuevamente su vida para vivir aquí de forma modesta. 

Ciudad-de-Chernóbil
Ciudad-de-Chernóbil

 En Chernóbil las tuberías van por encima de la carretera y de las calles.  Cuando se construyeron a marchas forzadas en 1986, las nuevas tuberías no fueron enterradas para evitar el contacto con el suelo radioactivo, así que son visibles. A veces pasas por encima de ellas, pero la mayoría son ellas las que pasan por encima de ti.

La plaza central de la ciudad de Chernóbil: “Alley of Memory and Hope”, “Wormwood Star Memorial” y el “Museo”

En la plaza central de la ciudad de Chernóbil está el “Wormwood Star Memorial”, una estatua que representa el tercer Ángel de la Apocalipsis, un personaje bíblico que guarda una macabra relación con este lugar. Y es que, según la Biblia, cuando sonó esa trompeta, un astro de grandes dimensiones se precipitó sobre la tierra, contaminando las aguas y todo lo que encontró a su paso.

El nombre de la estrella en cuestión era Ajenjo, un dato que sería insignificante si no fuera porque ajenjo en ucraniano significa Chernóbil.

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Como pasa siempre en estos casos, hay quien atiende a la razón y quién busca respuestas en los malos augurios contenidos en las profecías bíblicas… Mientras los científicos culpan del accidente al diseño del reactor y los errores humanos que se cometieron durante aquella noche fatídica, los más creyentes, sin embargo, han querido atribuirlo a un suceso divino profetizado en los versículos del Apocalipsis de San Juan.

«El tercer ángel tocó la trompeta, y una grande estrella que ardía como una antorcha cayó del cielo, sobre la tercera parte de los ríos y sobre las fuentes de las aguas. Y esa estrella tiene por nombre Ajenjo» «Entonces, vi un águila volando alto y oí que decía con voz fuerte: “Desastres, desastres, desastres para los habitantes de la tierra. Comenzarán después de que los tres últimos ángeles toquen las trompetas”».

Apocalipsis 8:11-13 

Casualmente, chernóbil significa en ucraniano «hierba negra», y a menudo se traduce como «ajenjo», una planta de sabor muy amargo que, precisamente, es muy común en la zona, por lo que se otorgó ese nombre a la ciudad.

Ciudad de Chernóbil. Tercer-angel-de-la-apocalipsis

Wormwood Star Memorial, en la plaza central de la ciudad de Chernóbil. El cuerpo del ángel está hecho de acero, formando una silueta que sostiene una larga trompeta.

Justo delante de la Estrella de Ajenjo hay un memorial llamado “Alley of memory and hope”, una pequeña avenida con los nombres de las aldeas que fueron abandonadas o, simplemente, desaparecieron.

Hay más de 100.

En la misma plaza puedes entrar a un pequeño museo ( tendrás suerte si lo encuentras abierto, ya que sus horarios caprichosos ). 

Ciudad de Chernóbil
Ciudad de Chernóbil

Al pie de la estatua del ángel hay una gran losa de hormigón con forma de mapa. Es la parte ucraniana de la zona de esclusión. 

Aquí mismo, cada 25 de abril, al anochecer, residentes, trabajadores y visitantes se reúnen para conmemorar el aniversario de la catástrofe y rezar por los muertos. Un suceso tan complejo y con repercusiones tan duraderas que, más de 35 años después, aún cuesta entenderlo. En medio de una atmósfera emocionante, los reunidos sostienen velas mientras escuchan poemas o canciones locales. 

Memorial dedicado a “aquellos que salvaron el mundo”: Monument of those who saved the world.

En Chernóbil, hay un parque de bomberos operativo. En frente, un monumento recuerda a aquellos que, en la madrugada del 26 de abril de 1986 respondieron a la llamada de emergencia de la central nuclear. Entonces no sabían que allí librarían su última batalla.

