HISTORIAS DE LA RUTA 66: PAINTED DESERT INN

HISTORIAS DE LA RUTA 66: PAINTED DESERT INN

El Painted Desert Inn, ha sufrido muchos cambios desde que abrió en 1924. La posada original estaba hecha de madera petrificada.

La fachada de adobe que vemos hoy data de la renovación que sufrió el edificio en 1930.  

Painted-Desert-Inn

El Painted Desert Inn. Foto. Petrified Forest National Park Service. https://www.flickr.com/photos/petrifiedforestnps/33535732695/in/album-72157666268543919/ 

LA “STONE TREE HOUSE”

Herbert D. Lore construyó el “STONE TREE HOUSE” original en 1924, en medio del Desierto Pintado, cuando la National Old Trails Highway atravesaba la zona.

Estaba situado un poco al norte de la carretera principal, pero la promesa de grandes vistas sobre el desierto pintado era suficiente para atraer la atención de los viajeros para que se desviaran ligeramente de su camino.

Originalmente fue erigido con madera petrificada y concebido como atracción turística donde se pudiera comer, beber, comprar madera petrificada, artesanías indias o dormir en cualquiera de sus pequeñas habitaciones.

Painted Desert Inn

El Painted Desert Inn era un oasis en el Desierto Pintado. Lore también ofrecía recorridos de dos horas en automóvil a través del Desierto Pintado.

EL PAINTED DESERT INN

Por su ubicación, el establecimiento quedó enmarcado en los terrenos protegidos del Desierto Pintado, así que el Servicio de Parques Nacionales (NPS) le compró la propiedad del Sr. Lore en 1936.

La posada estaba mal diseñada y su mantenimiento era deficiente. Lore la había construido sobre una veta de arcilla. A medida que esta se hincha y se encoge como respuesta a los cambios de humedad, los cimientos se desplazan. Al principio, empezó mostrando grietas en las paredes y daños por humedad. 

Además, no tenía electricidad ni agua corriente. Un generador suministraba electricidad y se acarreaba agua desde Adamana, 16km. más al sur.

Debido a su graves problemas estructurales, el NPS empezó un proyecto para rehabilitar y modernizar el edificio, con una nueva apariencia de mampostería, paredes gruesas y tonos tierra.

La posada se reabrió el 4 de julio de 1940 como PAINTED DESERT INN, proporcionando a los viajeros de la Ruta 66 comidas, recuerdos y alojamiento. Unos buenos tiempos que terminaron con la Segunda Guerra Mundial, cuando la mayoría de los jóvenes fueron a la guerra y los viajes se vieron restringidos.

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Volvió a cerrar en 1942 para volver a abrir cinco años más tarde bajo la dirección de la Fred Harvey Company, una empresa con vínculos importantes con el ferrocarril y el turismo por la Ruta 66. Su arquitecta y diseñadora de interiores Mary Elizabeth Jane Colter, se encargó de una nueva rehabilitación. Además de las reparaciones, creó una nueva combinación de colores y ordenó colocar nuevas ventanas de vidrio en las paredes para aprovechar la magnífica vista. Además, Fred Kabotie, un renombrado artista Hopi, fue contratado para pintar los murales y las paredes del comedor.

Colter no fue la única mujer que hizo historia con Fred Harvey Company. Cansada de alborotadores empleados masculinos, la Fred Harvey Company reclutó mujeres de diferentes pueblos y ciudades del este y medio oeste para atender a los clientes. Las jóvenes debían tener educación, un buen carácter moral, buenos modales y ser ordenadas y elocuentes. No podían casarse durante el período de empleo y debían cumplir intachablemente con todas las normas de la empresa.

Si eran contratadas, las mujeres recibían un pase de tren para llegar a su lugar de trabajo, un uniforme elegante, un buen salario,  alojamiento y comida. 

Pero, con el tiempo, las deficiencias estructurales continuaron. se formaban grietas en las  paredes, los marcos de puertas y ventanas se hinchaban y se torcían, la humedad amenazaba los hermosos murales de Kabotie y los cimientos siguieron causando problemas estructurales. 

El parque reservó fondos y programó la demolición del edificio para 1975. Debido a una campaña pública para salvar Painted Desert Inn, el edificio se incluyó en el Registro Nacional de Lugares Históricos en 1976 y se reabrió de forma limitada como Bicentennial Travel. Centro. Debido

La posada volvió a cerrar y el edificio se salvó del derribo gracias a una campaña pública para salvarlo que finalizó con su inclusión en 1976 en el Registro Nacional de Lugares Históricos.

En 1987 se convirtió en Monumento Histórico Nacional.

EL PAINTED DESERT INN, HOY

El Painted Desert Inn sigue siendo un valioso testimonio del legado histórico del Parque Nacional del Bosque Petrificado, Entre 2004 y 2006 se realizaron unos trabajos de acondicionamiento de algunos de los elementos estructurales del edificio con los que se pretende mantener la estructura en los estándar de seguridad presentes, tratando de conservar dignamente la integridad histórica del edificio y de presentar la posada como fue en su apogeo a fines de la década de 1940 hasta la década de 1950. 

