Los 290 kiómetros que van desde Seligman hasta la frontera con California siguen el trazado original, lo que lo convierte en el tramo ininterrumpido más largo de toda la Ruta 66. Recorrerlo es otra experiencia inolvidable, sobre todo al oeste de Kingman, cuando la carretera sigue las empinadas ondulaciones de las Black Mountains hasta uno de los pueblos más pintorescos del país, Oatman, abarrotado de turistas y burros salvajes que circulan a sus anchas por la calle principal.
Un auténtico viaje en el tiempo a los días en que la Ruta 66 era la calle principal de Norteamérica.