El memorial muestra a unos hombres valientes enfrentándose a una muerte segura sin un equipamiento que les hubiera permitido tener, como mínimo, una oportunidad para sobrevivir.  Sus protagonistas son 7 bomberos de piedra gris que se afanan con sus mangueras y sus instrumentos alrededor de una figura central que representa a la central nuclear. Uno de ellos lleva un medidor de radiación y en su rostro se adivina que las lecturas que está obteniendo indican que nadie va a salir con vida de allí. Otro aparece arrodillado con evidentes síntomas de intoxicación radiológica. Detrás suyo se encuentra la figura de un médico que corre desesperadamente a atenderlo.

Sobre todos ellos, como presidiendo la escena, hay un globo terráqueo que simboliza el mundo que ellos salvaron esa noche. Y es que ellos, por encima de todos, impidieron que el desastre se multiplicara al impedir que el incendio se extendiera al cercano reactor número 3. 

La escena en sí es muy épica y logra de inmediato llenar de emoción el rostro del observador.

Ciudad de Chernóbil. Monument of Those-who-saved-the-world
Monument of Those-who-saved-the-world

Monument to Those Who Saved the World, uno de los monumentos más icónicos de la Zona. Se encuentra frente a la Estación de Bomberos No. 3, desde donde se enviaron equipos la noche del desastre.

Los recuerdan también sus familiares que, una vez al año les traen comida y bebida. Estos hombres y los que estaban de guardia en Prípiat fueron los primeros en llegar a la zona del accidente y sus primeras víctimas. Ninguno de ellos sobrevivió más de 4 meses.

Carreteras Infinitas

El memorial fue una iniciativa de los propios bomberos de la estación número tres de Chernóbil. Ninguna instancia oficial puso un sólo céntimo para levantarlo. Paradójimamente, esos mismos que se desentendieron de su financiación, ahora se enorgullecen de ella y presumen ante los visitantes extranjeros.

Monumento a Lenin

Debido a que permanece congelado en el tiempo, la zona de exclusión de Chernóbil es uno de los pocos lugares del país donde todavía se pueden ver hoces, martillos y … ¡estatuas de Lenin!. Pues sí, como si de un viaje en el tiempo se tratara, de repente nos situamos en la época soviética y encontramos algo inexistente en la Ucrania posterior a 1991: una estatua de LENIN.

Carreteras Infinitas

Las leyes de descomunización del gobierno pro occidental de Ucrania han dado cobertura legal a la destrucción de cualquier monumento en honor al fundador de la Unión Soviética. Al no ser Chernóbil una ciudad, en el sentido administrativo del término, no tiene autoridad local para tomar ninguna decisión al respecto.

Estatua-de-Lenin-Ciudad-de-Chernóbil

Estatua de Lenin en el centro de Chernóbil. Hoy vigila la calle principal, desde una desgastada plataforma frente a la casa de la cultura (donde se celebró el juicio por el accidente de la central nuclear).

Chernobyl Open Air Museum of Machinery

Los vehículos expuestos en el Museo de Mecánica fueron utilizados por los liquidadores para descontaminar la zona. Hay un pequeño robot (en la foto de la izquierda) que se utilizó para las tareas de limpieza del tejado del reactor.

Carreteras Infinitas

El tejado del reactor era un lugar absolutamente incompatible con la vida humana, por lo que se utilizaron robots teledirigidos para su limpieza. Sin embargo, la radiación allí era tan alta que, al poco tiempo, los operarios perdían el control sobre las máquinas y estas dejaban de funcionar. Algunas hasta se precipitaron del tejado. 

Minutos era lo que tardaba la radiación en convertir la tecnología punta de le época en chatarra.

Las señales de peligro no son un decorado. Todas las máquinas se limpiaron pero siguen siendo radioactivas. A una distancia segura, los dosímetros marcan unos niveles normales. En la ciudad de Chernóbil los resultados de la medición oscilan entre 0.12-0.14 μSv/h (microsieverts/h). Aquí rondan los 0.20-0.22 μSv/h. No es peligroso pero significa que estamos cerca de fuentes de radiación.