La posada continúa inspirando y encandilando a los visitantes. Está abierto todo el año con un horario más corto que el resto del parque. 

Hoy en día, el Painted Desert Inn funciona  sólo como museo, sin alojamiento ni servicio de comidas. Las exhibiciones en el interior destacan la historia del edificio, la Ruta 66 y el Cuerpo Civil de Conservación. También hay murales restaurados por el artista Hopi Fred Kabotie.

Con la “modernización”, el Parque Nacional del Bosque Petrificado está tratando de mantener la integridad histórica del edificio y de preservar la posada tal como lucía en sus mejores tiempos.

HISTORIAS DE LA RUTA 66: PAINTED DESERT TRADING POST

HISTORIAS DE LA RUTA 66: PAINTED DESERT TRADING POST

El Painted Desert Trading Post, de Dotch Windsor es, quizás el más notable de los puestos comerciales del este de Arizona y algo así como el santo grial de los más nostálgicos viajeros de la Ruta 66. Saliendo por la 320 de la autopista interestatal I40 se puede ver lo que queda de él..

Hoy en día se considera una de las joyas de la corona de los puntos de referencia de la Ruta 66, aunque su encanto sea difícil de explicar. Puede que sea por su aislamiento, su entorno desolado pero pintoresco, o por el hecho de que el edificio nunca se reutilizara desde que se abandonó, pero lo cierto es que es uno de los tesoros más apreciados de la Carretera Madre. 

PAINTED DESERT TRADING POST

Dotch Windsor (1896-1964) y su esposa Alberta llegaron a la zona del Desierto Pintado a finales de la década de 1930. Originario de Texas y ganadero de oficio, eligió esta tierra vasta y desolada junto al río Dead para establecerse con su ganado.

Con el paso del tiempo se dieron cuenta de que podían ganar algo de dinero con el tráfico de turistas que recorría ese tramo de Ruta 66, así que a principio de los años 40 abrieron un puesto comercial para vender gasolina, bebidas frías y sanwiches, además de madera petrificada y otras artesanías de los nativos americanos. Lo llamaron DOTCH WINDSOR TRADING POST. Más adelante, el nombre se cambió a PAINTED DESERT TRADING POST para capitalizar el parque cercano. 

Dotch Garland Windsor (1896-1964) y su esposa Alberta llegaron a la zona del Desierto Pintado a finales de la década de 1930. Originario de Texas y ganadero de oficio, eligió esta tierra vasta y desolada junto al río Dead para establecerse con su ganado.

Con el paso del tiempo se dieron cuenta de que podían ganar algo de dinero con el tráfico de turistas que recorría ese tramo de Ruta 66, así que a principio de los años 40 abrieron un puesto comercial para vender gasolina, bebidas frías y sanwiches, además de madera petrificada y otras artesanías de los nativos americanos. Lo llamaron DOTCH WINDSOR TRADING POST. Más adelante, el nombre se cambió a PAINTED DESERT TRADING POST para capitalizar el parque cercano. 

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No se conservan demasiadas fotos de los tiempos en que la Painted Desert Trading Post era un lugar de paso para los viajeros de la Ruta 66. Esta vieja postal sin fecha parece que fue tomada en 1945.

Los Windsor gestionaron la tienda hasta que su matrimonio se rompió, alrededor de 1950. En ese momento, Dotch intentó venderla, pero nadie se interesó y se quedó con ella.

JOY NEVIN 

Joyce “Joy” Withington Nevin (1924-1998), que llevaba un negocio de suministros veterinarios en Hollbrook, conoció a Dotch en su tienda durante un viaje de negocios y acabó contrayendo matrimonio con él. En 1952, nació Addilade “Dee” Windsor, completando la familia.

Además del puesto comercial, tenían algunos caballos, ochenta cabezas de ganado y un perro llamado Navajo. La vida les iba muy bien, pero no pasó mucho tiempo antes de que comenzara una espiral descendente irreversible.

Joy y Dotch regentaron juntos el puesto comercial hasta que, en 1955, se separaron, haciéndose efectivo el divorcio en 1956.

A estas alturas, la carretera, pavimentada a principios de la década de 1930, necesitaba mejoras urgentes. En lugar de acondicionarla, el tramo de la ruta 66 que pasaba junto al negocio fue reubicado más al sur, ampliado a dos carriles y denominado Interestatal 40 a finales de los 50.

Dotch Windsor Joy-Nevin

Joy y Dotch, en 1953

La consecuencia más evidente es que dejaron de circular coches por ese desahuciado tramo de carretera y Dotch tuvo que cerrar, abandonando la tienda y dejándola a merced de los elementos. La tienda ha permanecido vacía desde entonces.

Dotch falleció en octubre de 1964, pero los esqueléticos restos del Painted Desert siguen en pie junto a la carretera abandonada, lentamente devorados por el desierto que un día lo vio nacer. Su encanto es extraño y difícil de explicar, pero lo cierto es que muchas personas encuentran algo de hipnótico en el hecho de contemplar unas pintorescas ruinas en una vieja carretera olvidada en medio de la nada.

El cuerpo de Dotch fue enterrado en el cementerio de Holbrook.

