Desde Kelbaker Rd., a la que se llega después de haber dejado la I-40, hay que incorporarse a la...


Desde Kelbaker Rd., a la que se llega después de haber dejado la I-40, hay que incorporarse a la...

El antiguo trazado de la Ruta 66 reaparece después de atravesar Needles. Desde Goffs hasta...

Saliendo de Kingman en dirección a Oatman, la Ruta 66 sigue una emocionante sección anterior a...
Salvaje y extensa, ARIZONA es de sobras conocida por su clima árido y sus paisajes desérticos. A su paso por este tramo, la Ruta 66 atraviesa reservas de los indios Navajo, el Desierto Pintado, el Parque Nacional del Bosque Petrificado, algunas ciudades que han...
Albuquerque no es la capital del estado pero es la ciudad más grande de Nuevo México. Su explosivo crecimiento se lo debe a la prosperidad económica de la época dorada de la Carretera Madre, cuando la ciudad disponía numerosos alojamientos turísticos y todos los servicios necesarios para atender a los cansados viajeros. Hoy, su economía sigue dependiendo de su comercio turístico y muchos de sus visitantes se sienten atraídos por las raíces históricas de la ciudad, lo que les lleva a visitar las callejuelas, las tiendas de productos artesanales indios y los restaurantes de su formidable casco antiguo.
El triángulo entre Santa Rosa, Santa Fe y Albuquerque es uno de los tramos más históricos de la U.S. Route 66 en Nuevo México. La carretera fue desviada durante años hacia Santa Fe, creando un recorrido triangular único dentro de la ruta original.
Los pueblos abandonados en este viejo y desgastado segmento de la Ruta 66, suelen ser visitados por unos pocos apasionados de la Ruta 66. Y es que muchos turistas, ya sea por falta de tiempo, interés o desconocimiento, no pasan por lugares como estos, con kilómetros de carretera sin asfaltar y salpicados de edificios polvorientos que llevan abandonados mucho tiempo.
Para ellos, las auténticas historias de la Carretera Madre tienen que ver más con los museos, las tiendas de souvenirs o con hamburgueserías famosas de poblaciones que no han muerto del todo… obviando la experiencia de recorrer tramos que apenas han sufrido cambios en positivo desde que hace más de 50 años… como los 133 km que van de Glenrio a Cuervo, que figuran en el Registro Nacional de Lugares Históricos y que prometen emociones para aquellos que decidan visitar y conocer las pequeñas memorias que esconden estos pueblos abandonados,…
Los pueblos abandonados en este viejo y desgastado tramo de la Ruta 66 suelen ser visitados por unos pocos apasionados de la Ruta 66. Ya sea por falta de tiempo, interés o desconocimiento, muchos turistas no pasan por lugares como Glenrio, con quilómetros de carretera sin asfaltar y salpicados de edificios polvorientos que llevan abandonados mucho tiempo.
Más allá del Cadillac Ranch, en las afueras de Amarillo, hay que reincorporarse a la I-40 para seguir hacia el oeste por una vasta tierra vacía, atravesando descuidados pueblos que crecen junto a la antigua carretera y algunas joyas ocultas atrapadas en el tiempo, como Vega o Adrian …
El Cadillac Ranch en Amarillo (Texas) es una de las paradas más icónicas de la Ruta 66. Esta instalación artística formada por diez Cadillacs enterrados en el suelo se ha convertido en un símbolo del viaje por carretera en Estados Unidos.
La Ruta 66, a su paso por el Panhandle de Texas, guarda joyas inesperadas como Alanreed, Groom y Conway, tres pequeños pueblos que, aunque modestos en tamaño, guardan grandes historias sobre el viejo camino… Sería una lástima que el viajero moderno con prisas los pasara por alto…
Al fin y al cabo, son estos breves lugares los que hacen que el viaje valga la pena.
A falta de un gran río o alguna una grieta continental que señale con claridad el límite entre los estados de Texas y Oklahoma, hay que fijarse en el paisaje… Y es que casi inmediatamente después de entrar a Texas, el terreno cambia. Los frondosos bosques de los Ozarks y las suaves colinas de Oklahoma quedan atrás a medida que las inmensas llanuras del Panhandle texano, se convierten en la característica dominante de unos paisajes que, por otro lado, son más bien poco memorables al oeste de Texola.
En unas pocas millas la tierra se vuelve más llana, aburrida y un poco más amenazadora, invitando al viajero a abrirse camino rápidamente hacia otras regiones más amables. Puede que esa sea la razón por la que, a estas alturas, rara vez pierdan de vista los cuatro carriles de la I-40,… ignorando que los pueblos fantasma y los lugares abandonados aparecen aquí mucho más remotos y surrealistas que en cualquier otra sección de la Ruta 66.