Open-Air-Museum-of-Machinery Chernóbil
Open-Air-Museum-of-Machinery Chernóbil

Iglesia de la ciudad de Chernóbil

La sencilla IGLESIA DE SAN ELÍAS, construida en 1877 es la única en funcionamiento en la zona de exclusión. Sus paredes son nítidas y blancas, con arcos de color azul y amarillo oro, como la bandera de Ucrania. Dos cúpulas doradas coronan el techo. El contraste entre la iglesia y los 30 km de escombros que la rodean, es muy llamativo y triste a la vez.

Antes de la reunión anual en la plaza central de Chernóbil, en la iglesia ortodoxa local se celebra una misa. Tras ella, los participantes tocan la campana de la memoria, en el patio de la iglesia. Una por cada año transcurrido desde el accidente. En 2022 sonará 36 veces.

La única iglesia abierta de la zona de Chernóbil muestra unos niveles mínimos de radiación. Según cuentan, muy por debajo de los parámetros de la zona de exclusión e incluso por debajo de los que hay en Kiev.

En palabras del presidente de la Unión Ucraniana de Chernobyl, Yury Andreyev  “incluso durante los días más difíciles de 1986, el área alrededor de la iglesia de St. Elijah estaba limpia de radiación, sin mencionar que la iglesia en sí también lo estaba”. Andreyev afirma también que el nivel de radiación en la ciudad de Chernóbil (mucho menor que en Prípiat y otras zonas circundantes) … “sólo se puede explicar por la voluntad de Dios”.

Pues eso. 

Iglesia-de-la-ciudad-de-Chernóbil
Iglesia-de-la-ciudad-de-Chernóbil

En la ciudad de Chernóbil la vida sigue. Lenta, inhóspita y con ropa de combate. Como si todavía siguieran en guerra contra ese enemigo invisible.

Zalissya Village

VISITA A LA ZONA DE EXCLUSIÓN DE CHERNÓBIL

Zalissya Village

Zalissya Village es la primera parada en la mayoría de recorridos guiados . Está ubicado en la carretera que llega a la zona de exclusión de Chernóbil desde Kiev, por lo que está más concurrida que la mayoría de lugares dentro de el perímetro de aislamiento.  La visita es interesante no sólo porque muestra que la naturaleza se ha apoderado de todo, sino que, a través de un breve paseo por sus calles, podemos imaginar un auténtico pueblo ucraniano de mediados de los 80.

Zalissya Village. Visita a la zona de exclusión de Chernóbil

Zalissya es una de las cientos de aldeas que fueron abandonadas tras el desastre. Algunas de ellas, demasiado contaminadas para subsistir, fueron arrasadas por el ejército y, simplemente, desaparecieron. 

Después de la evacuación a principios de mayo de 1986, la naturaleza se ha apoderado del pueblo. Pese a no estar tan contaminada como otras poblaciones al norte de Chernóbil, tuvo que ser abandonada ya que se encontraba dentro del radio de 30km alrededor de la planta.  Actualmente, los niveles de radiación son completamente normales, entre 0,13-0,15 μSv/hora.

Más allá de Chernóbil y Prípiat, Zalissya era el pueblo más grande del área que luego formó la zona de exclusión de Chernóbil. Un cartel a la entrada nos recuerda que está ubicado a 3 kilómetros de distancia de la ciudad de Chernóbil y que, antes del accidente fue el hogar de 3.062 personas. Tras el desastre, sus habitantes fueron trasladados a la Nueva Zalissya, en el distrito de Borodyanskyi, cerca de Kiev.

Aunque en su momento era bastante grande, ahora hay sólo dos calles por las que los visitantes pueden pasear. 

En la primera de ellas, vemos la casa de un médico al principio. Un edificio pequeño y sencillo transformado en un lugar donde la gente podía visitarse y las mujeres podían dar a luz a sus hijos.  También hay una tienda y muchas casas particulares a lo largo del corto paseo. Su estado queda lejos de ser perfecto. Muchas fueron saqueadas, pero aún así, puedes asomar por la ventana y ver algunos enseres de la época.  