Tras su divorcio, Joy abandonó el puesto comercial y se instaló en la cercana localidad de Holbrook, donde terminaría siendo una figura destacada en cuanto a cuidados y mejora de calidad de vida de los ancianos, labor que le valió el reconocimiento de las autoridades locales y estatales. 

Joy Nevin falleció en 1998 y en homenaje a su notable legado como embajadora de Holbrook, la ciudad le honró con una calle a su nombre, la “Joy Nevin Avenue”.

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El Painted Desert Trading Post en medio del desierto, en silencio, en un ambiente duro y desolado.  

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Durante muchos años, la tienda ha permanecido abandonada.

2017. LA RESTAURACIÓN DEL PAINTED DESERT TRADING POST

En 2018, con el edificio a punto de colapsar por los estragos del tiempo, la propiedad fue comprada por ROUTE 66 COOP a su propietario, un dentista de California. Esta organización sin ánimo de lucro tiene el propósito de restaurar y gestionar el puesto comercial como si de una reliquia se tratara.

Con fondos privados y una subvención del Servicio de Parques Nacionales, el proyecto se puso en marcha con unos objetivos bastante simples, de entrada:  estabilizar el edificio y gestionar el acceso de los visitantes. La práctica, sin embargo, no fue tan fácil. La estructura estaba seriamente comprometida, con un techo hundido y unos cimientos que se desmoronaban.

A pesar de la magnitud de la empresa, los trabajos de rehabilitación se iniciaron… Y en ello siguen a día de hoy.

El Painted Desert Trading Post se ha erigido como un símbolo atemporal de los años de gloria de la ruta y su rescate es una gran noticia para todos aquellos que valoran la importancia de la conservación del patrimonio histórico .

CALICO GHOST TOWN

CALICO GHOST TOWN

Aunque en gran parte es un montaje turístico, Calico Ghost Town tiene su interés  para conocer lo que fueron las poblaciones surgidas alrededor de la fiebre del oro.

Calico Ghost Town

En lo alto del pueblo hay un mirador que ofrece una buena perspectiva de lo que fue Calico.

Fundada en 1881 gracias a los yacimientos de plata y bórax, Calico vivió su época dorada alrededor de 1887. Entonces contaba con 1.200 habitantes,  se entretenía gracias a sus 22 salones y albergaba su propio barrio chino…, pero cuando las minas se agotaron el pueblo se vació, convirtiéndose en un pueblo fantasma que fue abandonado definitivamente en los años 3o.

En 1950,  el agricultor y empresario Walter Knott lo adquirió para reformarlo por completo y reconvertirlo en lo que es hoy, una especie de parque temático. Y aunque es cierto que, en gran parte, es un montaje turístico, Knott lo restauró sin modificar la distribución ni la arquitectura de los edificios, por lo que tiene su interés para conocer de primera mano lo que fueron y cómo se vivía en las poblaciones mineras del lejano oeste. 

Como cualquier atracción turística, no le faltan tiendas, restaurantes ni entretenimientos a lo largo de su calle principal. Hasta tiende una capilla donde celebrar bodas… Y aunque tiene su encanto, si de lo que hablamos es de originalidad, Calico no es, ni mucho menos, tan auténtico como, por ejemplo, Bodie, también en California.

Hoy, Calico forma parte del sistema de Parques Regionales del Condado de San Bernardino y es visitado por personas de todo el mundo. 

Calico-Ghost-Town
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ATRACCIONES ADICIONALES

Como diversión adicional para los más pequeños, en Calico Ghost Town, además de pasear bajo un sol abrasador, se puede viajar en un ferrocarril de 1958 para ver algunos lugares históricos en relación a la minería, visitar una auténtica mina de plata de la década de 1880, explorar una casa embrujada o directamente, buscar oro en un arroyo como lo hacían los mineros de la época.

LUCY LANE MUSEUM,  con artefactos, fotografías y documentos del origen de Calico. 

MAGGIE MINE, donde se explora una mina de plata auténtica de la década de 1880, con exhibiciones mineras e históricas.

CALICO ODESSA RAILROAD, que realiza un paseo histórico en un tren similar a los utilizados en los primeros años de la minería. 

MYSTERY SHACK TOUR, con un recorrido sorpresa por una casa repleta de ilusiones ópticas.

GOLD PANNING, para experimentar el lavado de oro tal como lo hacían los mineros. 

BODAS EN CALICO, igual de auténticas que las de las Vegas, pero en lugar de Elvis y Marilyn, aquí la temática es el lejano oeste. Los novios deben proporcionar el oficiante, la licencia de matrimonio, las flores, la música y la decoración. Calico se encarga de montar y desmontar el tinglado. 

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La iglesia de Calico

TODAS ESTAS ACTIVIDADES SON DE PAGO Y SE HAN DE ABONAR INDEPENDIENTEMENTE DE LA ENTRADA GENERAL. 

LA RUTA 66 EN CALIFORNIA : de NEEDLES a BARSTOW, 240 Km

LA RUTA 66 EN CALIFORNIA : de NEEDLES a BARSTOW, 240 Km

El abrasador Valle de Mojave se extiende a ambos lados del río Colorado, que hace de frontera natural entre California y Arizona.