Zalissya Village. Zona de exclusión de Chernóbil

Interior de la casa de un médico en Zalissya Village

Zalissya Village. Zona de exclusión de Chernóbil

Supermercado

Zalissya Village. Zona de exclusión de Chernóbil

la parte de atrás de una casa. Su estado está lejos de ser perfecto. El pueblo también ha sido víctima del saqueo, pero todavía se puede mirar por la ventana de alguna de las casas y ver,camas, sillas, ropa…

Zalissya Village. Visita a la zona de exclusión de Chernóbil

Parque infantil

En este lado de la carretera hay un monumento a los caídos en la Segunda Guerra Mundial cuya inscripción reza: “Durante la Gran Guerra Patriótica en noviembre de 1943, los soldados de la Orden de Rivne de la Orden de la Bandera Roja de Lenin de la División Suvorov, lucharon heroicamente en esta tierra. Muchos de ellos dieron su vida por nuestro brillante futuro. ¡Gloria eterna a los héroes caídos!”. A los pies de la estatua del soldado arrodillado, hay un ramo de flores. 

Muy cerca, en el lado opuesto de la carretera, aparece este memorial en recuerdo a las víctimas locales de la segunda Guerra Mundial. Creado en 1985, la composición central consta de losas de granito negro grabadas con el rostro de una madre afligida y las palabras: “A los soldados del pueblo que murieron en los frentes de la Gran Guerra Patria”

Zalissya Village. Visita a la zona de exclusión de Chernóbil

El espacio que ocupa este monumento en el centro de Zalissya permanece bastante bien conservado, por lo que intuimos que alguien se encarga de su mantenimiento. 

Desde aquí se llega al centro del pueblo, aunque ahora no lo parece porque la vegetación lo consume todo.

La calle principal de Zalissya, una vez fue ancha y transitada. Caminamos por lo que ahora es poco menos que un camino forestal y vemos como avanza el bosque. Cada año que pasa la calle se vuelve un poco más estrecha y las casas y los edificios públicos apenas se dejan ya ver. 

En el pueblo, hay un teatro abandonado. Los lugareños simplemente lo llamaban Casa de la Cultura. Un edificio imponente que incluía entre otras cosas, un teatro, una biblioteca y una sala de conciertos. Hoy su estado es ruinoso. Los techos se derrumban y las ventanas se desplazan perezosamente con la brisa. 

La hoz y el martillo que han presidido la aldea hasta aquí, chocan de frente con la realidad soviética cuando uno se aleja del Centro de Cultura. La calle, por ejemplo, deja de estar asfaltada y las casas que siguen al camino se adivinan sencillas. La intimidad de lo privado contrasta con la exhibición de lo público. En este sentido, Zalissya Village es un ejemplo magnífico de cómo las reglas soviéticas coexistieron con la cultura ucraniana.

Zalissya Village. Visita a la zona de exclusión de Chernóbil
Zalissya Village. Visita a la zona de exclusión de Chernóbil

Como en muchos de los pueblos de Ucrania, la Casa de la Cultura era el epicentro de la vida social de la comunidad y, subliminalmente, un instrumento  de control y propaganda soviética. Después del desastre, se convirtió en un cuartel para los soldados que enviaron para limpiar el reactor y la cercana ciudad de Prípiat.

Zalissya Village. Visita a la zona de exclusión de Chernóbil
Zalissya Village. Visita a la zona de exclusión de Chernóbil

Interiores de la Casa de la cultura. Sobre el escenario aún se puede ver una pancarta que reza “El comunismo es un futuro brillante para toda la humanidad”. Un residuo del pasado que nunca tuvo futuro.

Zalissya Village. Visita a la zona de exclusión de Chernóbil
Zalissya Village. Visita a la zona de exclusión de Chernóbil

Un viejo Lada y un vehículo del ejército han sido abandonados y despojados de la mayoría de sus piezas. Permanecen expuestos a los elementos, demasiado radioactivos para ser de utilidad para nadie.

Zalissya Village. Visita a la zona de exclusión de Chernóbil
Zalissya Village. Visita a la zona de exclusión de Chernóbil

La vegetación se está tragando las casas. Algunas han sido destruidas por árboles caídos. En su interior, nada parece estar donde debería estar. 

Zalissya Village. Visita a la zona de exclusión de Chernóbil
Zalissya Cementery

Muchos de los fallecidos en estos últimos años han querido ser enterrados en las aldeas donde nacieron. A las afueras de Zalissya hay un viejo cementerio en el que todavía se celebran discretos entierros. 

El pueblo se está desvaneciendo lentamente. El pasado se diluye poco a poco a medida que la naturaleza recupera lo que, en el fondo, le pertenece.

Zalissya Village. Visita a la zona de exclusión de Chernóbil

La verdadera historia del escuadrón suicida de Chernóbil.

VISITA A LA ZONA DE EXCLUSIÓN DE CHERNÓBIL

El escuadrón suicida de Chernóbil, ¿Qué hay de realidad?

Entre las miles de historias heroicas que se fueron sucediendo tras el accidente de la central nuclear de Chernóbil, la de Alexei Ananenko, Boris Baranov y Valeriy Bezpalov es, indudablemente, una de las más extraordinarias. Una epopeya que no pasó por alto la serie de HBO.

Y es que pocas hazañas fusionan realidad y leyenda con tanta naturalidad como la de los tres hombres que se sumergieron en las entrañas del ruinoso reactor para vaciar las piscinas situadas bajo el núcleo incandescente y salvar la vida a 50 millones de personas.

Tres personas a los que se denominaría el escuadrón suicida de Chernóbil, tres superhéroes de carne y hueso a los que Europa debe nada más y nada menos que su futuro.

Central nuclear de Chernóbil

La central nuclear de Chernóbil, tras la explosión del reactor número 4 el 26 de abril de 1986.  Foto: VOLODYMYR REPIK

Las piscinas de burbujas

En los liquidadores de Chernóbil, ya hemos visto cómo los equipos de liquidadores trataron de apagar el fuego procedente del reactor a la vez que intentaron sellar con materiales pesados el núcleo del mismo. Durante esa tarea de bloqueo, los ingenieros encargados de la gestión del siniestro, detectaron un nuevo y grave problema. Y no era menor.

Por un lado, descubrieron que el subsuelo sobre el que reposaban las piscinas había quedado totalmente inundado tanto por el agua de las tuberías internas del reactor, que reventaron tras la explosión, como por el agua vertida por los bomberos. Por otro, sabían que en el reactor, justo unos metros por encima de estas piscinas, había diversos materiales radiactivos fundiéndose a más de 1.660°C, cuya combinación daba como resultado un material conocido como Corio, extraordinariamente radiactivo y con propiedades similares a la lava.

A estas alturas del siniestro, el bloque de cemento que había por debajo de esta masa incandescente corría el riesgo de resquebrajarse y filtrar la lava hacia las aguas estancadas en el subsuelo. Básicamente, el peso del magma provocaría que la estructura del reactor cediera, empujando la lava radioactiva hacia las cámaras subterráneas, ahora inundadas.

Y en el edificio había cantidad suficiente de ambos materiales como para volar toda la planta de Chernóbil

Es decir, en ese punto, si el magma entraba en contacto con el agua se desencadenaría una reacción en cadena que podría causar una segunda explosión de vapor mucho más devastadora que la primera. Una explosión que acabaría con la central y los otros tres reactores. Capaz de expandir la contaminación radioactiva irremediablemente por todo el continente europeo y de cobrarse miles de vidas en cuestión de horas.

Si esto hubiera ocurrido, la zona de exclusión hoy no ocuparía un radio de 30 km, sino todo el continente. Los cálculos más dramáticos estiman que hubiera acabado con la vida de 50 millones de personas y que Europa entera hubiera quedado inhabitable para siempre.

Eso según los cálculos más pesimistas. Estudios recientes DESMIENTEN QUE EUROPA ENTERA QUEDARA DESOLADA, pero no dudan de la explosión hubiera sido mucho mayor que la que ya se produjo.