En la orilla occidental del río, se situa Needles (1883), la puerta de entrada al estado dorado, cuyo clima desértico es todo un desafío para sus poco menos de 5.000 habitantes (2020).  Y es que con tan sólo 23 días de lluvia al año, aquí se observan algunos de los registros de temperatura más elevados de toda la nación.

 El tramo de la Ruta 66 que une Needles con Barstow comprende quilómetros y quilómetros de árida y desolada carretera en la que no se ve ni un alma y en la que apenas hay servicios. Sólo varios pueblos abandonados y algunas reliquias en ruinas.

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ENTRADA AL ESTADO DE CALIFORNIA : NEEDLES

Históricamente, estas tierras han sido el hogar de los indios Mojave, que vivían aquí mucho antes de que existiera Needles. Y aunque todavía hay una comunidad nativa relativamente grande, no son, ni mucho menos, mayoría.

Cuando el ferrocarril llegó al río Colorado en 1883, la ciudad fue fundada como Needles (literalmente, agujas), por los afilados picos que había en el extremo sur del valle. La estación original, de madera, fue destruida por un incendio y fue sustituida, en 1908, por el el hotel estación El Garces Harvey House, cuya belleza lo convirtió en un lugar muy popular para los viajeros que recorrían la National Old Trail (más adelante, Ruta 66). 

EL GARCES (cuyo nombre reconoce al padre Francisco Garcés, un misionero que recorrió la zona en 1776) formaba parte de la cadena de hoteles y restaurantes de Fred Harvey,  que se extendía a lo largo de la línea del ferrocarril de Santa Fe ofreciendo comidas y alojamiento de la más alta calidad.

La disminución de la popularidad del ferrocarril en favor del automóvil afectó a muchas Harvey Houses en todo el oeste de Estados Unidos. Los viajes en coche eran accesibles para personas que podían permitirse viajar pero no cenar o pernoctar en un lugar tan lujoso como este. Finalmente El Garces cerró en el otoño de 1949.

En 2002, se agregó al Registro Nacional de Lugares Históricos y en 2007 comenzó su restauración. El plan original para abrir un hotel-restaurante de lujo se abandonó en 2009, sin embargo, la rehabilitación de las instalaciones continuó. Hoy en día, el edificio funciona como un centro comunitario para eventos locales, con espacio disponible para arrendar a empresas o comercios.

 Hotel El Garces, 950 Front St, Needles

Al terminarse la Carretera Madre, miles de personas que huían del Dust bowl viajaron hasta California por necesidad, y más adelante, oleadas de turistas lo hicieron simplemente por placer. Para satisfacer las necesidades de unos y otros surgieron todo tipo de estaciones de servicio, moteles, cafeterías y restaurantes, algunos de los cuales pueden verse todavía

Needles, cuya carretera pasaba, precisamente por su calle principal, no fue ajena a tales oportunidades de negocio pero, a diferencia de otras ciudades, cuando la interestatal amenazó con rodear la ciudad, condenándola a una muerte lenta pero segura, sus ciudadanos se opusieron, por lo que consiguieron que, finalmente, esta atravesara el pueblo.  

Así, hoy en día todavía se puede disfrutar de al menos 15 quilómetros intactos de la vieja Ruta, donde se pueden conservan algunos iconos de la época, como el Motel Route 66, el motel Palm, que ahora permanece cerrado bajo el nombre de Old Trails Inn, el antiguo hotel El Garces Fred Harvey o el Historic Needles Theatre.  

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El Welcome Wagon está ubicado en la misma Ruta 66.

A su entrada a la ciudad, la Ruta 66 se convierte en Broadway St, su calle principal, donde aparecen dos de los mayores reclamos para el viajero: el 66 MOTEL, que permanece cerrado al público en general y cuyo histórico letrero de neón todavía luce en buen estado después de una exhaustiva reparación, y el WELCOME WAGON, un antiguo vehículo de transporte de bórax (un tipo de sal) excavado en el Valle de la Muerte en la década de 1880 que se reconstruyó y que, desde 2009 da la bienvenida a los viajeros que entran a este pueblo desértico por la Ruta 66. 

Wagon Wheel Restaurant, en Needles. Un buen lugar para hacer una parada para comer. 

El Rancho Motel Needles

Originalmente, el Wagon formó parte de la decoración del, ahora desaparecido, Rancho Motel. Foto: Rancho Motel, alrededor de la década de 1940. University of Nevada, Las Vegas University Libraries.  https://d.library.unlv.edu/

Saliendo de Needles por la I-40, hay que tomar la US-95 Norte para continuar el viaje por Goffs Road que es como se llama la Ruta 66 a estas alturas. A partir de aquí la carretera discurre por un largo tramo desolado a través de las áridas llanuras del desierto.

Desde Goffs, cerca de Needles, hasta Barstow, la National Trails Highway ( Ruta 66 ), se encuentra jalonada de unos cuantos pueblos fantasma, que complacerán sobradamente a los fotógrafos de la decadencia y a los entusiastas de las viejas reliquias. 