La cuestión es que el riesgo estaba ahí, y que sus consecuencias eran imprevisibles, así que, tras evaluar la situación, era necesario vaciar las piscinas subterráneas.

Una tarea suicida.

Carreteras Infinitas

LA FUNCIÓN DE LAS PISCINAS DE SEGURIDAD

La función de las piscinas de seguridad, o piscinas de burbujas, situadas en los dos niveles inmediatamente por debajo del reactor, era contener agua por si fuera necesario refrigerar el reactor y evacuar el vapor procedente del mismo en caso de emergencia. 

La verdad sobre el escuadrón suicida de Chernóbil

En condiciones normales no era una tarea complicada. Las esclusas se abrían con una sencilla orden al ordenador que gestionaba la central, pero con los sistemas de control destruidos, eso era imposible.

Así pues, la única manera de hacerlo era manualmente. El problema era que el sótano estaba inundado y las válvulas  dentro de la piscina, bajo el agua, cerca de un fondo lleno de escombros altamente radioactivos. Con este panorama, había que encontrar a tres voluntarios que entraran en los cimientos inundados del reactor, se adentraran en un oscuro pasillo lleno tuberías, válvulas y agua hasta las rodillas, localizaran la válvula que abriera las compuertas que dejaban pasar el agua acumulada y salvaran a Europa de poco menos que el apocalipsis. Y todo ello con un descomunal monstruo radioactivo sobre sus cabezas.

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En Chernobyl, la exquisita serie de HBO, tres operarios de la central, Alexei Ananenko, Valeriy Bezpalov y Boris Baranov se ofrecen voluntarios para ejecutar esa misión. Tal como muestra la dramática secuencia, los tres conocían perfectamente las consecuencias de ese trabajo. Aún así se resignaron una muerte segura. Y lo harían por el bien de millones de personas.

La historia que nos cuenta HBO, si bien es cierta, tiene sus matices. El relato contiene elementos de realidad y de algunas licencias cinematográficas. ¿Fueron voluntarios realmente? ¿fue un acto a ciegas?

Lo más probable es que fueran voluntarios. La gran mayoría de liquidadores eran conscientes de a lo que se enfrentaban al tener que lidiar con los efectos de la catástrofe, pero lo hicieron porque era su trabajo. Y lo cierto es que cuando se introdujeron en las cámaras lo hicieron con cierta cantidad de información. No fue un acto al azar.  

Gran parte de la leyenda que rodearía la historia del escuadrón suicida de Chernóbil vendría de la predisposición de los tres operarios para realizar la faena ¿Eran voluntarios? ¿Realmente sabían que iban a morir?

Según se relata en Chernobyl (HBO)., los tres se debían enfrentar a dosis absolutamente letales. Una radioactividad tan agresiva y extraordinaria que su vida, con toda probabilidad, terminaría allí mismo.  Aún así, a sabiendas de una muerte casi segura se presentarían voluntarios. 

Andrew Leatherbarrow, el autor de Chernóbil 01:23:40 apunta a una versión no tan exagerada de los acontecimientos dramatizados en la serie, aunque no menos heroica… 

El escuadrón de la muerte de Chernóbil

El escuadrón suicida de Chernóbil caminando con trajes de neopreno por las profundidades del reactor. Con el agua hasta la cintura, y a oscuras, debían encontrar las válvulas de las compuertas y abrirlas. ( … así se recrea en HBO ).

Carreteras Infinitas

chernóbil 01:23:40

Andrew Leatherbarrow,  en su novela  “CHERNÓBIL 1:23:40: La verdadera historia del desastre nuclear que conmocionó al mundo”,  matiza un poco la versión más popular e idealizada de los hechos:  “La entrada al sótano, aunque peligrosa, no fue tan dramática como lo harían creer los mitos modernos” (…) “Quedaba algo de agua después de la misión de drenaje de los bomberos, hasta la altura de las rodillas en la mayoría de las áreas, pero la ruta era transitable”.