PUEBLOS FANTASMA EN EL DESIERTO

En verano, estas alturas, el inhóspito y tórrido clima se vuelve insoportable en muchos sentidos. El desierto muestra toda su crudeza y uno no puede dejar de imaginar lo duro que debía haber sido cruzar este tramo de carretera durante los años del Dust Bowl.  No hay mucho que ver más allá de algunos pequeños y remotos vestigios del pasado en medio de la nada.  Apenas hay nada abierto. Ni restaurantes, ni moteles, ni pintorescas tiendas de curiosidades. Tampoco gasolineras. Ni siquiera gente.

El primer punto de interés es GOFFS un antiguo pueblo ferroviario que, según informa el curioso letrero de madera de la entrada, tiene 23 habitantes, un dato que parece exagerado si uno echa un vistazo por los alrededores. El pueblo posee alguna atracción interesante, como una antigua General Store y una escuela de 1914 que se ha restaurado para albergar un museo. El resto es una extensión solitaria de terreno con restos de la antigua industria minera.

Siguiendo la carretera se pasa por lo en su día fue FENNER, de la que sólo quedan algunos viejos coches abandonados y alguna edificación que todavía se mantiene en pie. Como curiosidad, allá por donde la 66 se cruza con la I-40, un alma aventurera ha abierto una gasolinera/cafetería.

Más adelante se llega a ESSEX, donde se puede ver una rústica oficina de correos y los restos de una antigua gasolinera. Poco más.

Siguiendo por la carretera, se alcanzan los antiguos pueblos de CHAMBLESS, AMBOY y LUDLOW.

Lo más destacable de CHAMBLESS es el cartel de la entrada al Roadrunner´s Restaurant, una imagen popular en antiguas postales de la Ruta 66. 

En su día, AMBOY acogió un aeropuerto, una iglesia ( de los que no queda ni rastro ) y un Cafe-Motel, cuyo cartel es uno de los más fotografiados de la Ruta 66. Ahora, el pueblo perdura como otro de los pueblos fantasma en este desolado tramo de carretera. 

Toda la ciudad de Amboy, incluido el Roy´s Motel & Cafe, en su mayoría desaparecido, es propiedad y está bajo la administración del filántropo Albert Okura  ( también es propietario del McDonald’s original en San Bernardino, California )

El Roy´s  aparece como una de las ubicaciones reconocibles de Kalifornia (1993), la road movie con aires de thriller en el que participan unos jóvenes Brad Pitt y Juliette Lewis. También tiene su protagonismo en Carretera al infierno (1986).

En las afueras de la ciudad Amboy Crater se eleva 79 metros sobre el desierto. En su momento fue una de las atracciones turísticas de la Ruta 66, pero hoy el cráter permanece silencioso y solitario. Se calcula que su última erupción fue hace alrededor de 500 años. 

Si alguien está tentado de subir, hay un sendero que lleva a la base y, desde ahí, se puede ir ascendiendo hasta coronarlo. Una vez arriba, se puede bajar hasta el centro para ver los restos de lava.

Entre Amboy y Ludlow se pasa por la antigua ciudad de BAGDAD, de la cual no queda absolutamente nada más que un árbol y un pequeño cementerio.

LUDLOW se creó en 1882 como pueblo minero y como parada para proveer de agua a las locomotoras, que por entonces funcionaban a vapor. Cuando la minería decayó, el tren dejó de parar aquí, por lo que el pueblo se abandonó hasta que la Ruta 66 le ofreció una segunda oportunidad. 

Entonces florecieron los negocios para abastecer de servicios a los viajeros, pero al construirse la I-40 el pueblo, como tal, murió definitivamente. 

Hoy se pueden encontrar dos estaciones de servicio, un motel, un Café, y algunos restos de su efímero pasado esparcidos por los alrededores de Main Street, como casas destartaladas, coches oxidados, un antiguo garaje e incluso un cementerio de pioneros.

Otra de las localizaciones de Kalifornia es el antiguo Ludlow Cafe, demolido en 2015, tras años de abandono.

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El Roy´s Motel & Cafe se mantiene en pie desde que abrió en 1938.  Durante los años dorados de la Ruta 66 ofrecía a los viajeros descanso, provisiones, gasolina, buenas hamburguesas e incluso un taller de reparación. La cafetería y la gasolinera se abrieron en 2008 tras años de abandono. El motel ahora está cerrado, aunque hay algún proyecto para rehabilitarlo y abrirlo. Su emblemático letrero de neón es una fotografía obligada para todo aquel que recorra la Ruta por el desierto.

 

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El Amboy´s Crater. A la hora de subir, es aconsejable salir a primera hora de la mañana, con botas adecuadas y agua de sobra. Además hay que tener cuidado con la fauna autóctona, como las serpientes o los escorpiones.

LA CIUDAD DE BAGDAD, EN LOS AÑOS CINCUENTA 

La ciudad de Bagdad nació en 1883 como una pequeña parada de repostaje de carbón y agua para las locomotoras de vapor, que tenían que reponer agua con bastante frecuencia.

Cuando, hacia finales de siglo, se encontró oro en las minas cercanas, Bagdad se convirtió en una importante pueblo minero de casi 600 habitantes, con un hotel de la cadena Harvey House en la estación y una oficina de correos.

Pero con el declive de la industria minera, la fortuna de la ciudad menguó y hacia los años 40 ya sólo quedaban veinte residentes. 

Después de la Segunda Guerra Mundial, los motores diésel reemplazaron a las antiguas locomotoras de vapor, por lo que las paradas para repostar agua ya no eran necesarias.

Cuando la línea de ferrocarril demolió la estación, los negocios de la Ruta 66 mantuvieron parte de la ciudad con vida. El Bagdad Cafe era el único lugar en muchos quilómetros a la redonda con pista de baile y máquina de discos.  La cafetería, que además contaba con una gasolinera y una tienda siguió sirviendo a los viajeros hasta 1973, cuando se abrió la interestatal. 

La película Bagdad Cafe (1987), se inspiró en esta ciudad y en su cafetería, aunque se filmó en el Sidewinder Cafe, en Newberry Springs, 85 km más al oeste. 

Bagdad-Cafe

El Bagdad Cafe original, en una postal de la época.

En 1991 el lugar fue empleado como almacén para un proyecto de gas natural y la ciudad fue totalmente barrida del mapa.

Las únicas evidencias de que alguna vez la ciudad llegara a existir son un árbol y un pequeño cementerio con 17 tumbas, que podrían pertenecer, en su mayoría, a trabajadores del ferrocarril chinos que sucumbieron a una epidemia de cólera a fines del siglo XIX y principios del XX, aunque realmente nunca se sabrá la verdad sobre quién descansa en el cementerio ya que los registros de los entierros  se quemaron en un incendio.

Que el desierto es un lugar seco es algo obvio, pero como anécdota, Bagdad será recordado por registrar el período de sequía más largo en la historia del país desde julio de 1912 hasta noviembre de 1914.

 

A la derecha, antes de llegar a NEWBERRY SPRINGS, todavía sigue abierto el histórico Bagdad Cafe, escenario en 1987 de la excéntrica comedia del mismo nombre.

EL BAGDAD CAFE

Muchos amantes cinéfilos de la Ruta 66 se aventuran en medio del desierto de Mojave para visitar este diminuto café al borde de la carretera. Y es que es en el Bagdad Cafe donde surge la amistad entre las dos protagonistas de esta hilarante película de culto cuyo reconocible tema principal, Calling You, fue nominado a un Oscar.

La película pasó inadvertida para el publico estadounidense, pero no así para el europeo, que no solamente la recibió muy bien, sino que, con el tiempo ha dado lugar a peregrinaciones de fanáticos que, hasta el día de hoy, vienen a rendirle homenaje, a pesar del calor de julio y agosto ( temporada de vacaciones europea ).

El local no siempre  se llamó así. Hasta que se seleccionó como ubicación para la película y se le dio el nombre del pueblo fantasma situado a 85 km millas al este, el negocio era conocido como Sidewinder Cafe. Tras su éxito, los propietarios decidieron cambiar el nombre a Bagdad Cafe con la esperanza de atraer a los fans de esta incalificable obra cinematográfica, cosa que consiguieron.

No pasará a la historia por su comida, pero aquí se come mejor de lo que uno esperaría de un lugar situado en en medio de ninguna parte.  Vale la pena hacer una parada y echar un vistazo a la decoración interior, que mantiene todo el encanto de la época. Las fotos de autobuses llenos de visitantes recibidos a lo largo de los años cubren las paredes y varios libros de visita que rebosan comentarios ( la mayoría en francés ). Adentro no faltan las hamburguesas, los sándwiches ni los cafés típicos de un restaurante de carretera.

La caravana airstream que se utilizó en el rodaje de la película está abandonada a la izquierda del local, junto a los restos del motel.

Bagdad Cafe, 46548 National Trails Hwy, Newbarry Springs, CA.

Saliendo del Bagdad Cafe la ruta pasa por debajo de la autopista hasta llegar a una señal de stop en Dadgett, desde donde se toma el desvío a la derecha hacia Calico Ghost Town.

Ahora abandonada, DADGETT solía ser una localidad muy activa a principios del s. XX, cuando era el centro de aprovisionamiento del pueblo minero de Calico. 

CALICO GHOST TOWN

Calico-Ghost-Town

Fundada en 1881 gracias a los yacimientos de plata y bórax, Calico vivió su época dorada alrededor de 1887. Entonces contaba con 1.200 habitantes,  se entretenía gracias a sus 22 salones y albergaba su propio barrio chino…, pero cuando las minas se agotaron el pueblo se vació, convirtiéndose en un pueblo fantasma que fue abandonado definitivamente en los años 3o.

En 1950,  el agricultor y empresario Walter Knott lo adquirió para reformarlo por completo y reconvertirlo en lo que es hoy, una especie de parque temático. Y aunque es cierto que, en gran parte, es un montaje turístico, Knott lo restauró sin modificar la distribución ni la arquitectura de los edificios, por lo que tiene su interés para conocer de primera mano lo que fueron y cómo se vivía en las poblaciones mineras del lejano oeste. 