La realidad, según Leatherbarrow, es que Alexei Ananenko, Boris Bezpalov y Valeriy Baranov no fueron las únicas personas que se introdujeron en los compartimentos inundados. Tanto los equipos de bomberos como otros técnicos de la central habían trabajado durante los días previos para preparar la misión. Un equipo de bomberos intentó drenar el máximo de agua posible, logrando reducir la inundación a la altura de las rodillas. Otro equipo de técnicos había entrado para tomar mediciones de radiación y valorar si un ser humano sería capaz de entrar en el lugar para llevar a cabo la operación con éxito. 

Además, Ananenko y Bezpalov habían colaborado en la construcción e instalación del sistema de seguridad. Conocían su infraestructura, las canalizaciones principales y el punto exacto donde se encontraban las válvulas que abrían las compuertas que dejaban salir el agua. 

Baranov era la persona encargada de llevar la linterna para alumbrar a Ananenko y Bezpalov durante el camino.

Básicamente entraron ellos porque estaban cualificados. Allí desarrollaban su trabajo diario, por tanto,  conocían muy bien la planta y sabían cómo llegar hasta las válvulas que abrían las exclusas que vaciaban el agua acumulada.

Una de las cosas que Alexei Ananenko, contó en una entrevista fue que La información sobre la situación radioactiva en el corredor 001 (el que emplearían para acceder a las cámaras inundadas) me era conocida (…) Cuando entré en mi turno de trabajo, mi compañero me explicó que la última medición de radiactividad había sido tomada directamente desde el nivel del agua del corredor. Por supuesto, me es imposible recordar cuál fue el resultado de la medición, pero recuerdo mi sensación en aquel momento. Los números no parecían algo extraordinario. La situación radioactiva era la habitual para las centrales nucleares en mayo de 1986″.

Ananenko admite un lapsus de memoria tras haber aclarado sus borrosos recuerdos después de consultar con su colega Bespalov sobre lo que pasó durante el recorrido por las profundidades de Chernóbil:  a mitad de camino, se dieron cuenta de que no habían abierto todo el espectro de medición que tenía el dosímetro. Al activar el rango absoluto del medidor vieron que la radiación era extraordinariamente alta. Entonces se asustaron y se echaron a correr.  

La misión acabó de la mejor forma posible

Sea como fuere, la misión acabó bien… Los tres hombres alcanzaron finalmente a las válvulas y las abrieron. 

Muchas de las historias que se contarían con el tiempo les daría por muertos, ya sea dentro del mismo pasillo o una vez fuera de la central. El desenlace que más fascina a la audiencia: el trágico destino de unos héroes sacrificados por una causa justa.

¿Qué es lo que ocurrió con ellos?

La verdad es que, milagrosamente, ninguno de ellos murió. Recibieron unas dosis elevadísimas de radiación, incluso llegaron a notar el característico sabor metálico de la radiación en la boca, pero lo cierto es que no solamente no murieron a los pocos días, sino que los tres sobrevivieron.

Nada más finalizar la misión,  los llevaron al hospital para descontaminarlos y allí permanecieron durante un tiempo.

Ananenko, tal como salió del hospital volvió a Chernóbil como liquidador. Aquel era su lugar.

A día de hoy (2022) Alexei Ananenko y Valeriy Bezpalov  siguen vivos y viven en Ucrania. Boris Baranov murió en 2005 por culpa de un infarto.   

Alexei Ananenko, Valeriy Bezpalov y Boris Baranov fueron héroes. Un ejemplo de los más noble del género humano. Pusieron en riesgo sus vidas para salvar a quién sabe cuántos millones de personas en el que habría sido uno de los mayores desastres de la historia de la humanidad. Los tres hicieron algo extraordinario en un lugar donde el heroísmo era una cosa corriente. Completaron su trabajo, sobrevivieron a una radiación que debería haberles matado y salvaron a buena parte de Europa de un desastre todavía mayor. Una hazaña que merecía algo más que el silencio de las autoridades.