Como cualquier atracción turística, no le faltan tiendas, restaurantes ni entretenimientos a lo largo de su calle principal. Hasta tiende una capilla donde celebrar bodas… Y aunque tiene su encanto, si de lo que hablamos es de originalidad, Calico no es, ni mucho menos, tan auténtico como, por ejemplo, Bodie, también en California.

PEGGY SUE´S 50´s DINER

Muy cerca de Calico hay un restaurante (1954) donde se sirve buena comida y en el que las camareras van vestidas como cuando abrió, en los años 50.

Los actuales dueños, Champ & Peggy Sue Gabler lo compraron en 1981 y lo reabrieron en 1987 manteniendo el estilo de los 50. Y lo han hecho bien ya que acostumbra a estar bastante lleno.

Peggy Sue´s, I-15 & Ghost Town Road, Yermo,CA.

BARSTOW

Como muchos pueblos de la zona, Barstow se fundó en 1880 gracias a la llegada del ferrocarril y hoy es una pequeña ciudad de 25,415 habitantes (2020) que se muestra muy activa en la protección y mantenimiento del legado de la Ruta 66.  Aquí se encuentra, por ejemplo, el Route 66 Mother Road Museum, uno de los principales museos dedicados a la Ruta 66.

La calle principal de Barstow, que coincide con el recorrido original de la Carretera Madre, está llena de diners, pequeños moteles y una serie de murales que representan escenas de la historia de la propia ciudad.

El de la Ruta 66 no es el único museo en Barstow. Aquí hay varios más, como el Mojave River Valley Museum, dedicado a la preservación y promoción del patrimonio científico, histórico y cultural del desierto de Mojave,  el Western America Rail Museum, que comparte la historia del ferrocarril en el suroeste del Pacífico, o  el Desert Discovery Center, donde se encuentra el meteorito Old Woman, el más grande encontrado en California y el segundo más grande de los Estados Unidos.

Barstow es  el hogar de la Base de Logística del Cuerpo de Marines de Barstow y la ciudad más cercana al Centro Nacional de Capacitación de Fort Irwin. 

Puede parecer absurdo pero, para algunos, explorar estas tierras inhóspitas puede llegar a ser una experiencia gratificante. Y es que hay algo de emocionante cuando uno encuentra los restos de un pueblo o de un antiguo negocio al borde de la carretera.

Ahora todo está en silencio, y  los lugares que aún quedan en pie están vacíos, pero hace décadas, la gente vivía, trabajaba y criaba a sus familias en estos lugares, ahora olvidados.

LA RUTA 66 EN CALIFORNIA: SANTA MONICA, EL FINAL DE LA TRAVESÍA

LA RUTA 66 EN CALIFORNIA: SANTA MONICA, EL FINAL DE LA TRAVESÍA

La Ruta 66 toca a su fin en el Palisades Park, junto al famoso muelle de Santa Monica, donde es obligatorio rematar el histórico viaje que acaba de terminar dando un paseo con vistas a las aguas del Pacífico mientras se contempla la caída del sol.

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ETAPA FINAL, LLEGADA A LOS ANGELES

Desde San Bernardino hasta el muelle de Santa Monica, gran parte de la vieja Ruta 66 desapareció conforme las carreteras fueron cambiando y los barrios residenciales de Los Angeles se fueron urbanizando y expandiendo.

Cuando se construyó la Ruta 66 estos barrios eran pequeños pueblos llenos de restaurantes familiares, moteles y tiendas de variedades que aparecían junto a la carretera. Con la masiva llegada de gente que huía del Dust Bowl en busca de un buen clima y nuevas oportunidades, el área metropolitana de Los Angeles creció bastamente y todo eso desapareció. 

Entre semáforos y fastidiosos atascos, hoy resulta casi imposible recorrer con algo de sentido los viejos trechos de carretera original que recorren los distintos distritos residenciales de Los Angeles hasta llegar al muelle de Santa Monica.  Lo mejor es tomar la I-10 desde San Bernardino y llegar directamente hasta llegar al punto final. 

En San Bernardino se puede ver o dormir en el otro HOTEL WIGWAM de la Ruta, que sigue dando la bienvenida a los que que por alguna razón han decidido ignorar las autopistas y han decidido seguir escrupulosamente el viejo trazado de la Ruta 66.

EL FINAL DE LA RUTA 66

Originalmente, el final de la Ruta 66 se encontraba en el cruce entre las calles Seventh y Broadway, en pleno centro de Los Angeles, un lugar que no tendría mayor interés si no fuera por los rascacielos, algunas muestras de arquitectura de los años 20, la mayor gran concentración de cines anteriores a la Segunda Guerra Mundial en EE.UU o el misterioso Hotel Cecil, que adquirió fama gracias a  “Escena del crimen”, el documental de Netflix.

En 1935, la Ruta se amplió hasta Santa Monica, en la intersección de Santa Monica Boulevard y Ocean Avenue. Allí mismo, en el Palisades Park, una placa conmemorativa recuerda el lugar exacto donde acaba la Carretera Madre.

No hay que confundir el final de la Ruta 66 con el letrero que hay en el Santa Monica Pier.  Oficialmente, esta termina en el cercano Palisades Park, en el 1400 de la Ocean Avenue, donde hay una modesta placa dedicada a Will Rogers, el humorista y músico que la ensalzó.

Ruta 66. Plaque-Santa-Monica

Will Rogers Highway es el nombre que eligió en 1952 la U.S. Highway 66 Association para designar a la Ruta 66. 

Ruta-66-End-of-the-trail

El famoso cartel del final de la Ruta 66 en el muelle de Santa Monica

PUNTOS DE INTERÉS

A través de Los Angeles

Todo aquel que llega a Los Angeles lo hace en busca de lugares míticos y de un barrio, Hollywood, casi tan famoso como la propia ciudad. Allí se pueden visitar numerosas atracciones, como Hollywood Boulevard, por ejemplo, que alberga el famoso Paseo de la Fama y el Chinese Theatre, donde cada mes de marzo se celebra la gala de los Oscars y frente al cual están grabadas en cemento las huellas de destacad@s artistas (incluyendo el Pato Donald)… El icónico cartel de HOLLYWOOD en lo alto del Monte Lee, es visible desde muchos puntos de la ciudad. En Hollywood también se encuentran los Estudios Universal

Pese a los coches y atascos, el resto de la ciudad no carece de atractivos.

En el lujoso Beverly Hills, uno puede gastarse el dinero en cualquiera de las elegantes tiendas de Rodeo Drive o simplemente dejarse llevar por el continuo vaivén de gente y conformarse con mirar los escaparates. Los que intenten hacerse con un mapa y buscar las mansiones de las estrellas, seguramente se van a llevar una decepción, ya que lo único que van a conseguir ver serán altos muros.

Otro de los mayores atractivos de Los Angeles es, por supuesto, Disneyland, que se encuentra en Anaheim.

La ciudad también esconde alguna perla, como el Echo Park y cuyas vistas sobre el Downtown angelino son antológicas. 

Los-Angeles-Echo-Lake-Park

No es lo más conocido de Los Angeles, pero las vistas desde el Echo Park son fantasticas

El Muelle de Santa Monica

Allá donde la playa se funde con el Pacífico se encuentra uno de los destinos de entretenimiento más emblemáticos del sur de California:  el Pier de Santa Monica, uno de los iconos de la costa de Los Ángeles y auténtica muestra de la cultura del sur de California. Un centro de ocio familiar que se adentra en el mar y que contiene un antiguo y popular parque de atracciones, un acuario, algunas tiendas de souvenirs, restaurantes exclusivos y otros puestos de comida más modestos, la famosa señal que indica el punto final de la icónica Calle Principal de America, entretenimiento callejero y extraordinarias vistas sobre la línea de la costa.

Además, es un lugar mágico para cazadores de crepúsculos…  Con el muelle de fondo, la noria iluminada, la playa, el atardecer en el muelle de Santa Monica es un escenario memorable para aquellos a los que les gusta ver hermosas puestas de sol. 

Santa Monica - End of the Trail
Final Ruta 66 Santa Monica

En el muelle, donde está el famoso cartel del final de la icónica Ruta 66  hay una pequeña tienda dedicada a su leyenda y a otros productos típicos de  EE.UU. 

Pier-Santa-Monica

El pequeño parque de atracciones del muelle es todo un reclamo cuando se encienden sus luces a la caída del sol. En ese momento, la noria brilla sobre la playa, haciendo de este lugar un enclave enormemente fotogénico.

El Palisades Park

Si una de tus metas en Santa Monica es llegar hasta el final oficial de la Ruta 66 y hacerte una foto junto a la placa homenaje a Will Rogers, entonces, pásate por el Palisades Park. Además, obtendrás un extra disfrutando con tranquilidad de hermosas vistas sobre la playa y el Océano Pacífico. 

Ocean Front Walk y Venice Beach

SANTA MONICA tiene un hermoso paseo marítimo por el que se puede caminar, correr, patinar o ir en bici y, como en todas las playas de California, donde el culto al cuerpo es una ley no escrita, está llena de gente haciendo deporte al aire libre. Durante sus 4 kilómetros de larga pasarela junto al mar se mezclan turistas y locales, personalizando el contorno de la playa hasta el colorido Venice Beach Boardwalk, un paseo lleno de encanto y excentricidad presentado como una hermosa combinación de gente de lo más variopinta, tiendas extravagantes, artistas callejeros, casas bajas de colores vivos o llamativos murales tributo. Y todo con impresionantes vistas de la playa y de su fina arena.

Los-Angeles-Santa-Monica

El paseo se puede hacer a pie, en bici, en patines o en patinete. Por los alrededores no faltan negocios donde poder alquilar cualquier medio de transporte.

VENICE BEACH, al final del paseo, es un colorido y brillante vecindario de aire bohemio y residencias exclusivas que es famoso por su excentricidad, diversidad cultural y mentalidad abierta. 

Después de casi 4000 kilómetros y cientos de anécdotas, y con el paseo marítimo de Santa Monica como colofón, la Ruta 66 ha llegado a su fin. A estas alturas, no hay duda de que tendrás la cámara llena de fotos y la mente llena de recuerdos que te acompañarán para siempre.